Policía afina la puntería con disparos virtuales

Entrenamiento policial. La incorporación de un polígono virtual para oficiales y agentes significó cuadruplicar el tiempo de instrucción | Un simulador permite ensayar respuestas en tiroteos | Comenzarán a filmar escenarios reales para incorporar al programa | Se puede analizar un operativo si se cuenta con la filmación | Hicieron unas 800 prácticas en 2 meses

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RENZO ROSSELLO

Cinco mil tiros sin gastar una sola bala. El polígono virtual de la Escuela Nacional de Policía no sólo permite entrenar a los futuros uniformados, sino reproducir operativos particularmente complejos en simulacros.

La sala está a oscuras. Bien podría tratarse de un amplio salón de clases. De hecho, es un aula pero allí se imparte instrucción de tiro y los alumnos son futuros oficiales y agentes de la Policía Nacional. Y el profesor es el oficial ayudante Sergio Machado (32), a cuyo cargo está el polígono virtual de tiro.

"Esto lo que permite es una mayor corrección de errores de una forma más económica que en un polígono real. Aquí cinco mil disparos podría realizarlos sin ningún problema", resume el oficial al presentar el equipo.

Una pantalla de cinco metros cuadrados colocada sobre una tarima de madera, a unos cinco metros de la línea de tiro, domina la escena.

El programa permite ensayar respuestas armadas a un atentado a un mandatario

A un costado y desde un escritorio el oficial Machado y uno de sus asistentes manejan todo el polígono virtual desde una laptop. Las armas están prontas: se trata de dos pistolas automáticas Glock, calibre 9 milímetros, el arma reglamentaria junto al clásico revólver Smith & Wesson calibre 38 que aún siguen cargando los uniformados. También hay dos réplicas muy realistas de pistolas automáticas. Con estas cuatro piezas pueden practicar los alumnos, tanto quienes cursan la carrera de oficial en la Escuela Nacional de Policía, como quienes cursan para agente de segunda.

"Se puede practicar desde el tiro de precisión, hasta el tiempo de reacción; se puede medir qué respuesta se quiere lograr del alumno para que él resuelva diferentes situaciones", explica Machado.

El programa Laser Shot usa un software fabricado en Estados Unidos con distintas aplicaciones; una de ellas es la de tiro profesional que adquirió el Ministerio del Interior. Puede simular desde el polígono convencional hasta escenarios reales que son incorporados al programa mediante filmaciones. De ese modo el practicante puede tirar a la típica silueta, a la diana o puede enfrentarse a un adversario armado que intentará extraer su arma más rápido y hacer blanco.

De hecho, uno de los ejercicios con los que el oficial ilustra los alcances del Laser Shot presenta una de las situaciones típicas que suelen enfrentar los policías: la detención de un sospechoso. El ejercicio, a todas luces, forma parte del programa original: un policía ataviado con el típico sombrero Stetson, la dorada estrella sobre el pecho y los anteojos Ray-Ban de espaldas al alumno da la voz de alto al sospechoso. Este ha detenido la camioneta que maneja y al oír la orden abre la puerta y baja. Protestando (en un inglés muy sureño) y con claras muestras de hostilidad se mueve hacia donde se lo indica el oficial, mientras se lleva una mano a la espalda y saca algo de la cintura.

"Aquí se pretende una reacción del alumno. Que dé la voz de alto, que cubra al compañero, que identifique qué fue lo que sacó -pudo haber sido un celular y no un arma- y que él resuelva", explica Machado.

Según cómo reaccione el alumno el sospechoso logrará disparar (sí, era un arma lo que llevaba a la cintura), o se quedará inmóvil al verse encañonado. En la demostración, el asistente reacciona sólo después que el sospechoso dispara contra el oficial y se parapeta tras la camioneta. Cuando asoma con el arma empuñada el asistente dispara y hace un blanco pleno en el agresor, que cae mortalmente herido.

"Lo que tiene es que es una práctica segura, un escenario controlado para una práctica de tiro. Crear ciertas situaciones de riesgo en un polígono convencional o real, es más riesgoso y es más costoso, voy a necesitar muebles, y se da un deterioro en esos materiales y hay que reponerlos. Acá se hace todo eso. Es el mismo tiro que el real, porque el arma que se utiliza es real, y los escenarios pueden ser variados y es más seguro", señala Machado.

La instrucción de tiro, empero, debe ser alternada entre el polígono convencional y el virtual. "Esto siempre debe ser complementario", puntualiza el oficial, "lo que ocurre es que cuanto más entrenamiento haya mejor será para el policía. Acá no hay límites, puede practicar cuanto quiera".

