LA ENTREVISTA DEL DOMINGO

Javier García: "El Frente Amplio se quedó anclado en la Guerra Fría"

El ministro de Defensa dice que su prioridad hoy es mejorar el salario y el equipamiento de las Fuerzas Armadas. Además se muestra activo en la búsqueda de datos sobre los desaparecidos.

Javier García, ministro de Defensa Nacional. Foto: Leonardo Mainé
Javier García, ministro de Defensa Nacional. Foto: Leonardo Mainé

Duerme cuatro o cinco horas, escucha radio Mitre y camina 6,5 kilómetros diarios. En esos trayectos a los que es “adicto” piensa en trabajo, hace llamadas y también se desestresa. El ministro de Defensa, Javier García, dice que su prioridad hoy es mejorar el salario y el equipamiento de las Fuerzas Armadas. Sostiene que en parte del Frente Amplio hay un “antimilitarismo infantil” y se muestra activo en la búsqueda de datos sobre los desaparecidos

-En este año como ministro, ¿sintió de cerca discriminación a los militares?

-Yo creo que el Uruguay, y lo dicen algunos estudios de opinión pública, en un enorme porcentaje tiene una gran valoración de las Fuerza Armadas. En algunos sectores subsiste algún antimilitarismo infantil, con una visión que proviene de 50 o 60 años atrás. Sobre todo en el Frente Amplio, que se han quedado en la Guerra Fría y que tienen esa foto y no han podido evolucionar. Hay prejuicios en algunos sectores, que son minoritarios pero que tienen impacto en los medios.

-¿Lo visualiza solo en el Frente Amplio o también en la sociedad de a pie?

-No. Lo veo vinculado a sectores políticos y de militancia. En el FA hay mucha gente que no conoce la vida de un soldado, sus tradiciones, sus celebraciones, lo que vive, lo que sufre. Mientras la pobreza en Uruguay ronda el 10%, en nuestros soldados es del 50%. Hablamos de una institución que fundó Artigas hace 200 años. Siguen anclados en la Guerra Fría.

-Más que la Guerra Fría, en la dictadura uruguaya, ¿no?

-Sí, sí, en la dictadura. Ahí yo creo que hay prejuicios ideológicos pero también conceptos. Hay algunos sectores que creen en fuerzas armadas desarmadas.

-Porque se cuestiona su utilidad.

-El Partido Comunista es quien tiene esta visión y arrastra a todo el Frente Amplio. Se cuestionaba el tema de los Hércules. No es el Hércules, el cuestionamiento es a cualquier tipo de inversión que signifique modernizar y equipar a las Fuerzas Armadas. Es el Hércules hoy, mañana van a ser los patrulleros, pasado los vehículos tácticos. Incluso han expresado molestia porque soldados hayan llevado adelante tareas de la protección social, como elaborar platos de comida.

-¿Quiénes expresaron eso?

-En las redes ha habido comentarios.

-¿Políticos?

-Uno conoce cómo funcionan las redes. Ha habido artículos académicos en ese sentido, hablando de que la pandemia ha permitido una mayor presencia de las Fuerzas Armadas y que es muy peligroso.

-¿Peligroso porque se los empodera?

-Sí, claro. El Uruguay tiene FFAA constitucionalistas, democráticas, republicanas, y lo voy a decir como ministro: para mí son un orgullo. En las FFAA hay cosas notables que pasan sin hacer ruido, como en puntitas de pie. ¿Por qué Naciones Unidas elige a las FFAA para extender la participación en misiones de paz? Porque los ven actuando en territorio y conocen el valor. Muchas veces se reconoce afuera lo que hay gente que no quiere reconocer adentro. Yo me reúno seguido con la Institución de Derechos Humanos; tengo un diálogo fluido y respetuoso. Y les decía, no en tono de crítica sino de aporte, que hay que proteger los derechos humanos de todos, independientemente de su condición, género, sexo, color de piel, religión y también de profesión u ocupación. Y que a veces veía que no se reaccionaba frente a agravios a la dignidad de una persona cuando es un soldado.

-¿En que está pensando?

-En cuando un dirigente político muy importante, expresidente de la República, dijo el año pasado que los soldados eran carne con ojos y uniforme (José Mujica). De lo peor que se puede escuchar. Y aquí nadie levantó la voz excepto alguno del ámbito político. Yo me imagino si alguien dijera que una persona es carne con ojos en función de su género o de su color de piel, acá hubiera habido un escándalo, de decenas de denuncias penales e interpelaciones, con razón.

