Collette Spinetti, recientemente cesada como principal jerarca de la Secretaría de Derechos Humanos de Presidencia de la República, se muestra visiblemente dolida por la forma en que se procesó su salida de la institución de la que estuvo al frente desde comienzo del cuarto gobierno del Frente Amplio.
En diálogo con El País, la histórica militante por los derechos de las personas trans consideró que “no estuvieron buenas las formas” en que se le comunicó su cese, ya que esperaba que la decisión le fuera transmitida por algún jerarca de relevancia política de la Torre Ejecutiva, como el propio presidente de la República, Yamandú Orsi; el secretario de la Presidencia, Alejandro Sánchez; o el prosecretario, Jorge Díaz. En cambio, la notificación le llegó por parte de un adjunto a Díaz, pero que se desempeña en la Secretaría que ella encabezaba.
En esta dirección, la profesora de literatura consideró que hubo un “manoseo” innecesario de su nombre, dado que al menos una semana antes de que se le comunicara que iba a ser separada del cargo la decisión trascendió públicamente.
“Lo viví con mucha angustia y dolor. No solo por mí, sino por mi familia. Tengo una madre de 88 años que mira los informativos, ve las redes. Tengo hermanas, sobrinos, nietos que ven todo y solo por el apellido los han insultado. Estaba yendo a trabajar con el corazón en la boca, todos los días pensando que me iban a echar. Fue muy estresante. Ameritaba otro gesto porque era una secretaria de Estado. Sentate frente a mí y decime: ‘Collette, no diste la talla’”, reclamó.
—¿Se manoseó tu nombre innecesariamente en lo previo?
—Sí, sí. No costaba nada decírmelo antes. A principios de junio tuve una reunión con la secretaria de Orsi, Tania (Yanes), y me dijo que no estaba sobre la mesa, pero me preguntó adónde iría en caso de que me corrieran de la Secretaría: “¿Dónde querrías ir?”. Me lo repitió tres veces que no estaba sobre la mesa.
—¿Lo aclaró demasiadas veces?
—Sí, fui inocente. Después el 2 de julio me cita esta persona que es un adjunto a Jorge Díaz para decirme que me iban a devolver al Sodre (es funcionaria de carrera). Me dicen que iba a haber una reestructura y volvía al Sodre. A ver, te guste o no te guste yo era una secretaria de Estado.
De todas formas, la activista reconoce la capacidad política de los tres dirigentes —a quienes les envió un mensaje sin obtener respuesta— y valoró que contó con su apoyo cuando se divulgaron los audios en los que se expresaba de forma despectiva —“putos y machirulitos gay”— sobre el ministro de Desarrollo Social, Gonzalo Civila, y el subsecretario, Federico Graña, y también criticaba a la senadora Constanza Moreira.
La filtración
Sobre los audios divulgados, la exjerarca reveló a El País a quién fueron enviados y el trasfondo detrás que llevó a la persona involucrada a filtrarlos a la prensa. Para Spinetti, fue la revelación de esas conversaciones que mantuvo en setiembre de 2024 con una dirigente que pertenecía a su mismo sector político el desencadenante final que provocó su remoción.
La exjerarca confirmó que los audios fueron enviados a María Elisa Areán, dirigente de PAIS (Participación, Acción e Integración Social), sector que le retiró la confianza política y la expulsó en setiembre de 2025. Días después, Areán fue cesada junto a otros cuatro funcionarios de la Secretaría de Derechos Humanos.
“Todos los audios se los mandé a ella, en setiembre de 2024. Antes de la primera vuelta, de ser designada. Pero yo no tomé la decisión de sacar a esa persona ni la de cesar a los otros cuatro. Me dijeron que había que sacarlas de mi Secretaría y fueron removidas el 30 de setiembre. Con (Areán) tenía un vínculo normal. Si le mandé esos audios es porque había una confianza extrema. Evidentemente se sintió muy dolida y la entiendo. Empezó a publicar audios para que me sacaran. Lo logró”, finalizó.
Reuniones en el Piso 11
Sobre su salida, Spinetti cuestionó que funcionarios que trabajaban en su oficina —designados por ella por recomendación— tenían frecuentes reuniones en el piso 11 de Torre Ejecutiva, sin justificación.
“Hubo falta de honestidad, de compañerismo. Un juego de poder. Estamos hablando de pases a comisión y algún contrato. Ahora empiezo atar cabos. Yo tenía el dicho de que para mí todo el mundo es bueno hasta que me demuestra lo contrario. Pero la vida me abofeteo”, valoró.
— ¿Fue parte también de las críticas cierto sesgo en su gestión de la política pública, al considerar que estuvo demasiado enfocada en la minorías, cuando los derechos humanos son mas transversales y universales? ¿Qué responde a eso?
— Puede ser, y me parece una crítica muy válida. La crítica constructiva siempre es buena. Yo vengo de la militancia por los derechos de las personas trans. Después me reuní con comunidades indígenas y tuve que aprender, y lo mismo ocurrió con los migrantes. De hecho, en un momento tuve que preguntar si se decía "persona no vidente o ciega". Me respondieron "ciega". O si se decía "persona en situación de discapacidad" o "persona con discapacidad". Y me dijeron: "Personas con discapacidad; no estamos en situación". Fui aprendiendo.
La historia con Orsi y una opinión personal
Al presidente de la República, Spinetti lo conoce desde hace muchos años, desde la juventud, cuando ambos integraron el cuerpo de danza folclórica San Felipe y Santiago.
“Yamandú bailaba ahí. Siempre reconozco que tanto él como otro compañero eran los dos únicos varones que hablaban conmigo. En esa época yo todavía no expresaba mi identidad de género. Utilizaba pantalones justos, ropa justa, pero la única que no se reconocía trans era yo —ríe—. Pero obviamente había gente que no quería hablar conmigo, pero él lo hacía”, le reconoce al primer mandatario.
Sobre el presente, la exjerarca insiste en que pese a su cese defiende al actual gobierno y opina que Orsi está “encorsetado” cumpliendo su rol de presidente. “Yamandú es una muy buena persona, un tipo re honesto y entiendo que no es lo mismo ser presidente de la República que ser intendente o ser vecino. Te implica otras cosas, te encorseta, te pone en otros lugares. Él es eso, es el vecino”, comentó.
No obstante, tiene una apreciación que aclara es “absolutamente personal” sobre su cese. “Uruguay tiene la presidencia protempore del Mercosur y dentro del bloque está la Reunión de Altas Autoridades sobre Derechos Humanos. Desde el dolor digo que no sé si Uruguay quiere que una mujer trans sea la alta autoridad en derechos humanos del país”, opinó.