POLÉMICA

Celulares en las cárceles: un tema de discusión

El ministro del Interior y el fiscal de Corte dieron su opinión luego de conocer que la muerte del hincha de Nacional fue dirigida por teléfono por un exbarra de Peñarol que se encuentra en el Comcar.

Eduardo Bonomi y Jorge Díaz. Foto: Marcelo Bonjour.
Eduardo Bonomi y Jorge Díaz. Foto: Marcelo Bonjour.

Luego de que se confirmara que la muerte de Lucas Langhain, el hincha de Nacional baleado en 8 de Octubre camino a los festejos del Campeonato Uruguayo, fue una orden de sicariato dirigida por teléfono desde el Comcar por "Coco" Parentini, exbarrabrava de Peñarol, la polémica volvió a instalarse.

En el audio, al que accedió El País, se escucha: "Hermano, escuchame hermano, a ver si rescatá un pibe en una moto, sacá o cualquiera en un auto que lo deje a la vuelta que le voy a dar con la pistola ñeri, ahí cuando vayan saliendo del Parque a todos ñeri, haceme el dos gordo. Jugamos callado, lo hacemos entre nosotros".

Luego de requisas de celulares dentro de la cárcel, se logró obtener un audio donde se escucha a Parentini justificar el ataque antes de que sucediera: "Por lo que pasó, por lo que perdimos, porque son ellos, porque somos distintos a los demás", dice el instigador, según el dictamen fiscal.

La opinión de Bonomi

Eduardo Bonomi, ministro del Interior, dijo este lunes en Sarandí que pusieron inhibidores de celulares, pero que "no funcionó porque las telefónicas aumentaron la señal".

Asimismo explicó que si aumentaran ahora la frecuencia de esos inhibidores "los vecinos no se pueden comunicar".

Paralelamente, dijo que hay un debate respecto a este tema: "¿Qué se hace con el celular? ¿Se lo prohíbe o se lo utiliza con un elemento de información?".

"A veces sigo las redes... Uno no sabe si reírse o llorar. Son inteligentísimos los que escriben en las redes. Hablan de cosas que no tienen ni idea. Entonces generan determinadas discusiones a partir de suposiciones", agregó Bonomi.

Eduardo Bonomi. Foto: Leonardo Mainé
Eduardo Bonomi. Foto: Leonardo Mainé

El ministro también recalcó que "el que confunda que esto es un problema de hinchas, está equivocado".

"Puede ser que tenga en el origen una conexión con alguien que era hincha de uno u otro, pero es un negocio. El espejo de este negocio está en Argentina. Las barras bravas manejan la tribuna, el estacionamiento, el pase de algunos jugadores. A partir de manejar el pase de algunos jugadores presionan a la directiva y a los directores porque quieren promover sus jugadores para tener más dinero en la venta. Es un negocio redondo. Muchas veces manejan la tribuna en el aspecto delictivo, de lo que es droga o sexo, si no que manejan las emociones del estadio. Tienen una banda musical, digamos, que llevan adelante los cantos y después un estadio entero termina cantando lo que le inducen desde un sector", subrayó.

La opinión de Díaz

El fiscal de Corte, Jorge Díaz, dijo en "Desayunos Informales" (Canal 12) que el uso de teléfonos celulares “es un tema que creo que las autoridades carcelarias deberían discutir”. Para el fiscal “si no están autorizados y el recluso tiene un celular evidentemente es un caso de corrupción”.

"En realidad el uso de teléfonos celulares en las cárceles viene de larga data. En mi caso cuando era juez de crimen organizado y llevábamos investigaciones por narcotráfico nosotros dejábamos que usaran los celulares porque era la manera de poder llevar adelante las investigaciones. Hay un dato de la realidad: si uno identifica mediante una escucha que hay un celular en la cárcel y pasa el dato para que se incaute lo que sabemos es que a los pocos días esa persona tiene otro celular con nuevo número y sigue actuando".

En ese sentido es que el fiscal señala los casos de "corrupción" que pueden existir.

Jorge Díaz. Foto: Fernando Ponzetto
Jorge Díaz. Foto: Fernando Ponzetto

El fiscal dijo que se trata de un tema de "política carcelaria" que no es de su competencia, pero agregó que se debe tener en cuenta que "las comunicaciones entre las personas privadas de libertad y el mundo exterior son absolutamente imprescindibles". "Si usted las corta y las bloquea totalmente lo que termina pasando es que esa olla a presión que ya de por sí es la cárcel –porque no se olvide que en este momento tenemos 11.600 personas privadas de libertad—termina generando un problema dentro del establecimiento carcelario. Esas serían las comunicaciones normales que debería tener un privado de libertad con su familia y amigos; que se usen esas comunicaciones para delinquir ese es otro aspecto".

Para Díaz "es un tema de debate que los expertos deberían de analizar. Una posibilidad sería bloquear los celulares, pero a la vez tendrías que tener teléfonos públicos o de comunicación para que los reclusos se contacten con el exterior y de alguna manera controlarlos". De todas formas explicó que "las cárceles de maxima seguridad en otros países tienen bloqueo total. Igual de alguna manera las órdenes siempre salen".

En ese sentido explicó que "el grupo criminal más importante de América del Sur, que es el Primer Comando Capital, nace de un establecimiento carcelario. Las cárceles fueron el caldo de cultivo para que naciera, se desarrollara y afianzara el principal grupo criminal en Brasil y América Latina, que no solamente comete delitos en la cárcel sino afuera con tráfico de drogas y armas incluso con pretensiones de dominar el mercado de determinadas sustancias".

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