ELECCIONES 2019

El FA ganó en el 85% de los barrios de la capital y perdió en la zona costera

De los 62 barrios de Montevideo conquistó el Frente Amplio en la segunda vuelta electoral. En el que votó mejor fue en Casabó.

"Si te tienen que operar / morís en la capital. / Cuando quieras estudiar / morís en la capital. / Cuando quieras progresar / morís en la capital”. Y si querés ver la brecha electoral, morís en la capital. Al cantautor Pablo Estramín le faltó esta última estrofa, una realidad que volvió a confirmar la instancia del balotaje.

Hay barrios de Montevideo en que siete de cada diez electores se volcaron por una misma fórmula presidencial. Mientras en Carrasco esa proporción lo hizo a favor de Lacalle-Argimón, en Casabó fue en apoyo a Martínez-Villar.

Montevideo, el más pequeño de los 19 departamentos que conforman Uruguay, siempre tiene un especial atractivo electoral. Concentra el mayor número de votantes, la mayor recaudación de dinero (para quien gana la Intendencia) y la mayor dicotomía de preferencias electorales en un espacio tan pequeño.

Una simple mirada a la geografía electoral de la capital permite concluir aquello que ya se había observado en la primera vuelta de octubre: la oposición se hace fuerte en los barrios costeros del sureste. El oficialismo, en cambio, tiene sus bastiones en el oeste de la capital.

Esta brecha entre el sureste y el oeste pareciera estar ceñida por los bolsillos de quienes allí habitan. “Cuanto mayor es el nivel socioeconómico del barrio, hay más chances de que el voto sea para los partidos fundacionales (blancos o colorados)”, había concluido el cientista político Alejandro Guedes. A la inversa, el Frente Amplio crece en las zonas de mayor vulnerabilidad.

Pero no siempre fue así. Tras la salida de la dictadura, el Frente Amplio concentraba su hegemonía en los barrios de “profesionales”, esos mismos en los que hoy pierde. El punto bisagra se había dado en la elección de 1999, cuando la coalición de izquierda se transformó en un “metapartido” que conquistó las zonas más empobrecidas que otrora eran del pachequismo.

Esa misma característica de “metapartido” (o catch-all, como le dicen los estadounidenses) explica que casi toda el área de Montevideo quede pintada del mismo color ganador. ¿Cómo es posible, entonces, que el Frente Amplio haya obtenido el 55% de los votos y no más?

Pese a que el ganador por zona fue el mismo, en algunos barrios la distancia entre el oficialismo y la oposición se achicó. Es el ejemplo de lo que sucedió en La Teja o en Flor de Maroñas. Pero hay otra explicación: los barrios de la costa sureste, esos más acaudalados, son también los más densamente poblados. Mientras en Reducto hay menos de 4.000 votantes, en Pocitos hay más de 40.000 (y cuando el cero está a la derecha, vaya que hace la diferencia).

El Frente Amplio solo empeoró su desempeño de octubre en un barrio: Barrio Sur, donde cayó 0,2 puntos porcentuales. Lo interesante es que el mayor crecimiento del oficialismo se dio en zonas poco populosas, como Bañados de Carrasco y Parque Rodó (donde mejoró en 17 puntos).

Como la disputa en el balotaje es entre dos, en los barrios en que más mejora uno, pierde el otro. De ahí que Bañados de Carrasco y Parque Rodó sean donde más cayó la coalición multicolor. En Barrio Sur, en cambio, fue donde más creció (más de cuatro puntos).

En siete barrios, los votos de la coalición multicolor fueron más que los que había cosechado en octubre. Pero en ninguno de los siete le alcanzó para ser el “ganador”. Solo en un barrio (Colón sureste) la cantidad de votos fue exactamente idéntica en las dos vueltas. En los restantes 54 barrios la oposición tuvo fuga de votos.

Tres Cruces fue el barrio más disputado. Allí ganó Lacalle-Argimón 49% a 46%, siendo la distancia más pequeña entre ambas fórmulas.

Así las cosas, Montevideo se mantuvo como bastión frenteamplista. El oficialismo venció en 53 de los 62 barrios.

