RIVERA | FREDDY FERNÁNDEZ
La reiterada presencia de animales sueltos en Ruta 30, especialmente en inmediaciones de Masoller, se ha convertido en un gran dolor de cabeza para los funcionarios de Policía Caminera. Diariamente un uniformado recorre la ruta, corre los animales, y los saca de la franja pavimentada.
También identifica a los propietarios y les aplica o notifica de la sanción correspondiente. Sólo un 10% de las infracciones aplicadas son abonadas, lo que revela en toda su dimensión el desinterés de los infractores. El funcionario de Policía Caminera, además de aplicar las multas, eleva al juez, un pormenorizado informe sobre infracciones y alambrados en mal estado.
Además, de las dificultades generadas por la sequía, se agrega la apatía de los propietarios, y en el caso de Masoller, el ingreso a territorio nacional de animales procedentes de Brasil, que llegan a territorio uruguayo siguiendo el camino de la línea divisoria.
El sinuoso trazado de Ruta 30, en Bajada de Pena, y la cantidad de ómnibus que circulan por la noche, tienen a los uniformados en estado de alerta permanente. En ese lugar, en los últimos días, varios conductores de autos y camionetas han embestido a reses que se alimentan en la vía pública, sin las más elementales medidas de seguridad.
Cuatro móviles, y cuatro funcionarios por día, son la dotación que cuenta el destacamento local de Policía Caminera para atender una extensa jurisdicción que comprende seis rutas, en este departamento.
Estos efectivos deben patrullar 80 kilómetros por Ruta 5, la de mayor tráfico. También deben recorrer la 30, hasta el límite con Artigas. Los funcionarios también deben recorrer los 135 kilómetros de Ruta 27, desde Rivera a Vichadero, y luego, los casi 100 kilómetros, que separan Vichadero del límite con Cerro Largo.