Redacción El País
Las picadas de motos y autos son una actividad clandestina que ocasiona accidentes de tránsito y molesta a los vecinos por los ruidos. A ello no escapa el departamento de Maldonado, que acaba de implementar una experiencia piloto para atender esta problemática. La intendencia fernandina autorizó en la zona del Jagüel un “evento recreativo”: una jornada donde se pueden realizar esas carreras pero en un ambiente controlado.
El intendente de Maldonado, Enrique Antía, aseguró que ese “evento recreativo” no implica la realización de “picadas” en el sentido tradicional del término. “El objetivo es ordenar a los gurises en las calles que están haciendo picadas por su cuenta, sin aviso y en forma de desordenada, descoordinada”, argumentó.
En ese marco, es que la Intendencia habilitó desde hace dos fines de semana esta zona controlada en la zona del Jagüel. El lugar elegido es una calle auxiliar del Centro de Convenciones. “Es una calle que no se usa, solo en algún día de evento. Es independiente, no hay circulación de autos ahí y para cubrir eso, los días de eventos -que son los sábados desde el mediodía hasta antes de la puesta de sol- ponemos inspectores en la cercanías, a 100 metros de un lado y a 100 metros del otro”, detalló Antía.
Además, “la seguridad también la tienen que manejar ellos, la seguridad de darle espacio a los que miran de afuera. Para eso se comprometieron a hacer una barrera de coches a una distancia prudente de la calle, del otro lado de las banquinas”, agregó.
La experiencia piloto es “provisoria” y permitirá evaluar el desarrollo de la actividad como paso previo a la creación de un espacio específico para picadas. El punto escogido es un terreno ubicado a 1,5 kilómetros de la ruta 39 (frente a la zona de Maldonado Nuevo).
“Hace unos meses vimos la posibilidad de organizarlos en un predio que tenemos elegido y que tenemos que modificar, pero allí no molesta a nadie, porque no molesta el ruido ni el tránsito. Es un predio subutilizado donde antes se descargaba la barométrica de la Intendencia y está cerrado el uso de eso, y ese sería un lugar muy adecuado para hacer algo en serio”, valoró Antía.
Para ello, la comuna exige que los aficionados a las picadas se organicen como una sociedad civil para luego iniciar un diálogo y avanzar en un reglamento donde se fijen las pautas de seguridad, sanidad e ingreso. “El objetivo es hacerlo en nuestro gobierno y estamos pensando que es algo que se puede llegar a cristalizar por marzo del año que viene”, estimó el intendente.
Hasta entonces, “el compromiso de ellos es salir de las picadas clandestinas y ordenarse en un día por semana en un lugar que no tenga riesgos, pero bajo el control de ellos”. “Lo de picada autorizada va a ser una segunda etapa si se cumple y se portan bien”.
Reclamos
El “evento recreativo” encuentra la resistencia de un grupo de vecinos que viven en la zona del Jagüel. “Esto ha sido un problema para nosotros”, apuntó Silvina Echarte. “Es conocido que las picadas generan un ruido impresionante”, acotó, y agregó que el área habilitada para la actividad queda a una cuadra y media de su casa. “Además es un peligro porque lo pusieron en una zona donde está el Jagüel, que es un parque infantil, está contra la ruta, está el Centro de Convenciones, y encima la calle que pusieron para las picadas es sumamente transitada; entonces es un peligro para los que circulan y para los que están haciendo la picada”.
Según indicó, y contradiciendo a Antía, en el lugar “no hay ningún tipo de supervisión, ni de la Intendencia, ni del Ministerio del Interior, ni de Caminera”.
Echarte afirmó que el grupo de vecinos hará su reclamo ante la comuna porque se trata de una zona “muy intercomunicada” y que se está poblando mucho. “Sé efectivamente que por más que se diga que es algo provisorio, esas medidas tienden después a ser definitivas”, remató.
Hubo unas 300 motos en el debut de la nueva zona
El sábado 22 fue el primer día en que se realizó el “evento recreativo” y, según el intendente, “no hubo ningún inconveniente”.
De la jornada participaron unas 300 motos y asistieron unas 1.000 personas.
Antía subrayó que los promotores de las picadas tienen que cumplir los requisitos de la Intendencia. “Si se nos escapa de la mano, se cierra y me quitan las ganas de hacer algo a futuro. Entonces hay una ‘zanahoria’ por delante para motivarlos”, advirtió.