A más de 36 horas del violento temporal que se desató en la zona sur de Uruguay, las calles de Montevideo todavía tienen las heridas abiertas.
Por toda la ciudad hay rastros de los vientos que por momentos superaron los 180 kilómetros por hora y dejaron diezmadas sus instalaciones, haciendo colapsar servicios eléctricos y telefónicos.
Las zonas costeras y las grandes avenidas —que operan como corredores para el viento— son las que más han padecido la furia del clima. En avenida Italia, la antena de Concierto FM se desplomó sobre un edificio.
En el Parque Rodó quedaron completamente destruidas las carpas dispuestas para una fiesta de la Noche de la Nostalgia.
En el Puerto del Buceo un barco de 7.000 kilos se subió al muelle a consecuencia de los vientos.
El clima no respetó ni siquiera investiduras. El presidente Tabaré Vázquez sufrió los embates de los vientos huracanados. Un grupo de militares trabajaba ayer para sacar los árboles caídos del pórtico de su casa.