La franja más joven votó por Martínez
Luis Lacalle Pou y Daniel Martínez. Fotos: Fernando Ponzetto y Francisco Flores.

El electorado más joven votó mayoritariamente al candidato del FA, Daniel Martínez, y los de más edad al del Partido Nacional, Luis Lacalle Pou, según un estudio de Opción sobre el balotaje del pasado domingo.

Entre los más jóvenes, de entre 18 y 34 años, el 55% voto por Martínez y el 41% por Lacalle Pou. En la franja de 35 a 49 años, el candidato frenteamplista fue votado por el 50%, en tanto el 46% lo hizo por el nacionalista. Donde se revierte las preferencia es a partir del grupo de 50 a 64 años, donde Lacalle Pou recibió el 55% de los votos, mientras Martínez recoge el 41%. La diferencia a favor de Lacalle Pou es más acentuada a partir de los 65 años: el 61% votó por Lacalle Pou, contra el 35% que lo hizo por Martínez. En todas las franjas de edad, el 4% voto en blanco o anulado.

El voto por franja de edad en el balotaje es coherente con la tradición electoral en Uruguay. Esto quedó patente a partir del escrutinio de las elecciones de octubre y los datos de promedio de edad por circuito de votación que procesó El País.

Entre los más jóvenes (menores de 25 años) el FA recibió la mayor cantidad de adhesiones con el 45,55%, seguido por el Partido Nacional con el 24,59%, el Partido Colorado con el 13,54% y Cabildo Abierto con el 12,01%. En el tramo entre 26 y 45 años y en el de 46 a 65 años, la votación en octubre mantuvo la misma tendencia entre los primeros cuatro partidos. Entre los mayores de 65 años ganó el Partido Nacional (38,7%). El FA recibió el 32,5%, el Partido Colorado el 14,7% y Cabildo Abierto el 9,6%.

La “oveja” que se salió del rebaño

Rivera fue una de las curiosidades electorales: fue donde la coalición multicolor votó mejor (superó el 60%) y, a la vez, donde el Frente Amplio creció más desde octubre (11 puntos). Por la fuerza que ha tenido en general la oposición, casi no quedó rincón del departamento en que no haya triunfado la fórmula Lacalle-Argimón. Pero hay un puntito que se salió del rebaño: Pueblo de los Santos. Allí, casi al límite con Cerro Largo, la fórmula Martínez-Villar fue la ganadora con el 63%. Lo más extraño es que en Alborada, uno de los poblados más cercanos, el oficialismo apenas cosechó el 18%. Y en Vichadero, también cerca, el 28%.

Lacalle Pou arrasó en la escuela 81
Luis Lacalle Pou. Foto: Fernando Ponzetto.

“Sé el cambio que quieres ver en el mundo”, decía el pacifista indio Mahatma Gandhi. Y en la escuela que lleva su nombre, la número 81, ganó con creces el presidenciable que se presentaba como el voto al cambio. Luis Lacalle Pou tuvo su bastión en Carrasco y Punta Gorda. En el circuito de 977 de la serie BCD, en la escuela 81 Mahatma Gandhi, en el límite de ambos barrios, fue donde consiguió su mejor desempeño: se quedó con el 89% de los votos. De los 11 circuitos que había en la escuela, Lacalle y Argimón conquistaron las urnas de los 11. Pero en el número 977 fue donde hicieron más la diferencia, con 344 votos de los 386 que fueron a sufragar.

Martínez fue el rey en un circuito

En las calles con nombre de países fue donde la fórmula frenteamplista votó mejor. Es que en el Cerro y, en especial, en Casabó, fue donde Martínez y Villar hicieron la diferencia. Pero en la escuela 327, en Lituania y Guinea, hubo un circuito que coronó al candidato oficialista: el 2217 de la serie BTB. Allí ocho de cada diez votos fueron a favor de Martínez, siendo el circuito en que más adhesión cosechó el partido de gobierno. En términos generales, el comportamiento de los circuitos siguió la sintonía del sufragio nacional. La distancia fue poca, pero Luis Lacalle Pou votó mejor en 305 circuitos más que Martínez (la diferencia fue de 3.701 a 3.396).

Producción: Valentina Caredio, Faustina Bartaburu, Bruno Mottini

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