Los trabajadores terminan de limpiar y de plantar árboles en el pequeño espacio público frente al asentamiento, pero la situación no demora en retroceder. Al otro lado de la calle, un hombre borracho empieza a lanzar todo lo que tiene a mano. Lo primero es un horno.
La presencia de autoridades nacionales y departamentales no parece inhibirlo. Genera lo contrario. A unos metros, otro hombre conversa en un pequeño grupo y levanta un fusil de hidrogel. Otro está sentado en una silla en un camino pavimentado y obstruye el avance de un móvil policial. Se escuchan gritos.
Son las 11:00 de la mañana. “Todos los días es así. La cabeza te la deja…”, empieza una vecina de 71 años que vive en el asentamiento. Accede a hablar con El País, pero pide que no se diga su nombre porque “después viene la venganza”.
“Esto no cambia más. Tengo que poner candados. Me rompieron el tejido”, muestra la mujer. Una cerca rodea el predio de su casa. La vivienda es precaria y el techo se llueve. Vive con su marido que tiene la mitad del cuerpo paralizada después de sufrir un accidente cerebrovascular (ACV).
Dice que la Policía “anda de paseo todo el día”, pero que no hace nada. Las ambulancias tardan en llegar. “Los de cuidados paliativos vienen cuando quieren. Hubieran puesto una whiskería en lugar del hospital”, se queja la vecina.
Después de 50 años de vivir allí, no tiene mucha esperanza en que el Estado vaya a mejorar la situación. Dice que hay ocasiones en las que se hacen trabajos y por ejemplo se deja “preciosa” una plaza, pero luego hay personas que destrozan todo.
El panorama de esta mañana permite entrever por qué es tan complejo el trabajo que tiene que hacer el gobierno.
Este histórico asentamiento, que comenzó en los años 80, está en la zona de Corfrisa-Talca en la ciudad de Las Piedras. Es una de las cinco zonas que el gobierno eligió para desplegar en 2026 su plan Más Barrio, la gran apuesta del secretario de Presidencia, Alejandro Sánchez.
Pero ya hace mucho tiempo que se intenta recuperar.
De los “más antiguos”
El barrio de Corfrisa heredó el nombre de la empresa alrededor de la cual se formó: la Corporación Frigorífica del Uruguay S.A. (Corfrisa).
El asentamiento del barrio se empezó a conformar en los años 80 y su precariedad es un problema desde hace décadas. En 2010, durante el primer día de su segundo mandato como intendente, Marcos Carámbula firmó un convenio para regularizar el asentamiento.
“Yo comparto con el presidente (José Mujica), con Pepe, que no hay razón más importante para nosotros que superar la pobreza, terminar con la indigencia y con esta precariedad de la vivienda. Esa necesidad imprescindible de regularizar la situación de tantos miles de uruguayos que todavía viven en condiciones precarias”, dijo en su discurso.
Se hicieron trabajos allí, pero la situación integral no se solucionó. En el segundo gobierno de Tabaré Vázquez, se lograron algunos avances con el Plan de Mejoramiento de Barrios y el Plan Juntos, que lideraba la hoy diputada Cecilia Cairo. En 2019, el entonces director de Vivienda, Salvador Schelotto, recorrió el asentamiento, dijo que era “uno de los más antiguos” y que lo que se iba a hacer allí era “la intervención de mayor envergadura en Canelones”.
Sin embargo, el asentamiento se mantuvo. Por eso, cuando el gobierno actual definió los lugares en los que desembarcaría el plan Más Barrio, volvió a apuntar al área de Corfrisa, de Talca (que está al lado) y a otras partes más de Las Piedras.
Y en junio, al desplegarse el plan allí, el presidente Yamandú Orsi estuvo presente y reconoció que los procesos de regularización son “demasiado lentos” y que “los distintos gobiernos le han intentado dar vuelta a la cosa”, pero sin lograrlo.
Algunos datos
Para definir los puntos críticos donde quería comenzar el Más Barrio, el Poder Ejecutivo cruzó datos sobre necesidades básicas insatisfechas con datos de delitos.
