Si la política uruguaya se asienta en una lógica tácita del consenso en el disenso, podría decirse que su estabilidad no radica en la ausencia de conflicto, sino en la aceptación compartida de que es parte constitutiva del sistema de partidos y de la institucionalidad.
En las últimas semanas, tras la decisión del gobierno de rescindir el contrato con el astillero español Cardama por la compra de dos patrullas oceánicas, oficialismo y oposición protagonizaron diversos episodios de duro enfrentamiento discursivo que llegó a ribetes casi circenses cuando se propuso en el Parlamento la creación de dos comisiones investigadoras para investigar el mismo caso.
Sin embargo, en el acto de presentación de dos de los seis aviones de combate Super Tucano adquiridos por la pasada administración, volvieron a evidenciarse señales de la capacidad de administrar las diferencias, el reconocimiento de compromisos recíprocos, situación que suele reflejarse cuando existe acuerdo en torno a políticas de Estado.
Sobre la hora 9 de ayer, el expresidente de la República Luis Lacalle Pou llegó a la Brigada Aérea 1 acompañado de su mano derecha Nicolás Martínez. Al turno de arribar el primer mandatario, Yamandú Orsi, el encuentro y saludo entre los dos dirigentes políticos —incluyó palmadita a la altura de la cintura de Lacalle Pou al presidente— distó mucho del frío apretón de manos que habían tenido en noviembre, cuando ambos concurrieron a la Noche de los Cristales Rotos a pocos días de la primera conferencia del caso Cardama.
El trato entre el exmandatario y su sucesor fue cordial, al punto que el líder blanco bromeó con Orsi cuando éste subió a una de las aeronaves y el presidente le reconoció a su predecesor la decisión tomada. “Está divino”, le insinuó desde arriba de uno de los dos Super Tucano que estarán apostados en Durazno —motivo por el cual fue invitado el intendente del departamento, Felipe Algorta—. Segundo siguiente, Lacalle Pou le replicó: "Tenés que conseguir un buen copiloto lo único".
Aunque el caso Cardama seguirá generando rispideces entre gobierno y jerarcas de la pasada gestión, además de oficialismo y oposición, con la también presencia de la ministra Sandra Lazo, del subsecretario, Joel Rodríguez, de los exministros de Defensa, Javier García y Armando Castaingdebat, entre otras autoridades, ayer hubo una especie de tregua —al menos parcial— ante lo que la secretaria de Estado denominó “una fiesta y parte de un proceso de una adquisición muy bien pensada”.
La compra a la empresa brasileña Embraer incluye seis unidades A-29 Super Tucano y un simulador de vuelo. La inversión fue por US$ 100 millones.
En diálogo con El País, el comandante en jefe de la Fuerza Aérea Uruguaya (FAU), Fernando Colina, destacó —en línea con lo expresado con la ministra— la “importancia que tiene una política de Estado en este caso en modernización que responde al objetivo que tiene el país de custodiar su soberanía aérea”.
“Eso va a redundar en mejor ciudadanía y mejor seguridad interna”, resumió en referencia a la utilidad que tendrán los Super Tucano para la protección fronteriza.
Javier García, por su parte, volvió a recordar que, a su juicio, la rescisión con Cardama fue un “error” del gobierno. No obstante, reconoció que se haya seguido adelante con la compra de los aviones, aunque no dejó pasar la oportunidad de enviar un mensaje político, respondido posterioremente por senadores del Frente Amplio (Daniel Caggiani y Sebastián Sabini)
“La ejecución del contrato y la rescisión está nutrida de irregularidades. Es una decisión política del gobierno del Frente Amplio dejar sin efecto algo que estaba avanzado y que iba a tener sus frutos seguramente a fines de año. Los países y los gobiernos no pueden ser rehenes de decisiones políticas. Acá tenemos dos aviones Tucano por los que comenzamos las negociaciones en Rivera, cuando se estaba saliendo de la pandemia en 2021. Estos se salvaron del recorte porque se los compraron a Lula, sino hubiesen seguido la misma suerte que las OPV (buques patrulleros oceánicos)”, lanzó el senador del Partido Nacional.
Caistengdebat, que cortó la cinta junto a Orsi y Lacalle Pou por haber sido el ministro cuando se concretó la compra, optó por destacar la presencia del expresidente al ser consultado por El País.
“Cómo no va a venir si fue el ideólogo de esto”, luego de que dijera que lo hecho por el gobierno con Cardama tenía como fin político atacar al exprimer mandatario.
Reconocimiento, pero con reparos
Durante su discurso ceremonial, Lazo dijo que con el arribo de los aviones “la FAU da un paso muy importante y acontecimiento es el producto de un proceso que llevó muchos ajustes técnicos y logísticos que trascendieron una gestión de gobierno”.
“Un contrato que asegura una modernización fundamental y necesaria. Un compromiso firmado en 2024 por las autoridades de la anterior administración que continuamos estableciendo un calendario de pagos y entregas durante este período (el proceso terminará en 2028), que cerrará finalmente una política de Estado con la adquisición de las seis naves y el simulador ”, resumió la ministra con una expresión que fue repetida por varios los presentes.
Los Tucano
Los A-29 Super Tucano, que estarán en el Escuadrón Aéreo Número 2 Caza de Durazno, implican un salto tecnológico —digital— para la FAU con respecto a las actuales aeronaves de combate.
Colina explicó que es un avión “muy versátil”, que al tener la capacidad de volar a baja velocidad” lo vuelve funcional para la intercepción de naves que cometen ilícitos, que también lo hacen.
“Nos permite estar más tiempo en el aire. Y con los sensores y los radares que vamos a tener vamos a poder ser más eficaces en la detección y mitigación de todo ese tráfico irregular sobre todo al norte del Río Negro”, ejemplificó el jerarca.
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