-¿Ha recibido nueva información sobre desaparecidos?

-No va a haber paz hasta que logremos la paz que en muchos hogares están reclamando. He hecho todo lo que he podido para lograr eso, entre otras cosas acercar información. No estamos facultados para la investigación. Eso lo llevan la INDDHH y la Justicia, a las que hemos provisto de información cuando nos ha parecido de relevancia, por ejemplo, información de tribunales de honor.

-¿La fuente es esencialmente el Tribunal de Honor?

-Hay otras fuentes…

-¿Cómo llega la información?

-Por diferentes vías. Uruguay es un país muy chico, y llega información. Después se pasa por el tamiz y alguna puede no tener profundidad. No puedo saberlo yo pero tampoco nos vamos a quedar con ninguna información ni descartarla sin saber fehacientemente si tiene valor.

-Usted dice que tiene diálogo cercano con la INDDHH, que se identifica con la izquierda. A su vez, se especula que del lado militar han callado información que la izquierda no logró conseguir. Parece haber una distancia inquebrantable entre unos y otros. ¿Cree que tiene posibilidad de acercarse…?

-No hay que ponerse en esto en protagonismos…

Javier García, ministro de Defensa Nacional. Foto: Leonardo Mainé
Javier García, ministro de Defensa Nacional. Foto: Leonardo Mainé

-No por protagonismo, sino porque al ser dirigente del Partido Nacional, no del Frente, quizá tenga más llegada.

-Justamente por ser dirigente del PN y por haberme formado en el valor de la libertad y respeto a los derechos humanos, lo hago por convicción.

-Mi pregunta es si puede hacer algo más por llegar a esas personas que quizás no han dado toda la información.

-Veremos. En estas cosas estoy convencido de que cuanto más en reserva se trabaje, mejor. Si hay posibilidades, va a haber más así. Preferiría llegar hasta allí.

-El año pasado el Ejército comenzó a revisar la currícula de la educación militar sobre los últimos 60 años. ¿Hay que seguir revisando el pasado? ¿Por qué?

-Esto tiene más de futuro que de pasado. Estamos en una institución profesional, y eso implica libertad de cátedra, que a su vez impone pluralismo. Para luego, libremente, a su saber y entender, cada uno tomar su camino con libertad. La revisión de los planes de estudio en Historia no se hace desde 2005.

-¿Y por qué Manini dijo que para él “no hay nada nuevo” en esto y que él, siendo jefe, ya había hecho revisión?

-No voy a opinar de la afirmación del senador Manini. Esto que está haciendo el Ejército estaría bueno que lo hiciera el sistema político. En esto parece haber sido más progresista el Ejército que el sistema político. El Ejército ha tenido el liderazgo de revisar críticamente un período en el cual también está comprendido. Sin embargo, los dirigentes no revisamos nuestra historia. Algunos que participaron de esas instancias han tenido la soberbia de no reconocerlo. Me parece que le haría muy bien al Uruguay.

-¿Cómo sigue el proceso en el Ejército?

-Sigue en abril y habrá varias instancias. El comandante va a convocar a otra gente, con ideas plurales. No corresponde que adelante nada yo. Es un proceso que va a llevar todo este año, que es profundo y apela a una transformación en el sistema educativo (militar), que en definitiva es la estrategia.

8M: por qué no se frenó y el miedo "a la brecha"
Movilización en el centro de Montevideo por el 8M. Foto: Estefanía Leal

-Como médico, ¿por qué cree que Uruguay pasó de ser una excepción en Covid, a ser el de mayor tasa de contagios nuevos en América Latina?

-Hay que mirar todo en un contexto. También se puede mirar la mortalidad: estamos en una relación muy diferente a la que están los países más cercanos y lejanos. Aparte, hay que tener en cuenta si esta misma situación se hubiera dado hace seis meses, habría sido totalmente distinto.

-¿Pero por qué se produce el cambio?

-El mundo lo está viviendo y no somos ajenos. Es muy difícil vivir en nuestra realidad geográfica, con frontera seca… lo pudimos mantener (controlado) durante 10 meses, pero toda esta mutación que tienen los virus impacta.

-¿Lo atribuye sobre todo a la frontera?