Las armas reales que se utilizan han sido modificadas con algunos de los implementos que trae el Laser Shot. "Lo que se hace es cambiar el caño por un kit que va a simular el movimiento que tendría una pistola real al disparar, a su vez con el dispositivo de sonido lo hace más real. El peso es el mismo", indica el instructor al tiempo que exhibe la pistola de fabricación austríaca adaptada.

"La otra posibilidad que tenemos son punteros que se usan en revólveres comunes (descargados), el programa va a tomar el golpe del martillo y lo va a registrar", señala Machado.

Pero el Laser Shot les permite a los policías utilizarlo como un simulador de crisis e incluso como una herramienta de autocrítica de procedimientos.

"Si tenemos la filmación, hay que lograr una buena edición. Estamos en pañales todavía, pero vamos llegar a eso en poco tiempo", indica el oficial.

"A modo de ejemplo: Tenemos una visita de un mandatario en el aeropuerto de Carrasco, podríamos ir a filmar allí y generar situaciones que podríamos prever, que se puedan dar en la vida real", explica. Luego esas imágenes son editadas e incorporadas al software con toda la escala de respuestas posibles a determinadas reacciones. De ese modo, los policías de una unidad de elite podrían, por ejemplo, analizar las posibilidades de respuesta armada a la agresión a un mandatario.

El programa permitiría, además, terminar con una de las paradojas más corrientes en la vida de un policía: concluir la carrera sin haber disparado un sólo tiro.

La cifra

25 es la cantidad de tiros por clase que, en promedio, efectúa un alumno en el polígono convencional. El virtual lo cuadruplica.

El ministro Bonomi fue el primero en probar puntería en el polígono

El ministro del Interior, Eduardo Bonomi fue el primero en probar el polígono virtual el 26 de julio pasado.

Con aplomo y convicción Bonomi empuñó el arma, apuntó y dio en el blanco, abatiendo al delincuente en el ejercicio del simulador.

Desde entonces a la fecha, estiman los responsables del polígono virtual, han pasado por allí unos 800 alumnos y efectivos para hacer práctica.

De todos modos la práctica continuará siendo alternada con la del polígono convencional. De hecho, están construyendo uno nuevo dentro del predio de la Escuela Nacional de Policía. Se convertirá en el más avanzado de todo el país. Las autoridades pretenden mejorar el manejo de armamento del personal que se forme y egrese del centro. Además de estos polígonos, en el principal centro de formación profesional de la Policía, otros cuerpos de elite cuentan con espacios propios de entrenamiento. Es el caso del Regimiento de Guardia Republicana, cuyos dos cuerpos (Coraceros y Metropolitana) cuentan con espacios para prácticas especiales dentro de sus respectivos cuarteles.

Para los tiradores expertos

Durante su instrucción un agente de Policía puede disparar, en promedio, unas 25 balas por clase. Se estima un mínimo de dos clases por semana y el período de formación para un subalterno es de seis meses, por lo que al final de su capacitación un agente podrá haber disparado unos 1.200 tiros. El polígono virtual permite cuadruplicar esta cantidad, se estima.

El programa Laser Shot permite medir precisión y tiempo de reacción del alumno. Una parte del programa contiene el formato de un polígono convencional, con siluetas o dianas. Se pueden variar las distancias: 10, 25, 50, 75 metros o más, según el criterio del instructor. También permite graduar el tiempo de exposición del blanco, desde décimas de segundo en adelante, así como la luz del ambiente.

Una de las ventajas de este programa es que almacena el historial de un tirador y, al final de una clase, puede mostrar su puntuación y cómo evolucionó en la práctica.

Además de la pantalla de cinco metros cuadrados, el Laser Shot está provisto de dos réplicas de pistolas Glock calibre 9 milímetros, con un sistema de medición láser de impactos. También cuenta con kit adaptador para cualquier arma (pistola o revólver), con dispositivo de medición láser. Utiliza dos kits adaptadores para pistolas Glock reales, que llevan un cargador de anhídrido carbónico; esto permite emular el movimiento de retroceso del arma al disparar. El sistema cuenta con sonido, tanto de los disparos como del ambiente para los escenarios de los simulacros.

El software permite medir tiempo de reacción, velocidad de disparos, precisión y actitud del tirador. La amplia batería de recursos ofrece, asimismo, corregir la postura física del tirador.

Además del polígono virtual y el convencional, se está terminando de construir en el predio de la Escuela Nacional de Policía un nuevo escenario para prácticas de tiro convencional, que contará con los elementos técnicos más avanzados en todo el país.

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