27 DE MARZO
Para que un voto se anule, no alcanza con poner un objeto extraño en el sobre; tiene que haber una papeleta.
El último domingo de este mes (el 27 de marzo), entre las 8.00 y las 19.30 horas, serán convocados a las urnas 2.684.131 ciudadanos uruguayos en una elección que es obligatoria y en la que quienes no asistan a votar, salvo que haya un justificativo, tendrán que pagar $1.428 (una unidad reajustable) y el doble si se trata de funcionarios públicos o profesionales universitarios.
La consigna de estos comicios es, a priori, sencilla: hay solo dos opciones de papeletas, ambas de diez por quince centímetros, una de color rosada con un Sí impreso en letras negras, otra celeste con un No escrito también en tinta negra; la primera apoya el recurso para derogar 135 artículos de la Ley de Urgente Consideración (LUC) aprobada en julio de 2020 y la otra es contraria a eso.
Pero cuando se lee la letra chica de la normativa, la consulta ciudadana empieza a complejizarse. No solo porque se trata de 135 artículos de los más diversos temas -lo que a juzgar por los politólogos explica en parte el alto porcentaje de indecisos entre la población-, no solo por la superabundancia informativa que mezcla argumentos veraces con desinformación, sino porque en las reglas electorales uruguayas los votos en blanco y anulado tienen significados y pesos distintos.
“El voto en blanco se considerará voto por No (celeste)”. Así lo deja en claro el artículo 15° del decreto que emitió la Corte Electoral para dar marco jurídico a estos comicios. Cuando el elector deja el sobre vacío, ese voto se considera “en blanco”. Pero también se computa como voto “en blanco” la introducción de objetos extraños siempre y cuando en el mismo sobre no haya papeleta del referéndum alguna.
Cuando la Junta Electoral de Montevideo encontró un sobre con materia fecal en las pasadas elecciones del BPS (por más asqueroso y “antisistema” que pueda parecer), el voto se computó como “en blanco”; no se anuló.

Para anular el voto y por tanto para que no cuente a favor de una opción concreta (aunque sí achica el universo), dentro del sobre tienen que haber papeletas muy rotas, escritas, o más de dos papeletas del mismo color, o una papeleta acompañada de un objeto extraño, o bien una papeleta rosada y otra celeste.
Para derogarse los 135 artículos de la LUC que están en juego, el Sí (rosado) tiene que alcanzar el 50 + 1 de los votos emitidos válidos (entre quienes fueron a votar por una de las dos opciones o en blanco, porque el anulado no computa, como dice su nombre, como válido).
Por ejemplo: el 7 de diciembre de 2003 hubo en Uruguay un referéndum para la derogación de la llamada “ley de Ancap”. Quienes estaban a favor de la derogación introducían el Sí (rosado), y quienes estaban en contra votaban No (celeste)... como ahora. Aquel día estaban habilitados para vota 2.466.680 personas, pero se emitieron 2.049.956 votos (los 416.724 que no fueron no contaron en el escrutinio). A su vez hubo 87.479 votos anulados que también se restaron al universo en disputa. De los votos que fueron válidos, la opción rosada del Sí consiguió 62,22%. Como superó al 50 + 1, ganó el recurso de derogación. Por otro lado, la opción celeste del No cosechó el 35,41% de los votos directos (personas que sufragaron celeste) y se le sumó 2,37% de votos en blanco.
Como en cualquier elección desde 1925, en las 24 horas previas está prohibida la venta de alcohol. Tampoco se puede convocar a milicias, ni detener a personas salvo cuando exista prueba fehaciente de que cometieron un delito. Los policías y militares tienen que votar sin armas. El día de la elección no habrá espectáculos públicos y desde 48 horas antes, casi justo cuando finaliza el partido entre Uruguay y Perú, se dejarán de publicar encuestas y cesará la propaganda.
Pero para que todo esto acontezca faltan todavía casi dos semanas que prometen ser a pura intensidad electoral.
No hay boca de urna; hay que esperar por la Corte
Cuando el mundo cinéfilo esté atento a las pantallas, por la ceremonia de entrega de los premios Oscar, Uruguay estará en pleno conteo de votos del referéndum. Esta vez, según supo El País, es probable que ninguna de las cuatro más renombradas consultoras de opinión pública realice el clásico conteo rápido de votos por el que proyectan cómo será el resultado final. En este sentido, la población tendrá que esperar los resultados oficiales de la Corte Electoral.