Hay 152 casos abiertos de personas ausentes en lo que va de 2022

Varios casos de ausencias son por delitos de trata, violencia doméstica, abusos u homicidios. Foto: Canva
El Pais SA

MINISTERIO DEL INTERIOR

La oficina de Registro y Búsqueda de Personas Ausentes ha investigado ausencias por fugas de hospitales, geriátricos y hogares del INAU.

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En la página web del Ministerio del Interior, en la sección del Registro y Búsqueda de Personas Ausentes, aparecen 151 rostros. Rostros de mujeres y de hombres. Rostros de adolescentes, de adultos, de personas mayores e incluso un par de niños. Rostros en fotos muy antiguas, de baja resolución, y otras de tipo carné.

“El abanico de posibilidades es muy amplio”, dice el director de esta división, Miguel Pereira, en diálogo con El País. Hay personas que están siendo buscadas desde 1998 -como Karen Martínez, la niña que desapareció misteriosamente en Rivera, pocos días antes de cumplir ocho años- otras desde 2015 -como Ignacio Susaeta- y otras desaparecieron este año.

La división ha investigado ausencias por fugas de hospitales, geriátricos y hogares del INAU (salidas no autorizadas); otros casos de personas que quisieron romper vínculos familiares y ni siquiera sabían que estaban siendo buscados; ausencias previas a un intento de suicidio; y varios casos de ausencias relacionadas a delitos como trata de personas, violencia doméstica, abusos u homicidios, y que por este motivo se derivan a fiscalías especializadas. Pereira expresa que gran parte de las ausencias son de personas adictas.

En lo que va de 2022, la división ha recibido 2.165 denuncias de ausencias, de las cuales 2013 se resolvieron. Es decir que hay 152 casos sin resolver. Lo más importante es “ubicar a las personas lo antes posible y que estén bien”, indica Pereira. Para eso es crucial entender el contexto de la ausencia y el funcionario asegura que los datos más significativos son si la persona se llevó algo de su casa (ropa), si tiene tarjetas de pago, si tiene pareja o estaban viendo a alguien y cómo es su personalidad -especialmente si estaba deprimido o enojado con algún familiar.

La oficina de Registro y Búsqueda de Personas Ausentes (donde trabajan 13 personas) se creó en el 2004, pero las denuncias que figuran en el sistema datan de comienzos de los 90. Hay un total de 29.576 denuncias, de las cuales 372 siguen abiertas y menos del 1% tuvo un final fatal. “Los números son dinámicos”, señala Pereira, aunque en promedio un 52% son hombres y el 48% son mujeres. En tanto, el 46% de las denuncias son respecto a menores. Si las personas tienen menos de 18 años o son incapaces, instantáneamente se da cuenta a la Fiscalía. El sistema judicial entra en juego en las investigaciones de la división cuando, por ejemplo, se debe solicitar un allanamiento.

Si cabe la posibilidad de que la persona haya salido del país o si el caso permanece abierto por un tiempo prolongado, a nivel internacional se emite una alerta amarilla. Esto genera que si la persona presenta sus documentos o registra su huella dactilar en algún lugar, Interpol recibirá el aviso. Otros factores que están presentes en los casos de ausencias son el uso de documentos falsos o el cambio de identidad una vez que se cruza la frontera, lo cual dificulta mucho la investigación.

Otra fuente de Personas Ausentes comenta a El País que en varias ocasiones se logra ubicar a la persona ausente, pero esta no desea que se lo comunique a la familia, sobre todo en casos de violencia doméstica. De todas formas quien estaba ausente se tiene que presentar ante una dependencia policial para identificarse y se le avisa a la familia que la persona está sana y salva. “A veces las familias no quieren reconocer si hubo un problema de relacionamiento y da información errónea sobre la persona”, explica la fuente.

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