EDUARDO BARRENECHE
Decenas de presos de la cárcel de Canelones resultaron heridos por "malos tratos policiales" esta semana, según una denuncia del comisionado parlamentario Álvaro Garcé. Fueron obligados a "desnudarse mientras eran golpeados".
El abuso de la fuerza por parte de los guardias canarios comenzó en la tarde del pasado domingo 27, tras una pelea entre dos bandas de presos en la "planchada" (pasillo interno) del Sector A de la cárcel local, según Garcé. Los incidentes continuaron el lunes y martes.
Durante estos "múltiples hechos de violencia", seis policías resultaron heridos con cortes carcelarios, según denunció ayer el comisionado parlamentario Álvaro Garcé a la Comisión Bicameral de Seguimiento Carcelario.
"El uso de la fuerza" en este caso por parte de la Policía "podría corresponder al tipo penal del actos de tortura", expresó Garcé, quien informó a los parlamentarios que había presentado una denuncia penal por esta causa en el Juzgado de Canelones en la tarde del miércoles 30.
Durante el procedimiento policial en el penal canario, que duró ocho horas, la guardia incautó unos sesenta "cortes" y "puntas" de fabricación carcelaria, varios celulares y botellas conteniendo bebida fermentada (escabio).
Según la versión de las autoridades del establecimiento, el saldo fue de once internos y seis policías heridos.
Garcé expresó que los heridos considerados como "lesionados" por jerarquías de la cárcel fueron aquellos que por la entidad de los golpes sangraban, no constando otros tipos de heridos.
"Sin embargo, en dos jornadas de trabajo, el Asesor Médico de esta Oficina (Comisionado Parlamentario) constató la existencia de decenas de heridos y contusos, todo lo cual fue informado a la sede judicial" de Canelones, dice Garcé en su informe.
BANDAS. El informe de Garcé, al que tuvo acceso El País, señala que, en la tarde del domingo 27, un preso del Sector A -destinado a primarios- de la Cárcel de Canelones intentó robarle las pertenencias a otro interno. Este se opuso e invitó al agresor a pelear con "cortes carcelarios" en la "planchada".
Según testimonios recogidos por el comisionado parlamentario, los dos reclusos comenzaron a pelear y otros presos se sumaron a la lucha, llegando a totalizar unos 20 internos que se enfrentaban. Mientras tanto, un guardia ubicado detrás de una reja que divide la "planchada", filmaba el enfrentamiento con un celular, según informaron a Garcé jerarcas carcelarios y los propios internos.
Cuando la reyerta fue aumentando en escala, la guardia comenzó a disparar munición no letal desde la reja.
Mientras esto ocurría, otros presos se refugiaron en sus celdas para no participar del enfrentamiento entre los dos bandos y no recibir un disparo con balas de goma de los guardias. Antes se hicieron de comida.
Según versiones coincidentes, al verse perdedor en la reyerta, el interno que había pretendido robarle a otro preso, gritó "¡apunten a la Policía!", para así no quedar expuesto a una humillante derrota, expresa Garcé en su informe al Parlamento.
El preso que inició la pelea y que estaba siendo derrotado en el mano a mano, se acercó a la reja y lanzó un "corte carcelario" (cuchillo) hacia los policías que disparaban balas de goma.
Los policías respondieron el ataque con varias perdigonadas que impactaron en el cuerpo del preso. Un guardia resultó herido en el hombro por efecto de uno de los cortes carcelarios.
La guardia ingresó al sector disparando desde la reja a las órdenes del oficial de servicio. Inmediatamente los internos que quedaban en la "planchada" emprendieron la retirada y se guarecieron en sus celdas para evitar ser impactados con los disparos de los guardias.
Los funcionarios ingresaron armados con escopetas cargadas con munición no letal, bastones y escudos protectores, y ordenaron a todos que fueran a sus celdas. A medida que los internos ingresaban, la guardia cerraba las puertas.
"Hasta aquí, nada puede objetarse en el procedimiento" policial, dice Garcé.
Cuando la guardia logró controlar el sector y todos los reclusos se encontraban en sus celdas, los funcionarios los hicieron salir, comenzando por la celda número uno.
"Dos funcionarios se paraban con bastones contra la puerta y a medida que los internos salían, sin existir ninguna resistencia por parte de éstos, eran golpeados indiscriminadamente, sin importar la parte del cuerpo", expresa Garcé en su informe.
.Ya fuera de las celdas, los internos "fueron obligados -entre bastonazos- a desnudarse completamente y a tirarse al piso con las manos en la nuca. En esa posición si alguno levantaba la cabeza era golpeado".
"Todos los relatos son coincidentes en cuanto a la actitud adoptada por el Oficial de Guardia, R.R.. Este y el funcionario B. fueron identificados como los más agresivos al pegarles a los internos cuando se encontraban desnudos y tirados en el piso, aun a aquellos que habían sido lastimados", dice el informe.
