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Orsi desembarcó en Montevideo y dijo que el Estado podría "acordar" con las iglesias para combatir la adicción

El intendente recorrió ayer las ferias de La Teja y el Cerro, donde instó a los políticos a "generar climas de encuentro".

Yamandú Orsi.
Yamandú Orsi.
Foto: Leonardo Mainé.

Yamandú Orsi acaba de comprar un par de pantuflas. Es sábado de mañana y el intendente de Canelones, que recibió el espaldarazo del Movimiento de Participación Popular y otras agrupaciones para ser precandidato, recorre la feria de La Teja. Entre puestos de verdura, calzado y artesanías hay quienes se acercan a pedirle fotos. Le dejan su número de celular. Le cuentan un problema particular. Una mujer, incluso, lo llama “presidente”.

Luego Orsi repetirá el recorrido en la feria del Cerro, sin dejar de parar a saludar a los parroquianos del Bar Sudamericano, hasta llegar a la intersección de las calles Bulgaria y Perú. Con la Casa de la Pólvora y una bandera de su sector de fondo, desplegada sobre un alambrado de púas, insta a los uruguayos a “caminar juntos aunque estén en veredas contrarias” e invita a la clase política a “generar climas de encuentro” y “concordia”.

La diputada Cecilia Cairo lo presenta ante los vecinos, a los que se suman figuras como la exvicepresidenta Lucía Topolansky, anunciando que el Frente Amplio va a “arrasar” en 2024.

La jornada de Orsi -que en Semana de Turismo se mostró en Treinta y Tres, Paysandú y Canelones- luce como la de un precandidato en campaña. Pero él aclarará en su discurso, de poco más de siete minutos, que “a esta altura” decir si alguien está o no en campaña “es una discusión que no vale la pena”.

“Lo fundamental es la unidad, lo fundamental es ir todos juntos. Pero tan fundamental como eso es que la diversidad se vea representada y ninguno de nosotros se frene de opinar, de decir o de debatir con las compañeras y compañeros -en los comités y en los sectores- los puntos de vista”, afirma. Y más adelante agrega: “Estamos en el mismo barco y este barco tiene un rumbo determinado y marcado, y tiene que ver con lo más hondo de nuestra historia, con la construcción de un país”.

En su desembarco en el oeste de Montevideo -tierra de los dos presidentes frenteamplistas, Tabaré Vázquez y José Mujica- el intendente de Canelones dice a El País que “de rebote” se enteró que algunos políticos se enojaron con él. La razón: que días atrás dijera que la “religión hace más por los adictos que el Estado”.

Sin embargo, mantiene lo dicho y, ante la consulta de si el Estado tendría que conversar más con las iglesias, responde que “de repente debería acordar con alguna”. Recuerda que la Justicia ha enviado a delincuentes primarios a la Comunidad Terapéutica Bethania, en vez de a la cárcel, y se recuperan. Para el intendente, este esquema se puede replicar con otros centros. “Ojalá no sean religiosos, que sean del Estado, pero el Estado no tiene”, apunta.

Orsi se despide de la presidenta de la Junta Electoral de Montevideo, que usa un pin con su rostro. Piden más fotos. Luego se va. En Canelones, su familia lo espera a almorzar.

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