DEJÓ DE SER UN LUGAR DONDE SOLO VENÍAN DE VACACIONES

Las cinco cosas que los argentinos envidian de Uruguay y los seduce para venir a vivir

Porque encuentran en el sistema político uruguayo el clima de negocios, las facilidades impositivas y el manejo que se le dio a la pandemia por coronavirus que desearían para su país.

Luis Lacalle Pou y Julio María Sanguinetti en la inauguración del MACA. Foto: Ricardo Figueredo.
Luis Lacalle Pou y Julio María Sanguinetti en la inauguración del MACA. Foto: Ricardo Figueredo.

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Punta del Este
era una ciudad para un ratito en la vida de los argentinos. Históricamente el balneario uruguayo ha sido elegido para los veranos de los vecinos. Sin embargo, una vez que se terminaban las olas y el sol en el este, los porteños volvían sin pensarlo a su ciudad. Esto está cambiando, y desde hace poco más de dos años los argentinos comenzaron a elegir a Uruguay como su país para vivir, invertir y educar a sus hijos.

Deciden el cambio de hogar en busca de una mejor calidad de vida, y a la hora de tomar esa decisión muchos ponen en la balanza cinco cosas que envidian a los uruguayos y al país.

Escapando de una profunda grieta social, los argentinos encuentran en el sistema político uruguayo el clima de negocios, las facilidades impositivas y el manejo que se le dio a la pandemia por coronavirus que desearían para su país. Eso, sumado a los destinos naturales, resulta en un combo perfecto. Así lo dejan claro en cada charla que mantienen con un uruguayo o, incluso, si se cruzan al primer mandatario.

“Venga a gobernar a Argentina”, le dijo al presidente Luis Lacalle Pou la semana pasada un argentino cuando se lo encontró en el puerto de Punta del Este.

Pero la fascinación de los argentinos por los políticos uruguayos no responde exclusivamente a orientaciones ideológicas. La admiración pasa por la convivencia.

“En Uruguay existe un nivel de convivencia política que es admirable. Acá en esta mesa podrían estar sentados Mujica y Sanguinetti discutiendo de sus diferencias, pero respetándose. Eso Argentina no lo tiene”, dijo el periodista argentino Nelson Castro en una entrevista con El País publicada el 8 de enero.

Ese mismo día miles de personas que asistieron a la inauguración del Museo de Arte Contemporáneo Atchugarry (MACA) en Punta del Este dieron fe de esa convivencia. “¡Mi colega!”, dijo el expresidente colorado Julio María Sanguinetti cuando se acercó para saludar al expresidente frenteamplista José Mujica. “¿Cómo andamos?”, le preguntó. “Estamos vivos”, le respondió el líder del MPP con una clara sonrisa disimulada por el tapabocas.

Luego, cuando llegó Lacalle Pou, los tres juntos participaron del corte de cinta, y tanto Mujica como el presidente dedicaron varios minutos para las selfies de los argentinos, sorprendidos por la posibilidad de cercanía a ambos líderes políticos.

La convivencia política quedó demostrada para todo el continente cuando Tabaré Vázquez tomó del brazo a Lacalle Pou y juntos caminaron por la alfombra roja de la Casa Rosada el 10 de diciembre de 2019, para saludar al reciente presidente argentino, Alberto Fernández. “¿Y se llevan bien en serio o están posando para nosotros?”, consultó uno de los reporteros al cronista de El País.

El manejo de la pandemia en Uruguay, en contraste con la gestión argentina, fue un impulso para la llegada de varias familias a vivir en Punta del Este. “Me harté de estar encerrado en mi departamento, sin poder salir, sin poder ir a visitar a un amigo, sin poder llevar a alguien a comer a casa”, dijo la estrella televisiva porteña Oscar González Oro al diario argentino Clarín, luego de mudarse a Uruguay en agosto de 2020.

De la mano de ese especie de slogan que es la “libertad responsable”, el presidente Lacalle Pou decidió impulsar modificaciones legales para otorgar facilidades impositivas a aquellos argentinos que decidan radicarse en Uruguay.

Eso también generó que la lista de espera para tramitar la residencia legal en la embajada de Buenos Aires se engrosara y las solicitudes duplicaron los números habituales. En 2019 fueron 2.043 los argentinos que hicieron el trámite. Ese número ascendió a 6.816 en 2020 y el pasado año escaló a 11.834, informó El Observador en base a datos de cancillería.

La instalación de estas familias argentinas en el país, en especial en Punta del Este, generó una pequeña polémica con la embajada de su país. En las pasadas elecciones legislativas de noviembre de 2021 los argentinos reclamaron más urnas para poder votar desde Uruguay, lo que luego de trámites diplomáticos fue garantizado.

En la lista de cosas que envidian los argentinos, una de las que más destaca es la que les permite hacer plata. No solo llegan a vivir, disfrutar de las playas, educar a sus hijos, sino que al mismo tiempo planean desarrollar inversiones y emprendimientos. Esto generó la atención de estudios de abogados y asesores financieros que comenzaron a abrir sus bufetes en Maldonado para atender el fenómeno de la llegada de extranjeros.

La “rareza” política y social de un país sin grieta se traduce en un sistema con reglas de juego claras y sin cambios bruscos a pesar de los cambios de signo político en el gobierno. Eso alienta a los vecinos a traer sus capitales para ponerlos a crecer en un país que les da seguridad.

Por eso Uruguay, y sobre todo Punta del Este, se está convirtiendo en el lugar que argentinos de alto nivel socioeconómico están eligiendo para repartir entre disfrute de playas y naturaleza, con negocios y planes de futuro.

Cuando el peso no vale nada

El deterioro de la economía argentina llevó a que su moneda se devaluara a gran nivel. Esa es la dificultad que tienen los argentinos de clase media que llegan al país. Todos los precios están cinco veces más caros que en su país. En el este se manejan solo con dólares en billete, lo cual destacan como otro factor positivo: la seguridad de poder circular con efectivo en la vía pública.

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