EDUARDO BARRENECHE
Mario no tenía antecedentes penales, pero logró armar una aceitada banda de menores especialistas en asaltos a bancos y a locales de cobranzas que tuvieron a maltraer a la Policía en el año 2011.
Los investigadores de Hurtos y Rapiñas lo indagaron por varios atracos pero este siempre lograba escabullirse. Era inteligente, afirman los policías. Siempre se escudaba en los menores.
Dentro de la organización, su rol era efectuar "tareas de inteligencia" sobre los comercios y luego elegía los que serían atracados. Además "alquilaba" los autos para adolescentes de otras bandas que luego eran usados en atracos, según las fuentes de dicha repartición de Investigaciones.
El jefe de la gavilla -tiene 34 años y carecía de antecedentes penales- fue finalmente atrapado por la Policía cuando testigos lo reconocieron dentro de un auto luego que los menores realizaron un asalto a un Abitab de Rivera y Soca a fines del año pasado. También lograron vincularlo a otra rapiña a un comercio.
Este fenómeno de que mayores de edad utilizan a menores para delinquir se ha generalizado en el último año.
El fiscal de Menores Gustavo Zubía recordó a una pareja que en 2011 utilizaban a menores para asaltar comercios en Malvín. "Al llegar el atardecer, la pareja llevaba a los adolescentes y los dejaba en una esquina de Malvín. Luego que estos cometían cinco rapiñas al hilo, los levantaban en otra esquina de ese barrio. Luego se dividían el botín". (Ver entrevista).
Efectivos del Departamento de Orden Público constataron que en las "bocas" de venta de pasta base cada vez es más usual que los menores se encarguen de vender la droga. Es que sus padres ya se encuentran encarcelados y necesitan que otros integrantes de la familia continúen con el "negocio" para pagar a abogados, una mejor estadía en la cárcel y las deudas generadas por los decomisos hechos por la Policial.
Hasta para los pequeños hurtos hay adultos que utilizan a menores. En ocasiones, mayores rompen una vidriera de un comercio y luego les entregan lo producido por el delito a adolescentes para que estos los lleven a los reducidores. Es que si los menores son atrapados in fraganti las penas son considerablemente más bajas que para los adultos, en el peor caso de que se les inicie un procedimiento.
Códigos. La utilización de menores en actividades delictivas no es un fenómeno nuevo. Fue detectado por la Policía a principios de la década de 1990. Efectivos de Investigaciones de Montevideo constataron que un narco del Cerro utilizaba a adolescentes para robar en farmacias anestésicos, perfumes y medicamentos antidepresivos o los ingresaba por pequeñas ventanas o claraboyas de joyerías ubicadas en el Centro de Montevideo. Luego que los menores llegaban a la mayoría de edad, los integraba a la banda que traficaba drogas ocupando puestos en función de su peligrosidad o habilidad.
La Policía enfrenta obstáculos para reunir pruebas contra el delincuente adulto. "Hay dificultad para probar que los autores son mayores", dijo el vocero de la Jefatura de Montevideo, José Luis Rondán.
Rondán recordó el homicidio del pistero de la estación de servicio de Flor de Maroñas ocurrido el 1° de enero de este año a manos de dos rapiñeros: un adulto y un menor.
"Las leyes para el adolescente son más blandas. El menor tiene dos ventajas: salvó a su cómplice y ganó prestigio porque se hizo cargo del asesinato y quedó con la fama de que aguanta. Son sus códigos", explicó Rondán.
Zubía coincidió en que los menores no delatan a los adultos y dicen, por ejemplo, que las armas las compraron en la feria de Piedras Blancas. "Es muy dificultoso detectar el apoyo de los mayores", advirtió.