EMPRESA EN CRISIS

Pili busca materia prima para evitar 130 envíos al seguro de paro

Afectada por la seca, se aferra a que Conaprole mande leche para procesar.

Pili y Calcar lidian con consecuencias de pérdida del mercado venezolano. Foto: Archivo
Pili y Calcar lidian con consecuencias de pérdida del mercado venezolano. Foto: Archivo

Reaparecen las complicaciones en la industria láctea, que debe lidiar con un complejo cóctel de precios internacionales que todavía no ayudan, pocos mercados y sequía. La empresa láctea sanducera Pili se aferra a la posibilidad de que Conaprole le envíe materia prima para poder revertir el envío de seguro de paro parcial de prácticamente toda su plantilla. El tema hace semanas que está en discusión pero la principal empresa láctea del país a su vez condicionaba el envío de leche a Pili a no tener que cubrir vacantes con personal y su sindicato se opuso porque demanda que 40 personas pasen a la plantilla permanente de la cooperativa.

Pili y el sindicato negociaron ayer fórmulas para evitar el envío al seguro de paro parcial de 130 personas. La fórmula que se estudia implica la reducción a 4 días de la semana laboral. Fuentes de la empresa explicaron a El País que la firma tiene hoy escasa materia prima, algo que es habitual en verano pero que se ve agravado por la sequía y porque no se ha podido cerrar el acuerdo con Conaprole, aunque "se sigue conversando". Entran por día a Pili 100.000 litros de leche provenientes de unos 80 tambos de varios departamentos. En su anterior planta procesaba entre 160.000 y 170.000 litros diarios y precisamente 60.000 es la cifra de litros que Pili pretende de Conaprole. "En enero y febrero se vino a pique la entrada de leche", aseguró Petrib.

Marcel Petrib, dirigente del sindicato de Pili, explicó a El País que en 2016 algunos tamberos dejaron de enviar leche a Pili por unos 40.000 litros diarios y comenzaron a remitir a Conaprole. A esto se sumó la gran inversión de unos US$ 30 millones realizada en una nueva planta ubicada al lado de la de la cervecera Norteña y la caída del mercado de Venezuela, que pagaba buenos precios. Pili vende ahora quesos en el mercado interno y en Brasil y ha logrado hacer algunos envíos a Cuba y Singapur. Los trabajadores hasta ahora se han visto afectados por el retraso en el pago de aguinaldos, dijo Petrib. El sindicato ha dejado en suspenso la realización de paros a la espera de que se pueda trabajar a "façon" para Conaprole, explicó. Pili logró un acuerdo a fines de enero con el "club de acreedores" liderado por el Banco República (les adeuda unos US$ 48 millones) que le dio "oxígeno" financiero por un año.

El complejo panorama se analizará hoy en la Federación de la Industria Láctea. Pero su dirigente, Carlos Cachón, advirtió a El País que el rechazo a la no provisión de vacantes fue resuelto en una asamblea en enero y que nada ha cambiado desde entonces. Se requeriría de una nueva asamblea para volver a estudiar el punto. "Pili tiene que poner toda la información arriba de la mesa para ver por qué lo hace. ¿Qué pasó cuando los precios internacionales estaban muy bien y acumularon riqueza? ¿Dónde está esa riqueza? La variable de ajuste no deben ser siempre los trabajadores", dijo. La federación entiende que los 60.000 litros que necesita Pili son una parte ínfima de la materia prima que procesa Conaprole a diario y su entrega no supondría una variación en sus costos globales de la cooperativa.

Pili al igual que Calcar y Claldy se vio muy afectada por la desaparición casi total de Venezuela como mercado.

En Calcar, el envío al seguro de paro se ha podido evitar pero está "siempre latente", reconoció Cachón. El Banco República refinanció sus deudas.

La industria pretende una congelación salarial

La industria láctea está en situación todavía frágil. El sector ha perdido unos 700 empleos desde 2015 cuando cerraron Ecolat (del grupo peruano Gloria) en Colonia Suiza y Schreiber Foods en San José.

El convenio salarial del sector venció el 1º de enero y el sindicato espera la inminente convocatoria para que comiencen las negociaciones. Las empresas lácteas han planteado la congelación salarial (lo que implicaría su caída en términos reales). La Federación de la Industria Láctea entiende que se debe mantener su poder adquisitivo y dará prioridad a la estabilidad en la fuente de trabajo, dijo el dirigente sindical Carlos Cachón. Hoy trabajan en la industria láctea unas 5.000 personas, 134 de ellas en Pili, que es la empresa que aparece en una situación más compleja.

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