La Oficina de Sumarios de la Policía de Montevideo comprobó que un comisario y otros cuatro efectivos que revistaban en la Seccional 17ma. en el año 2003 modificaron la escena donde fue encontrado herido de un disparo en la cabeza el agente de 2da. de esa comisaría, Luis Fernández (24).
La violación de esa escena del crimen fue una de las causas que determinó la destitución de ese comisario y cuatro subalternos. La resolución fue firmada el jueves 27 por el ministro del Interior, José Díaz.
La investigación del Departamento de Operaciones Especiales, la oficina de asuntos internos, reveló que los cinco expulsados estuvieron en el lugar donde se encontró la camioneta volcada con el agente Luis Paulo Fernández moribundo.
En la fase administrativa no se investigan responsabilidades en el crimen, pero de todos modos se deja sentado que los policías tuvieron la intención de cambiar las circunstancias en que murió el agente Fernández.
Además del comisario, los inculpados son un oficial, dos sargentos y un agente de la seccional. Las conclusiones aseguran que los cinco cometieron "graves irregularidades", entre las cuales se cuentan la violación de la Ley Orgánica y el reglamento disciplinario policial. Si existieran delitos asociados a estas actividades, los mismos están siendo investigados por la Justicia Penal representada por el magistrado Ricardo Vernazza y el fiscal Enrique Moller del ministerio público.
Lo que hasta el momento se ha comprobado fehacientemente es que el comisario y sus subalternos utilizaban sus cargos, las camionetas y toda la infraestructura de la comisaría para concurrir a centros nocturnos, para realizar investigaciones no autorizadas y salir con prostitutas de beberaje dentro de la zona de influencia de la seccional.
La fiscalía y la sede judicial creen que la destitución de los policías reaviva el caso de la muerte del agente Fernández y podría revelar la existencia de una serie de actividades ilícitas del grupo expulsado.
Las conclusiones de la Oficina de Sumarios, que aconsejó la remoción, "ayudará a la comprensión" del expediente que se encuentra a estudio del juez Penal de 12do. Turno, Ricardo Vernazza y del fiscal de 4to. Turno, Enrique Moller, dijeron a El País fuentes judiciales. Para ambos hay indicios para creer que el agente Luis Paulo Fernández no se suicidó como se pensó al principio.
De hecho, en la Jefatura de Policía de Montevideo esa hipótesis gana cuerpo de manera creciente. El propio titular, Inspector Principal (r) Ricardo Bernal pidió al Departamento de Operaciones Especiales que siga de cerca la investigación del supuesto homicidio.
DIFERENCIAS. El arroyo Miguelete divide las juridicciones de las seccionales 17ma. y 21a.. La camioneta policial con el cuerpo de Fernández se encontraba dentro de la jurisdicción de la comisaría 21, a pocos metros del arroyo Miguelete y de la banquina de la Avenida Carlos A. López.
Según fuentes policiales, el comisario destituido arribó al lugar entre las 7.30 y las 8 horas. Minutos más tarde, reclamó a su par de la 21a. la jurisdicción sobre el asunto. Se trataba de sus policías y el grado de comisario era inferior al titular de la Seccional 17ma. Sin embargo, la Dirección de Seguridad de entonces dispuso que el caso lo investigara el Departamento de Homicidios.
Para los investigadores del caso, antes que arribaran los efectivos de Homicidios, los agentes de la Seccional 17ma. rompieron un vidrio trasero para extraer el cuerpo del agente Fernández, que se encontraba dentro de la camioneta volcada.
Los funcionarios de la seccional 17ma fueron los encargados además de deslizar la versión de que el agente se había suicidado.
Mientras, el cuerpo de Fernández con un balazo en la cabeza fue trasladado hacia el Hospital Policial. El "canario" Fernández murió 24 horas más tarde.
La investigación del DOE aun tiene varias nebulosas. Una de ellas es la identidad del conductor de la camioneta que habría armado el accidente y posterior vuelco.
Otro elemento del enigma es la aparición dentro de la camioneta del bolso del fallecido, pese a que este lo había dejado encima del ropero de la casa de una prostituta. En el bolso estaba su arma calibre 38.
Por último, aun no se ha encontrado una agenda de color negro en la cual el agente anotó durante meses todas las irregularidades que iba comprobando de sus propios compañeros.
EL BAR. En la madrugada del 1º de junio del 2003, Fernández y sus compañeros llegaron al bar "La Cueva", situado en Avenida Belloni y Previsión.
Allí continuaron con la discusión que comenzó en la whiskería "Bangkok", sobre irregularidades que se sucedían en la comisaría, según afirmaron los investigadores.
El 12 de junio, Fernández tenía una citación judicial y estaba dispuesto a realizar las denuncias. Sus compañeros pretendían desalentarlo.
Un empleado del bar de nombre Epifanio dijo a la Justicia dos años después del hecho que un sargento extrajo una pistola y disparó a la cabeza de Fernández.
El arma pertenecería a un agente que se encontraba detenido en la Seccional 17ma. en esas horas por un accidente de tránsito.
La Policía cuenta con tres testigos que señalan que, a las siete de la mañana, vieron a otra camioneta policial al lado de la volcada. Al rato arribó otro auto con los señaleros encendidos.
Según las fuentes, dos perros distintos del Plantel de Perros de la Policía llegaron, por diferentes caminos, hasta una whiskería ubicada a 150 metros del lugar del accidente. Todo lleva a estimar, agregaron, que ese lugar fue utilizado como "base de operaciones" para "armar" el suicidio de Fernández.
Los indiciosde suicidio
Un informe de Homicidios, fechado en el 2003, calificó de "dudosa" la muerte del agente de 2da, Luis Fernández, inclinándose por un suicidio. Uno de los argumentos centrales de esta tesis sostiene que la ventana de la puerta del acompañante de la camioneta estaban manchadas de sangre y de restos encefálicos como consecuencia del disparo. También estimó que Fernández se disparó un tiro deprimido por haber volcado una camioneta de otra seccional policial.
Este hipótesis considera insostenible la teoría de que los supuestos homicidas hayan disparado a Fernández en el bar "La Cueva", lo dejaron con vida durante varias horas envuelto en un paño de billar y luego lo trasladaran al lugar del accidente.
Consideraron inverosímil que alguien condujera una camioneta a alta velocidad y tirarla por la banquina para simular un accidente.
La muerte del policía fue investigada por Policía Técnica, la que llegó a la misma conclusión.