Advierten por "impacto negativo" que tendrá reforma jubilatoria en mujeres y personas trans

La organización Mujer y Salud Uruguay concurrió al Parlamento a expresar su desacuerdo con el proyecto que, dijo, está pensado para un modelo de familia que no reconoce la realidad.

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Mujer de la tercera edad
Foto: Archivo

La comisión especial que en la Cámara de Diputados analiza el proyecto de reforma del sistema previsional comenzó a recibir en los últimos días a las varias decenas de delegaciones que pidieron ser recibidas para opinar sobre la iniciativa. Hasta el momento, son escasos los testimonios que apoyen en forma irrestricta el texto tal como está redactado. Al contrario, la mayoría fue el Parlamento a enumerar una serie inconvenientes e impactos negativos que, a su juicio, tendrá la ley si es aprobada.

Es el caso de la organización Mujer y Salud Uruguay (MYSU). "De aprobarse esta reforma no solo no se mitigará la división sexual del trabajo, una de las razones de las desigualdades basadas en género, sino que se perpetuará profundizando sus impactos negativos en los derechos de las mujeres en el futuro. Esto lo advirtió una de sus dirigentes, Lilián Abracinskas.

La dirigente de MYSU advirtió: dos tercios del tiempo libre de las mujeres se dedica al cuidado de otros, y no está contemplado en la propuesta de reforma. Además, y si bien las mujeres viven más tiempo, la organización señaló que participan menos en el mercado del trabajo. Por lo tanto, las estructuras de jubilaciones y pensiones centradas en la estabilidad y continuidad laboral remunerada siempre terminan siendo perjudiciales para las condiciones en que las mujeres se integran a ese mercado de trabajo.

Las cifras aportadas por el colectivo indican que entre los varones el 68% del trabajo es remunerado, frente a solo el 35% en el caso de las mujeres.

Abracinskas advirtió por otra parte que las mujeres viven más y que son mayoría en el tramo de personas mayores de 65 años. Al respecto, subrayó que el aumento en la edad jubilatoria pautado en esta reforma no hará más que insistir en la precarización de sus condiciones de vida. Y como se no prevén cambios en los mecanismos de recaudación, las condiciones de desigualdad en las trayectorias laborales con respecto a los hombres se acentuarán.

Otra de las críticas de MYSU al proyecto pasa los cambios previstos en las pensiones de supervivencia. Hoy esas prestaciones se otorgan en forma vitalicia a las mujeres viudas mayores de 40 años. Con la reforma, la edad mínima pasará ser de 50 años, a partir de 2033.

"El modelo de familia que subyace a este proyecto de ley implica la intención de promover una forma de familia nuclear que ha tenido siempre bastantes problemas, y no reconoce la realidad de los arreglos familiares que hay hoy en nuestro país", dijo. La dirigente se detuvo en las diferencias de plazo que la reforma prevé en caso de que la mujer haya estado casada o haya sido concubina. Diferencias que, recordó, no existen en el régimen actual.

Diferencias que, según MYSU, se acentuarán. Para sostenerlo, la organización volvió a presentar cifras. En 1999 hubo en Uruguay 15.488 matrimonios. En 2017, fueron 9.518. Son, se insistió, cambios sociales que el proyecto no incluye, sino que "parece preocuparse más" por consolidar ciertas concepciones de familia.

"Estamos ante una realidad en que las mujeres tienen peores trabajos, peores condiciones para ejercerlo, peores condiciones para acceder a protección social y, además, cobrando más pensiones que jubilaciones", insistió Abracinskas.

Además, dijo que quedó sorprendida respecto a que todos estos planteos -que ya habían sido advertidos al discutirse el anteproyecto- no fueran tenidos en cuenta a la hora de elaborar la ley. "Esto debe quedar explícitamente evidenciado en esta decisión que se toma, de no corregir las desigualdades y proyectarlas hacia el futuro".

MYSU efectuó una serie de sugerencias a la comisión. Por un lado, que las excepciones previstas en cuanto a edad de jubilación y años de trabajo previstas en la reforma contemplan también a los sectores doméstico y de trabajo sexual. La razón: hay mujeres que, sencillamente, no llegarán a cumplir 65 años de edad desempeñando determinadas tareas y, por lo tanto, no podrán jubilarse.

También y, fundamentalmente, que el proyecto no se apruebe en las actuales condiciones sino que se abra un amplio debate público que permita identificar cambios y propuestas que subsanen los problemas presentados, para que la reforma se inscriba en un concepto amplio de "protección social".

La reforma y las personas trans

La delegación de Mysu también analizó el impacto que, a su entender, tendrá la propuesta de reforma del sistema previsional en las personas trans. "Todavía no superamos una concepción binaria de la sociedad, que no reconoce el sistema de división sexual del trabajo y la segregación por géneros", apuntó Abracinskas. "Estamos muy lejos, con esta reforma, de atender las condiciones particulares de aquellos que no cumplen con el mandato binario de la sociedad", agregó.

A su juicio el actual proyecto deja de lado a estas personas, que tiene una menor esperanza de vida y cuyas expectativas laborales se reducen al trabajo sexual o a relaciones de trabajo precarias y segregadas. "El campo de los derechos de las personas trans está lejos de ser considerado en esta reforma", aseguró.

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