Paysandú: insultos en aviso de desalojo

Intrusos. Deben desocupar casas del BPS

 20090226 600x314

PAYSANDÚ | SANDRA KANOVICH

Nueve familias que ocupan viviendas del Banco de Previsión Social serán desaolojadas del barrio Paysandú Sur. La situación se arrastra desde hace años, mientras jubilados esperan soluciones habitacionales.

Susana Rodríguez tiene 41 años y desde hace seis vive como intrusa en el barrio Paysandú Sur, construido en el año 2000 por el BPS para jubilados y pensionistas. Desde hacía más de un año que Rodríguez no recibía cedulones de desaolojo, pero ayer de mañana un funcionario judicial le notificó que debe dejar la casa el 15 de abril.

Se enojó, destrozó con sus manos el documento y arrojó los pedazos en la cara del funcionario, mientras lo insultaba. Entre improperios dijo que la casa no valía nada, que ya había consultado con un abogado de oficio y que el Ministerio de Vivienda le dijo que se quede tranquila porque le proporcionaría la solución habitacional para ella y sus hijos.

Los intrusos ocupan nueve de las 44 viviendas del complejo. La situación genera conflictos entre los vecinos y reduce posibilidades de viviendas para los más de 100 jubilados y pensionistas que aguardan un lugar, informó a El País la encargada de la oficina del BPS en Paysandú, Marilyn González.

"La cosa no es dejar a nadie en la calle, pero lo lógico es que estas viviendas sean para los jubilados que son los verdaderos propietarios", afirmó la jerarca. González aseguró que una vez que las casas estén libres serán readjudicadas de acuerdo al orden de la lista de espera. Aseguró que el BPS ha impulsado soluciones habitacionales para los intrusos a través de la Intendencia o el Ministerio de Vivienda. Las gestiones no han fructificado.

El presidente de la comisión del barrio, Carlos Cardozo, opina que las causas de las ocupaciones provienen de la mala información de las condiciones de adjudicación. La ley señala que el jubilado o pensionista puede usufructuar la casa hasta su muerte. "Pero les decían que la vivienda es suya, entonces se la dejaban a un sobrino, a un cuidador, transformándolos en intrusos", explicó Cardozo.

La mayoría de ellos, sin embargo, asegura que cuando llegaron las viviendas estaban vacías y en algunos casos destrozadas. "Coca" se enteró ayer que en marzo recibirá la notificación de que su familia deberá dejar la casa. No tiene adónde ir, dice, y asegura que sufre una enfermedad terminal que le impide trabajar.

Las hermanas Silva están decididas a resistir. Andreína piensa presentar los papeles que demuestran que su hija está enferma. Cristina sostiene que armará una carpa al lado de la casa. Ninguna trabaja y viven de sus "compañeros" que, a diario, les dejan dinero, dicen.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar