Perfil de un pedófilo oculto en pocitos

Abuso. El empresario Aldo Cestau, procesado por pornografía infantil, tenía una vida "normal" para muchos de sus allegados

2007-09-13 00:00:00 300x300

ANDRÉS LÓPEZ REILLY

La historia de Aldo Cestau (49), un empresario de la pesca que residía en Pocitos y que fue procesado con prisión el jueves pasado por pornografía infantil, sorprendió a muchos que lo conocen incluso desde hace años.

La noticia de su detención generó un revuelo en el edificio de Prudencio Vázquez y Vega 890, donde mantenía un departamento en el noveno piso.

Algunos vecinos relataron a El País que se trataba de una persona de bajo perfil, que ingresaba en el edificio por el garaje sin bajarse de su 4X4 porque tenía un control remoto del portón, un beneficio que no poseen todos los inquilinos, quienes deben aguardar a que uno de los porteros que trabajan en los distintos horarios les franqueen el paso. Cestau integraba la Comisión de Vecinos del edificio, por lo que era un "viejo conocido" para muchos.

Cuando su nombre apareció en la prensa, los vecinos comenzaron a rebobinar imágenes y situaciones, buscando pistas para explicar el desconcierto. Inmediatamente, recordaron que el empresario utilizaba la piscina del edificio, a la que concurren muchos padres con sus hijos pequeños.

Un empleado que conoce a Cestau desde hace nueve años indicó que el ahora procesado vivió primero en el apartamento 208 y luego en el 904, y que "tenía una novia tres pisos más abajo".

"Para nosotros era una persona normal, aunque alguien de llevarse a todo el mundo por delante, muy prepotente", dijo el empleado a El País recordando que "un par de veces" lo vio ingresar con menores de edad. En una ocasión, con tres niñas. Esto ocurrió hace "dos o tres años", dijo, lo cual hace suponer que Cestau, quien vivía solo, hacía tiempo que se dedicaba a la pornografía infantil.

MOTOCROSS Y JET SKi. Participando en competencias de motos enduro y jet ski, Aldo Cestau ocultaba su costado más oscuro. Algunos competidores de motos de agua que participaron con él en una travesía realizada en noviembre del año pasado entre Colonia y Punta del Este no daban crédito al enterarse por El País que ese hombre de apariencia "normal" estuviera involucrado en denuncias de pornografía infantil.

Según informó Canal 4, la niña de 10 años que aparece en los videos pornográficos que la Policía se incautó de su computadora, era su propia hija. La Justicia intenta esclarecer ahora si mantuvo relaciones sexuales con otras menores de entre 12 y 14 años. Todo comenzó cuando Interpol Uruguay recibió información de su par de Alemania sobre dos uruguayos que estaban subiendo pornografía a un sitio de internet. Los policías comenzaron una investigación que culminó con la detención de Cestau, quien ya poseía antecedentes penales.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar