ELECCIONES 2019

Blancos dividieron la elección entre continuismo y esperanza

Luis Lacalle Pou dijo ayer en Rivera que Uruguay está en las puertas de la llegada del gobierno “con más espalda política y electoral” de los últimos 30 años.

Lacalle Pou firma una bandera durante su gira por el interior. Foto: Pablo S. Fernández
Lacalle Pou firma una bandera durante su gira por el interior. Foto: Pablo S. Fernández

Los daltónicos confunden los colores y los ven distorsionados. La alteración genética que tienen, les afecta la capacidad de diferenciar ciertas tonalidades. Por eso, por ejemplo, pueden llegar a confundir a la distancia entre una bandera del Partido Colorado, con una de los blancos o del debutante Cabildo Abierto. Luis Lacalle Pou tiene esa dificultad para diferencias los colores, pero sabe perfectamente que en el tramo final de la campaña, entre el público que lo acompaña están las insignias partidarias de los cinco partidos con los que logró cerrar el acuerdo político.

Ayer en Rivera, en su segundo día de gira de cara al balotaje, la multiplicidad de banderas y la arenga militante lo siguió emocionado. Pero fue el apoyo de dirigentes -que no lo votaron y ahora sí saldrán a trillar el país por su candidatura- lo que le transmitió confianza.

En primera fila, a los pies del escenario, al candidato blanco lo esperaban los principales referentes del Partido Colorado del lugar: Marne Osorio y Tabaré Viera. Lejos de la “foto familiar” con los candidatos de los partidos que conforman la coalición, el presidenciable del partido Nacional, pudo mostrar que detrás de su proyecto hay un claro impulso de dirigentes políticos y técnicos de todas las tiendas.

Disyuntiva

Por eso para los blancos la disyuntiva que tendrán los ciudadanos el último domingo de noviembre en el balotaje es clara: “De una lado está el continuismo, de este lado está la esperanza de la construcción del Uruguay del siglo XXI”, dijo la candidata a vicepresidenta Beatriz Argimón en el acto de Rivera.

Por eso agregó que tiene “mucha esperanza” en que se propicie el cambio, y dijo que el proyecto del Partido nacional coincide con el clamor popular mayoritario.

“Estamos cansados de la inseguridad, del narcotráfico, de una educación que no da respuestas, ¿cómo no depositar la confianza en este proyecto de esperanza? Creemos que ahora sí”, remató la compañera de fórmula de Lacalle Pou.

El candidato blanco insistió con que el país entra en un momento importante de decisiones. “No es que uno sea importante, es que nos toco este momento de la vida del país por vivir. Me gusta decir más que venimos, que se van. Porque en realidad tenemos tantas cosas por hacer que no vale la pena en pensar que se van a ir”, declaró logrando las risas y el aplauso de los riverenses.

Lacalle Pou y Argimón ayer en Treinta y Tres. Foto: Pablo S. Fernández
Lacalle Pou y Argimón ayer en Treinta y Tres. Foto: Pablo S. Fernández

Espalda política

Para Lacalle Pou el Uruguay está en las puertas de permitir la llegada del gobierno con más espalda política y electoral de los últimos 30 años.

En esa línea remarcó que a lo largo de la campaña electoral no apeló al agravio o al insulto de sus adversarios electorales.

“Resulta que los dueños de la verdad única hoy le dan un manual a sus dirigentes y le dicen no le digan a los que piensan que son rosaditos, que son rosaditos porque pueden perder. Al fin y al cabo: faltémosle el respeto a la gente porque lo que nos interesa son sus votos y no su vida”, enfatizó el líder blanco.

Lacalle Pou insistió que el país necesita un presidente que se haga cargo y que cuide el bolsillo de los uruguayos.

“El pueblo dijo, estoy cansado de un gobierno que nunca se hace responsable de nada. Estoy cansado de gobernantes que están enamorados del poder y no del prójimo. Quiero un gobierno que valore al que todos los días en silencio se levanta a laburar a hacer andar el país”, dijo el candidato del Partido Nacional.

La rutina de la fórmula blanca se repite en cada departamento: cuando Lacalle Pou termina su discurso, agradece y se baja del tablado para saludarse con la gente.

Las selfies, y los abrazos lo mantienen entretenido alrededor de una hora.

El candidato blanco viene apelando al sentimiento y a la necesidad de recobrar la esperanza en la ciudadanía. De contagiar optimismo, de mostrar firmeza y autoridad para generar credibilidad.

Asegura que tiene claro que el próximo mandato “no va a ser changa”. Pero insiste que por más que lleve esfuerzo no dejará de ser bueno.

“No importa quién gobierne en Brasil; hay que llevarse bien”

Luis Lacalle Pou dijo que tiene claro que las políticas de frontera se tienen que pensar desde el territorio y no en un sillón sentado en Montevideo. Por eso adelantó que en su gobierno será importante coordinar acciones con la policía federal de Brasil para luchar contra el narcotráfico.

“Tenemos que coordinar con Brasil la presencia de la policía federal en frontera cuando nosotros estemos haciendo un esfuerzo con la policía uruguaya para perseguir la delincuencia en esta zona del país”, declaró.

En esa línea, Lacalle Pou sostuvo que no importa el signo político de los gobiernos vecinos. “A mí no me importa quién gobierna en Brasil, sé que tengo que llevarme bien. A mí no me importa quién gobierne en Argentina, sé que me tengo que llevar bien”, sostuvo.

El candidato del Partido Nacional dijo que es tiempo de pensar en el Mercosur como alianza comercial y social y potenciarlo en beneficio del país. “Uruguay se está alumbrando la enorme oportunidad de hacer las cosas bien”, destacó el líder del Partido Nacional. Su gira continuó por Tacuarembó y hoy estará en Paysandú.

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