—Recordará que no hace muchos años con "bombos y platillos" se lanzó al "ruedo", el "Plan Fénix", una gran remodelación de la zona Centro y Aguada, tomando como punto de partida la antigua Estación Central de Ferrocarriles "Artigas".
—¡Ni lo diga!, un centro cultural, casi como el "Pompidou" de París, del largo período de gobierno de Francois Mitterrand, con edificios con vista a una bahía limpia y con mucho verde.
—¡Toda una obra de arte!
—Y hoy a pocos años lo que se oyen son quejas y reproches.
—Ni lo diga, iremos desmenuzando el Plan Fénix, algo que quedó atrás como una aspiración.
—Pero empezaremos por las reparaciones de los techos de la Estación Central.
—¿Reparación o raros parches a precio de oro?
—Mire, el Banco Hipotecario fue el prestatario del proyecto de créditos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para las obras del Plan Fénix.
—Me dijeron, repito que me dijeron, que contrató a una empresa particular para renovar la totalidad de los techos.
—Pero me han dicho que los techos sobre las calles Paraguay y Río Negro sólo fueron "remendados", después de un "hidrolavado" para que pareciera todo brilloso y nuevito.
—Pero finalmente nada resultó ni está resultando lo esperado.
—Se lo aseguro las placas de la claraboya sobre las antiguas vías, apenas instaladas, flamantes de fábrica, se rajaron y tuvieron que ser cambiadas casi tres años después, abril y junio del 2002.
—Pero he observado chapas rajadas o desaparecidas por todos lados.
—Me dijeron, repito que me dijeron, que esa reparación para dejar "a nuevo" techos y claraboyas habría superado los dos millones de dólares.
—¡Oh, la, la!, dos millones de los verdes.
—Se imagina que esas roturas, mala calidad de chapas, etc. etc. permitieron ingreso de lluvias, etc. etc.
—Me dijeron que AFE tuvo que enviar al BHU y a la empresa contratada una nota alertando los riesgos para el mobiliario y máquinas y también para la seguridad de los "cristianos" que caminan por la cercanía.
—Le cuento que se registraron deterioros en el material informático, teléfonos, papelería, etc. etc.
—¿Y todo sigue igual?
—¡Ni que lo diga!, las notas de queja y clamando por una reparación bien hecha se han sucedido, en decenas y decenas de papel, desde el 25 de enero de 1999, tanto que vemos que el 18 de marzo del 2002 se alerta todavía, como gran novedad, sobre la entrada de agua de la lluvia que deteriora todo a su paso.
—¡Y se gastaron dos "palos" de los de Bush para un arreglo para siempre!
—!Mala tos le siento al gato!