-No hay explicaciones únicas. También es verdad que hay una fatiga en la gente. El Estado no puede decidir si vas o no vas a un asado con 20 o 30 personas, o si vas a una marcha. Es una decisión ciudadana.

-El 8M convocó a una marcha muy grande, y con una ley vigente que impide aglomeraciones.

-Sí, y fue irresponsable. Muchas veces tenemos un discurso dual. Porque con razón censuramos una aglomeración de cientos de gurises, y pasa por debajo de la mesa una marcha así.

-¿Por qué no se intervino?

-Lo dijo el ministro Larrañaga ya: puesto en la balanza… fue una opción.

-¿El costo político era muy alto?

-No, no es un tema de costo político. Es un tema de poner en los platos de la balanza; y la decisión fue correcta. Hoy se estaría hablando de otras cosas. Todo lo que uno diga en esta circunstancia que vive el país es a favor de la pandemia. En algunas circunstancias ser muy explícito puede aumentar la brecha. Necesitamos unidad.

“Gastos superfluos” que ahorró para salario y equipamiento
Patrullaje militar en un paso fronterizo de Uruguay. Foto: Archivo El País

-Se cumple un año de la custodia de las FFAA en la frontera seca. ¿Qué cambió?

-Un año después, puedo afirmar sin grandilocuencias pero con convicción, que Uruguay es más seguro que hace un año. Y es más seguro, entre otras cosas, porque se aplicó la ley de frontera. Se votó en octubre del 18 pero estuvo un año y medio sin aplicarse. Nosotros en 15 días la pusimos en funcionamiento. Las fronteras son la puerta de entrada del crimen organizado, el narcotráfico, el gran contrabando, el abigeato. La gente destaca la presencia del Estado en lugares donde nunca antes había estado. La defensa no es un tema de cuarteles. Este año de pandemia ha quedado claro: la defensa es seguridad, protección civil y sanitaria.

-¿La frontera sigue siendo un “colador”?

-Bueno, no se aplicaba antes la ley de fronteras entre otras cosas porque se estaba esperando tener una tecnología que no teníamos y que era muy costosa, como drones. Nosotros decidimos salir con lo que teníamos, con el recurso profesional. Y seguramente vamos a mejorar el despliegue cuando podamos invertir.

-¿Cuándo será?

-Estamos en un momento en el que no sobran recursos, pero está en el horizonte. Nosotros tuvimos una prioridad: equipamiento y personal. Tomamos la decisión de ahorrar y cortar todo gasto superfluo para poder dedicarlo a eso. Estamos ahorrando US$ 40 mil en gastos políticos. No llené tres cargos de particular confianza y eliminé dos en la Ley de Presupuesto. De los ocho adscriptos que puede tener un ministro por designación directa, designé a uno solo. Ahorramos 300.000 dólares de gastos de protocolo, 100 y pico de mil dólares de misiones diplomáticas, un edificio de 3 millones de dólares que se iba a hacer acá atrás, consideré que no era prioridad. Porque la prioridad es el salario, no que estemos cómodos los oficinistas.

-¿Qué tanto pudo mejorarse el salario?

-Hace una semana cobraron por primera vez 2.500 efectivos la compensación por el trabajo de frontera, que es de 450 pesos por día. Luego, hay 21.000 efectivos que van de soldado a sargento, que empezaron a cobrar una partida de 600 a 800 y pico de pesos. El año que vie-ne se suma una tanda, y así hasta llegar a capitán, con 1.500 pesos.

-¿Y en equipamiento qué se ha podido hacer?

-Empezamos con los Hércules. Debemos seguir en materia de reponer. No tenemos plazo, pero debemos reponer los A37, que son aviones que tienen sus años. En la Armada estamos avanzando en materia de cooperación la posibilidad de adquirir tres patrulleros fluviales para el litoral, sobre todo para el río Uruguay. Significa seguridad en un ámbito muy importante que es el desarrollo del río Uruguay, que está vinculado a la hidrovía. Deberemos adquirirlos negociando, cooperación mediante. Tenemos un compromiso de adquirir patrulleros oceánicos de acá a que termine el período. Eso va a permitir ejercer la soberanía en forma permanente y no estar sometido al robo de nuestras riquezas y recursos naturales, que es trabajo de los uruguayos. No es una inversión barata, pero más caro es que nos roben nuestros recursos.

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