Además de ser golpeados, mientras se encontraban reducidos, "a muchos internos se les cortó el pelo con un cuchillo".
"Algunos presos manifestaron que estando reducidos se `jugó al tiro al blanco` al tirarles con frutas o verduras que encontraron algunos funcionarios en las celdas", dice Garcé.
Diputado convoca en forma urgente a ministro Bonomi
El diputado nacionalista por Soriano, Gustavo Novales, convocará "en forma urgente" al ministro del Interior, Eduardo Bonomi, por los "graves" incidentes ocurridos en la cárcel de Canelones entre el domingo 27 y el martes 29.
Novales, quien preside la Comisión de Derechos Humanos de Diputados e integra la Comisión Especial para el Seguimiento de la Situación Carcelaria de la Asamblea General, señaló que la gravedad de los hechos ameritó una denuncia de torturas por parte del comisionado Álvaro Garcé.
En tanto, el diputado de Vamos Uruguay Aníbal Gloodtdofsky, recibió del comisionado parlamentario un informe donde "se da cuenta del uso desmedido de la fuerza" por parte de la guardia de la cárcel de Canelones, "la cual podría, incluso, haber incurrido en un grado tal de sometimiento al extremo de la tortura".
HACINAMIENTO. La Cárcel Departamental de Canelones tiene una capacidad de 760 plazas y soporta una población reclusa de 1.105 personas, según Garcé. La densidad poblacional asciende al 145%.
El límite considerado "crítico" según estándares internacionales es 120%. "Se trata del penal más hacinado (por cantidad de personas, no en densidad) de todas las cárceles dependientes de Jefaturas", dijo el comisionado.
Garcé sostuvo que ese hacinamiento afecta las condiciones de reclusión y el entorno de trabajo del personal: mientras unos doscientos internos duermen en el suelo, el trabajo de los guardias se realiza en un contexto absolutamente insalubre.
"Al hacinamiento e insalubridad laboral se suman la presencia de armas de fuego en el establecimiento, el generalizado consumo de drogas, la deficiente dieta, los casos de omisión de asistencia médica y los permanentes problemas de convivencia entre internos, y entre éstos y la guardia", expresó Garcé. Agregó que, como resultado de problemas acumulados de años, la situación de la cárcel "desborda" las posibilidades materiales de la Jefatura de Canelones.
INFORME DE ÁLVARO GARCÉ
Entre el atardecer del domingo 27 y el martes 29 se produjeron múltiples hechos de violencia en la Cárcel de Canelones. El lugar de origen y principal escenario de los acontecimientos fue el sector "A" del módulo II.
Dentro de ese proceso, se destacan tres secuencias: primero, un incidente entre dos internos, que derivó en una reyerta entre unos veinte participantes; luego una acción contra la guardia por parte de internos en conflicto, cuando ésta intentó ingresar al sector; finalmente, una posterior reacción de algunos funcionarios, en términos que podrían encuadrar en la definición legal del acto de tortura (artículo 22 de la ley 18.026).
El saldo total fue de seis funcionarios y más de quince internos heridos, algunos de consideración.
Las lesiones de mayor entidad que presentan los internos del sector "A" fueron causadas luego que estaban reducidos en el suelo, desnudos y sin posibilidad de defensa (mucho menos: de agresión, confrontación o, siquiera, de mínima resistencia).
Otros reclusos fueron lastimados por las balas de munición no letal disparadas desde la consola, antes y después del ingreso de los funcionarios y también por otros disparos efectuados por quienes ingresaban a controlar la situación.
En principio, la utilización de la fuerza por la guardia aparece justificada en los primeros instantes, cuando hubo acometimiento con cortes. Por el contrario, la reacción posterior perfila un exceso que podría configurar un típico acto de tortura.
El empleo de la fuerza por los agentes del Estado respecto de las personas privadas de libertad está minuciosamente regulado en el derecho nacional e internacional, en forma que no deja lugar a dudas: la utilización de los medios de coerción debe ser excepcional y ajustada a criterios de estricta racionalidad.
El artículo 22 de la ley 18.026, de 04/10/06, dispone: "El que de cualquier manera y por cualquier motivo, siendo agente del Estado o sin serlo contando con la autorización, apoyo o aquiescencia de uno o más agentes del Estado impusiere cualquier forma de tortura a una persona privada de libertad o bajo su custodia (…) será castigado con veinte meses de prisión a ocho años de penitenciaría. Se entenderá por `tortura`: (…) El sometimiento a penas o tratos inhumanos o degradantes".
En mérito a todo lo expuesto, se ha radicado la correspondiente denuncia penal ante el Juzgado Letrado de Primera Instancia de Primer Turno de Canelones, a cargo de la doctora María Noel Odriozola.
En horas de la tarde del miércoles 30, el comisionado conversó telefónicamente con el jefe de Policía y se entrevistó con el subjefe y el director de Seguridad. Se destaca la preocupación manifestada por cada una de estas autoridades al conocer el relato realizado por Garcé.