Policía sanducera al tope debido a la ola delictiva

Seguridad. Jefa policial: la ciudad es un "Montevideo chico"

PAYSANDÚ SANDRA KANOVICH

La inspectora María Cristina Domínguez reconoce las carencias de la Policía. Pero también devuelve el golpe al asegurar que muchos de quienes denuncian compran objetos robados.

Al igual que los vecinos, la Policía sanducera está preocupada por la situación de inseguridad en la ciudad, asociada especialmente a hurtos y arrebatos, algunos de ellos con violencia, varias veces desencadenada por el consumo de alcohol y drogas.

La jefa de Policía, María Cristina Domínguez, coincide con la necesidad de implementar medidas que disminuyan el índice delictivo de Paysandú, situado entre los cuatro más altos del país, pero asegura que la situación no es nueva y que se mantiene, al menos, desde agosto de 2006, cuando asumió la jefatura departamental.

También sostiene que no es exclusiva de Paysandú, aunque admite, ésta cuenta con características que dificultan la tarea policial, además resentida por la falta de personal.

La jerarca reconoció a El País que un significativo número de los delitos son cometidos por menores, ante los que la acción policial cuenta con limitaciones legales, por lo que defendió el trabajo coordinado con los otros organismos involucrados en el tema, para compartir responsabilidades y ensayar soluciones viables.

"HIPOCRESÍA". Domínguez advirtió que existen factores que la población no suele tomar en cuenta, como la responsabilidad de los mayores, generalmente detrás de los delitos cometidos por esos menores y la de aquellos que aprovechan la situación. "Debemos terminar con la hipocresía, muchos de los que reclaman seguridad, son los mismos que compran los artículos robados y eso lo sabemos. Uno sabe que si compra una moto a $ 200 o una bicicleta a $ 100 no puede ser un negocio limpio", enfatizó la jefa.

Asimismo consideró que la población debe tomar conciencia y estar alerta para no facilitar los hechos. Por ejemplo, señaló, se han registrados robos de joyas en casas de niñas que cumplen 15 años. Las fincas, opinó, son "marcadas" cuando se realizan las tradicionales "pintadas" el día del cumpleaños. Se refiere a la celebración que los amigos le hacen a la quinceañera, pintando la calle frente a su casa y colocando pasacalles. Los eventuales ladrones saben que allí puede haber un buen botín, producto de los regalos recibidos.

PRÁCTICA. La jefa aseguró que la policía "siempre está atendiendo la calle" y que se realiza una permanente tarea de reconocimiento, especialmente en la noche. "Vemos cuáles son los conocidos y cuáles no son de Paysandú, pero no podemos detenerlos porque estén sentados en el cordón de la vereda", argumentó.

Unos 80 efectivos salen por día a trabajar en las calles de todo el departamento. Entre ellos, los del grupo GEO, dedicado a patrullar los barrios periféricos de la ciudad -considerados los más conflictivos- por la noche.

La jefa admitió que el número de policías no es suficiente y que existen subcomisarías que están cerradas por falta de personal.

En reiteradas ocasiones la problemática ha sido planteada al Ministerio del Interior, dijo Domínguez. Por el momento la solución ha sido el llamado a cubrir 27 puestos vacantes, ahora en curso y en el que la jefa deposita sus esperanzas.

A requerimiento de muchas jefaturas del interior, el Ministerio del Interior aceptó disminuir los requerimientos para el ingreso a los cuadros policiales, en cuanto a personal subalterno destinado al medio rural.

A pesar de esa carencia, los patrullajes se han incrementado, aseguró la jerarca. Una muestra es que durante 2007 se duplicaron los 107 mil kilómetros recorridos en 2006.

"montevideo chico". Por otra parte, Domínguez opinó que la ciudad presenta características que la transforman en un "Montevideo chico", con similares complejidades para ser atendida. Es uno de los departamentos de mayor extensión territorial y con importante movilidad y concentración urbana, explicó.

Domínguez está convencida que la problemática debe centrarse en la minoridad infractora, porque los delitos cometidos por adultos habitualmente no presentan dificultades para su resolución.

Por ello, insiste en que la población debe comprender que si bien la Policía conoce al grupo de menores que delinque en forma reiterada, tiene limitaciones legales para actuar.

Por ello se reunió el martes con los dos jueces penales y los dos fiscales. Una de las conclusiones del encuentro, informó, fue consultar con autoridades locales y nacionales del INAU, acerca de los programas del instituto en Paysandú.

Domínguez opinó que la reapertura del Hogar de Varones, clausurado hace un tiempo por dificultades de funcionamiento, podría generar un espacio de contención y rehabilitación para menores conflictivos, actualmente inexistente.

Dos confusos casos investigados

Dos hechos confusos son investigados por la Policía. El primero tiene que ver con un hombre de 27 años que fue herido de bala por su hermano de 23 durante una disputa. En principio, el herido había declarado a la Policía que un hombre encapuchado a bordo de una moto lo había interceptado en la calle y le había efectuado un disparo.

Sin embargo, las averiguaciones realizadas por la Dirección de Investigaciones reorientaron el caso. Se pudo saber que el heridor era el hermano y que habían reñido por el robo de un auto.

También se indaga otro confuso episodio, del que se informara oportunamente, en el que una joven fue agredida por otros individuos. La joven, de 21 años y madre de un chico de 3 años, fue sorprendida el lunes en las primeras horas de la mañana cuando se retiraba de su trabajo en moto. Dos individuos que se desplazaban en otra moto se acercaron a ella, comenzaron a insultarla y luego de tomarla de la cabellera la arrojaron de la moto en marcha. Como consecuencia de ello la joven experimentó varias lesiones y permanece internada, aunque se recupera. Integrantes de la coordinadora vecinal UPLI señalaron que la joven es nuera de un funcionario policial.

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