En la zona de Corfrisa y Talca, según dijo el intendente canario, Francisco Legnani, el día que se lanzó el programa, “uno de cada tres chiquilines no asisten a un centro educativo ni a un centro de cuidados” y “una de cada cinco viviendas no tienen elementos básicos para calefaccionarse”.
En toda el área donde se aplica el plan, viven entre 4.200 y 4.350 personas. Solo en el asentamiento hay 1.500.
Y según datos que brindaron fuentes del gobierno, en la zona definida, entre enero de 2020 y agosto de 2025, hubo 71 heridos (31 personas baleadas, 21 heridas de arma blanca y 19 con lesiones graves) y cinco homicidios.
Ante este panorama, la idea del Más Barrio es concentrar allí el esfuerzo de varios organismos públicos (los ministerios del Interior, y de Vivienda y Ordenamiento Territorial, empresas públicas e intendencias, entre otros) para dar soluciones integrales.
Próximas obras
La coordinadora del plan es Silvana Nieves. Esta mañana en Las Piedras es la persona que se acerca al hombre que está tirando cosas hacia la plaza que se acaba de limpiar y trata de hablar con él.
En diálogo con El País, Nieves explica que uno de los componentes principales del plan es justamente la “participación y la construcción de ciudadanía”. Pero esos cambios, necesitan mucho tiempo.
De todas formas, en paralelo, el plan incluye obras concretas y, de realizarse, muy significativas para el barrio. Se prevé abrir calles, porque por algunos pasajes la policía y las ambulancias no pueden entrar. Algunas viviendas serán demolidas y sus habitantes serán relocalizados, mientras que otras, que están en mejores condiciones, simplemente se van a regularizar.
En estos trabajos también interviene la Intendencia de Canelones.
La coordinadora del Gabinete Social de la comuna, Nataly Zalkind, cuenta que semanas atrás firmaron un programa con la Dirección Nacional de Integración Social y Urbana (Dinisu) para realojos en Corfrisa-Talca.
“La intendencia ahora está en un proceso de trabajo con la Junta Departamental que va a culminar en breve”, asegura en diálogo con El País. Luego se lanzarán las licitaciones para convocar a las empresas.
Las nuevas viviendas se construirán en la misma zona donde está hoy en día el asentamiento. Para este proceso de regularización, que antecede al Más Barrio, hay una inversión estimada de US$ 12 millones. Para el resto de trabajos del nuevo plan, el presupuesto es de US$ 10 millones más.
Zalkind destaca que además de las soluciones habitacionales, se harán mejoras en calles, alumbrado y también en la policlínica. El programa incluye asimismo trabajos en los espacios públicos, como el que se realizó, frente al asentamiento, durante la recorrida de El País.
La expectativa es que los realojos empiecen el año que viene.
La propuesta
El programa Más Barrio, heredero del Siete Zonas del gobierno de Mujica, es “lo más parecido a un buque insignia del gobierno”, según dijo Alejandro Sánchez a El Observador.
El gobierno cuenta con una línea de crédito de hasta US$ 250 millones del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) para implementar el Más Barrio a lo largo del periodo en las 21 zonas que tiene identificadas.
Para 2026, se definió que comience en Cerro Norte (Montevideo), Corfrisa-Talca de Las Piedras (Canelones), La Colina (ciudad de Rivera), Las Higueras (ciudad de Durazno) y San Antonio (ciudad de Maldonado).
En las tres primeras zonas ya se desplegó el programa. En Durazno se prevé empezar en setiembre y en Maldonado en noviembre.
En entrevista con El País, la coordinadora del plan, Silvana Nieves, subraya que cada zona es muy distinta.
“Más allá de la precariedad habitacional o la falta de alguna cuestión de infraestructura urbana, en cada una de las zonas, los componentes aterrizan diferente porque tienen diferentes perfiles. No es lo mismo Rivera con frontera seca y la ida y vuelta, que Las Piedras o que Montevideo”, explica.
Pero para ella, ese desafío “es muy seductor”.