Facultad de Medicina ve "razonable" limitar venta de bebidas energizantes y las distingue del mate y el café

El decano hizo hincapié en el Parlamento en que es un producto que “no recupera un sueño perdido ni construye ni repara tejidos en formación”.

Bebidas energizantes.
Bebidas energizantes.
Foto: Unsplash.

En la Cámara de Diputados afinan un proyecto de ley para prohibir la venta de bebidas energizantes a menores de 18 años. Aunque aún hay diferencias sobre cómo debería ser el texto, en las últimas semanas concurrieron varias delegaciones —incluido el Ministerio de Salud Pública— para dar su opinión. En ese contexto, el decano de la Facultad de Medicina de la Universidad de la República, Arturo Briva, y la titular de la unidad académica de Toxicología del Departamento de Toxicología del Hospital de Clínicas, Alba Negrin, comparecieron esta semana en comisión.

El decano de la Facultad de Medicina explicó en la comisión especial de adicciones que el proyecto de ley les “parece razonable” porque “plantea un límite por edad” para la venta: los 18 años. A partir de esa edad, como adultos responsables, las personas podrán decidir si consumen estas bebidas, que calificó de “mal llamadas” energizantes. También consideró “muy importante” que el articulado busque “modular el mensaje” con el que se comercializan.

Briva señaló que las campañas publicitarias habitualmente buscan transmitir la idea de que estas bebidas aportan energía, como si las personas fueran una batería, cuando no es así. Por eso, remarcó la importancia de no comprar el producto por el “mensaje”, sino de conocer sus efectos. Se trata de una bebida que “no recupera un sueño perdido ni construye ni repara tejidos en formación”, dijo. Y enfatizó que “en el niño y en el adolescente no hay una dosis segura de energizantes”.

Por su parte, Negrin contó que están trabajando para publicar la cantidad de consultas que recibe el Centro de Toxicología del Hospital de Clínicas vinculadas a estas bebidas. “Son pocas (las llamadas que se atienden), pero cuando aparecen, son importantes”, apuntó la doctora.

Negrin explicó que ni el café ni el mate son equivalentes a las bebidas energizantes. “¿Por qué? Por varias razones. Una de ellas es que los productos calientes, como el café y el mate, se consumen de otra manera”, indicó. Luego explicó las diferencias con cada una de estas preparaciones. El café es una bebida más amarga si no se le agrega azúcar. En tanto, el mate se toma de a poco. Además, “hay pocos estudios de cuánta cafeína” tienen las yerbas, argumentó ante los diputados.

En cambio, las bebidas energizantes tienen un “sabor muy agradable”. Y concluyó: “Ya vienen muy preparadas desde el punto de vista del laboratorio, de la ingeniería alimentaria que las produce. Uno puede tolerar tomar casi medio litro porque son frescas, porque tienen burbujas”.

Asimismo, Negrin hizo hincapié en que, más allá de la sanción de una ley, es necesario un “permanente llamado de atención a la opinión pública, a los padres, a los educadores” sobre los riesgos de las bebidas energizantes. El motivo, explicó, es que “es una sustancia que en la intoxicación puede dar palpitaciones a nivel cardíaco, taquicardia, trastornos en el electrocardiograma, nerviosismo, ansiedad, insomnio y alteración de la calidad del sueño”.

En esa línea, indicó que estas bebidas “no sustituyen, de ninguna manera, nutricionalmente ni una comida ni un descanso reparador”. Es decir, “los niños y los adolescentes tienen que dormir”.

“Hay países que no las prohíben, hay otros países que las prohíben en menores de 16 años o de 18, y hay otros que establecen simplemente la advertencia: ‘Contiene altas dosis de cafeína’. Me parece que cualquiera de estas opciones que podamos lograr como país va a ser importante, sabiendo que siempre tenemos que armonizar los aspectos comerciales, que también son relevantes en una sociedad donde estas bebidas son muy importantes, seguramente, en el volumen de comercialización”, dijo a los diputados.

En la exposición de motivos del proyecto de ley se argumentó que actualmente hay un consumo “en constante y preocupante aumento, fundamentalmente, entre los adolescentes y jóvenes”. Asimismo, se indicó que la Junta Nacional de Drogas expresó que es necesario revisar la publicidad para orientar a la población y dejar claro que los efectos de estas bebidas no son energizantes, sino estimulantes.

La última encuesta nacional sobre consumo de drogas en estudiantes de enseñanza media, publicada en 2025, encontró que el 82% de los adolescentes escolarizados había consumido alguna vez en su vida este tipo de bebidas. En tanto, el 66% las había consumido durante los últimos 12 meses y el 37%, en los últimos 30 días. Esto las convertía, junto con el alcohol, en las sustancias más consumidas por esta población.

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