Perdieron historias clínicas de posibles víctimas de enfermeros

Expediente judicial. Por primera vez la Justicia libera la reserva. Confirma que autoridades sabían de las sospechas sobre un enfermero que mataba pacientes en el Hospital Maciel

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La investigación administrativa ordenada en la Unidad de Cuidados Coronarios del Hospital Maciel para determinar las causas del aumento de la mortalidad tuvo dificultades, ya que hubo historias clínicas que no pudieron ubicarse.

Así lo establece el expediente judicial sobre el caso de los dos enfermeros homicidas, que esta semana la jueza penal Dolores Sánchez habilitó una copia para que pueda ser consultada por las partes y la prensa. El País leyó el expediente ayer miércoles 12.

A fines de 2011, el director de la Unidad de Cuidados Coronarios (UCC) del Hospital Maciel, José Pedro Patritti, dispuso el inicio de una investigación a raíz del "brusco incremento" en los muertes en esa dependencia que en un año pasaron de un promedio histórico de 3% o 4% anual a casi el 10%.

Pero, la comisión designada por el director del hospital, Raúl Gabús, para analizar la temática tuvo problemas para trabajar ya que hubo historias clínicas de pacientes fallecidos que no pudieron ubicarse.

"Hubo historias clínicas que se pidieron y nunca aparecieron. Las 14 historias clínicas que debíamos estudiar nunca las tuvimos todas; siempre había algún inconveniente con las historias de los pacientes", aseguró Patritti al declarar el 26 de abril ante el juez Rolado Vomero, entonces a cargo del caso, según consta en el expediente.

"Concretamente la comisión nunca analizó la posibilidad de que se le suministrara medicación no indicada (a los pacientes) y que esa fuera la causa de los fallecimientos", aseguró Patritti ante el juez.

Vomero, que el mes pasado ascendió al cargo de ministro de Tribunal de Apelaciones Penal, procesó en marzo a los enfermeros Marcelo Pereira (quien trabajaba en el Hospital Maciel y en la Asociación Española) y Ariel Acevedo (que trabajaba solamente en la mutualista) acusados de haber asesinado a 15 pacientes.

Patritti dijo que en el centro asistencial circulaban comentarios en relación a que Pereira mataba pacientes, aunque aclaró que a él nunca le llegó una denuncia específica.

La investigación administrativa realizada por el Ministerio de Salud Pública sobre los homicidios registrados en la UCC del Hospital Maciel concluyó que hace más de un año se había advertido de la situación a "toda la escala jerárquica" del centro asistencial.

"Se comprueba que la unidad, independientemente de las carencias de personal que presentaba, estaba funcionando en un ambiente gravemente distorsionado desde hace más de un año. Y que ese mal funcionamiento estaba directamente vinculado a la presencia del auxiliar de enfermería Marcelo Pereira", dice el informe del MSP que la semana pasada fue presentado ante la Comisión de Salud del Senado.

A raíz de todo esto, el ministro Jorge Venegas decidió iniciar un sumario contra Patritti.

La UCC en los próximos días dejará de funcionar.

DECLARACIONES. "Sí señor, les aplicaba (a los pacientes medicamentos) no indicados por los médicos", dijo el enfermero Marcelo Pereira cuando se le preguntó si suministraba medicación sin autorización, al ser interrogado por investigadores de la Dirección General de Crimen Organizado e Interpol en diciembre de 2011.

"El fin no era matar a nadie sino sedarlos, anestesiarlos. Yo no ando por la calle matando gente. Mi intención no era matar a nadie sino que no estuvieran agonizando 15 días y que tuvieran una muerte digna", dijo Pereira al declarar ante el juez Vomero.

"No recuerdo la fecha en que comencé con estas aplicaciones, pero más de un año no hace. Tampoco recuerdo a cuántos los apliqué", agregó Pereira, quien trabajaba en la UCC del Hospital Maciel y en el CTI Neuroquirúrgico de la Asociación Española y está acusado de haber causado la muerte a cinco pacientes.

Admitió que les aplicaba "sedantes y analgésicos" como morfina y Dormicum, aunque dijo que en algún caso quizá utilizó otros fármacos. En todos los casos los aplicaba en las vías que los pacientes ya tenían conectadas. Cuando los pacientes no fallecían, él mismo participaba en la reanimación.

"Yo lo hacía porque no quería que sufrieran. Eran pacientes terminales y yo sólo quería que no tuvieran dolor. Lo hacía para ayudarlos a que cuando despertaran estuvieran mejor. El fin no era matarlos sino sedarlos para que tuvieran una mejor recuperación", dijo Pereira quien actuaba cuando sus compañeros "se distraían".

Por su parte, el otro enfermero procesado, Ariel Acevedo, declaró: "Podía ser que en un mes no hiciera nada y que en otro actuara dos o tres veces".

Según declaró a fines de 2011 ante la Policía, Acevedo tomó la decisión de terminar con la vida de los pacientes terminales "hace dos o tres años". "Es para que ellos y sus familiares dejen de sufrir", dijo.

Acevedo dijo que terminaba con la vida de los pacientes que a su "parecer" estuvieran en una situación irreversible de su enfermedad. El enfermero, acusado por los homicidios de diez pacientes de la Asociación Española, inyectaba aire, lo que provocaba un disconfort cardíaco en sus víctimas.

Acevedo declaró que con los pacientes que no morían no volvía a intentarlo porque "no era su momento de fallecer". A mediados de marzo, Acevedo dijo que no podía precisar a cuántos pacientes mató: "Si te digo 100 te miento si te digo uno te miento".

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