Inisa quiere habilitar programa para acompañar adolescentes ante “siete obstáculos” tras egreso “con ahorros”

Es uno de los pedidos de la Rendición de Cuentas; otra solicitud es que el directorio pueda tener la designación directa de dos cargos de alta conducción.

Jaime Saavedra, presidente del Instituto Nacional de Inclusión Social Adolescente
Jaime Saavedra, presidente del Instituto Nacional de Inclusión Social Adolescente
Foto: Leonardo Mainé

El Instituto Nacional de Inclusión Social Adolescente (Inisa) busca dejar en letra firme poder implementar planes de seguimiento y apoyo para jóvenes después de su egreso al modificar la ley que lo creó en 2015. Por eso, lo incluyó en la Rendición de Cuentas. En paralelo, mientras esperan la evaluación y eventual aprobación de los legisladores, el directorio aprobó la semana pasada por unanimidad el programa voluntario que implementarían, que atacaría distintas aristas.

El presidente del Inisa, Jaime Saavedra, explicó a El País que la idea es implementar un “programa fuerte” para acompañar a los jóvenes que así lo quieran en “el camino que tienen que recorrer después del egreso del instituto, que siempre es difícil”.

Hoy ya existe un programa, pero se enfoca más en lo laboral y la idea es poder implementar uno que abarque más temáticas. En palabras de Saavedra, quieren “armar un paquetito con cosas que en general precisan los chiquilines y sus familias”. Dentro de ese “paquetito” está el combate a “seis o siete obstáculos”, como la revinculación familiar, el consumo problemático de drogas, la vivienda y el fortalecimiento del trabajo en el territorio porque, “en lo general, vienen de los mismos barrios”.

Este programa, si consiguen la aprobación en el Parlamento, comenzaría en enero.

Instituto Nacional de Inclusion Social Adolescente (Inisa).
Fachada del Instituto Nacional de Inclusion Social Adolescente (Inisa).
Foto: Estefanía Leal/El País.

En la Rendición de Cuentas se argumenta -en la búsqueda del beneplácito de los legisladores- que el “momento del egreso es el punto de mayor vulnerabilidad y riesgo” de los adolescentes. “Actualmente, el sistema padece de una ‘caída al vacío’ institucional una vez que finaliza la medida. El vínculo con el organismo referente se corta abruptamente, delegando la responsabilidad en instituciones que operan de forma fragmentada”, indica el Poder Ejecutivo, y añade que se quiere “centralizar la coordinación en el Inisa durante los primeros 24 meses” después del egreso.

¿De dónde saldrá el dinero para implementar este programa? “De ahorros”, respondió Saavedra. El presidente del instituto explicó que lleva adelante una reorganización de las finanzas que le permite, por ejemplo, realizar arreglos en la sede central en Ciudad Vieja y en “aquellos hogares que estaban más complicados”. Para lo que, además de la contratación externa, se involucraron adolescentes que trabajan, ”cobran y tienen el alta en el Banco de Previsión Social”.

Saavedra aseguró que tiene “ahorrados” cerca de US$ 1,5 millones en el Ministerio de Economía y Finanzas. Y tiene otras “ambiciones”: poder hacer un “uso eficiente de los recursos” al vender cuatro inmuebles que no están en condiciones de arreglar y tienen un “altísimo valor inmobiliario”. Esto -indicó a El País- “va a permitir que la próxima administración tenga una reserva muy importante en dólares para aplicar sin sobresalto los programas que defina”.

“La decisión política es prescindir de cosas que están siendo mal usadas. Nos vamos felices de la vida si las podemos vender y fortalecer el Inisa. La idea es que deje de ser una institución pobre, como son todas las instituciones que trabajan con pobres. Ahora, si no aparece ningún comprador, le daremos otro destino a esos bienes”, añadió.

Designación directa de dos cargos jerárquicos

El Instituto busca ampliar la posibilidad del directorio de realizar designación directa, con dos cargos de alta conducción. Saavedra explicó que hoy hay dos caminos. Uno es promover funcionarios dentro del instituto; otro es un pase en comisión. Es “muy riesgoso” tener solo estas dos opciones, apuntó, y aseguró que es necesario tener una tercera alternativa para evitar entrar “en una situación de parálisis”. Argumentó que podría suceder que un directorio no tenga una gerencia alineada y que no se consiga por los dos caminos existentes un perfil adecuado o una persona que quiera trabajar en este instituto.

De aprobarse, estas dos personas no quedarían presupuestadas, afirmó, y añadió que no quieren hacer un cambio en estos cargos ahora sino que es “mirando la organización a futuro”.

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