Paradoja

El superior gobierno que nos gobierna sabe que la industria textil, que en Uruguay da trabajo a unas 12 mil personas, corre riesgo de extinción.

El gobierno sabe también que no se trata de un riesgo hipotético, ni tampoco lejano. De hecho, sólo en 2006 la industria textil perdió más de mil puestos de trabajo. Sí, más de mil. Y sólo cabe esperar que la hemorragia, que ya comenzó, se haga cada vez más intensa e incontenible.

Los industriales textiles le han pedido al gobierno que les escuche. Que entienda que la crisis del sector es terminal. Que les asista con medidas de estímulo que devuelvan la competitividad perdida. Que se actúe ahora, mientras hay algo para salvar.

El equipo económico ha sido claro. No habrá medidas de estímulo para la industria textil porque no hay posibilidad de financiarlas y porque tampoco hay voluntad de darle a un sector algo que otros, fatalmente, podrían venir a pedir para sí a la semana siguiente.

Sin un acuerdo con Estados Unidos no hay futuro para la industria textil uruguaya, dicen en el equipo económico. Lo mismo piensan en el Ministerio de Industria.

Pero en el mismo gobierno hay otros, los que no quieren ver una bandera de Estados Unidos ni en un partido de la NBA, que ponen el grito en el cielo. Que no se puede acordar con un asesino, genocida e invasor. Que no se puede extender la mano para recibir ayuda del Imperio que es, al mismo tiempo, la causa de todos los males que padecemos. Que hay que resistir, no ceder ante el enemigo y seguir construyendo una patria socialista, igual a la que no existe ya en ninguna parte del mundo (hasta Chávez hace negocios con Estados Unidos, ¿o no?).

Mientras unos y otros se pelean, y el presidente Vázquez seguramente ya prepara un discurso de cinco horas para el 1º de marzo de 2008, la industria textil se muere. Y con ella se mueren las esperanzas de 12 mil trabajadores, muchos de ellos obreros que seguramente votaron a este gobierno que hoy no los escucha. Vaya paradoja.

¿Qué habrán pensado esos trabajadores cuando el presidente Vázquez se ufanó el pasado viernes 2 de haber gastado menos teléfono, agua y luz que sus antecesores, y de haber viajado al exterior menos que ellos? ¿Qué habrán sentido los pobres trabajadores de la fenecida Fibratex, que llevaron una pancarta a un acto donde nadie les dio una sola respuesta, simplemente porque nada podemos esperar si no es de Estados Unidos? (perdone Artigas, pero así son las cosas).

¿No hubiera sido mejor haber gastado 60 mil dólares más en llamadas telefónicas y misiones a Estados Unidos, de modo de haber generado las condiciones para salvar 12 mil puestos de trabajo que por cierto no abundan, en lugar de haber ahorrado ese dinero para luego dilapidarlo en un acto político-partidario tedioso, insustancial y mal preparado, en el que el Uruguay Productivo faltó a la cita?

Yo creo que sí. ¿Y usted?

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