EDUARDO BARRENECHE
Predios ocupados en el área rural de Montevideo son vendidos en forma ilegal en las ferias, lo que obligó al municipio a operar como "policía territorial", señaló en la junta departamental el integrante de la unidad de Montevideo rural, Eduardo Straconi.
El problema se agrava por el hecho de que las chacras ubicadas cerca del terreno ocupado enseguida dejan de producir. Los robos de animales, cultivos e implementos de trabajo se transforman en algo cotidiano.
Las ocupaciones ilegales de predios rurales y la posterior venta de los loteos en el mercado negro llevaron a los técnicos de la Unidad de Montevideo Rural de la comuna a realizar un "seguimiento" continuo de los padrones de uso agrícola.
"En base al cruce de informaciones que realiza la Intendencia con vecinos, tenemos un montón de padrones bajo vigilancia porque son potencialmente ocupables", señaló Straconi. Este técnico se encarga de llevar todos los expedientes de las ocupaciones de los predios rurales y de emitir resoluciones sobre el tema con la directora de Planificación del municipio, Cristina Pastro.
La mayoría de los predios rurales con riesgo de ocupaciones adeudan cantidades astronómicas de contribución inmobiliaria y fueron abandonados por sus dueños.
En forma periódica, los vecinos de esas chacras avisan a los técnicos cuando se acercan grupos de personas con ánimo de apropiarse del terreno.
"Gracias a esos avisos, hemos logrado detener un montón de ocupaciones de padrones y otras no. Sabemos que hay gente que dentro de Montevideo se apropia de los padrones y los vende, incluso en las ferias. Hemos detectado varios casos", dijo el asesor de la Unidad de Montevideo Rural.
Además de la falta de documentos de los terrenos, otro problema que afrontan los incautos compradores es que muchos de los lotes se encuentran en zonas bajas y se anegan con la primera lluvia.
Straconi explicó a los ediles de la Comisión de Asentamientos de la Junta, en la sesión del jueves 1° que, en un fraccionamiento irregular de un predio de 10 hectáreas, siempre va a haber zonas inundables.
A su juicio, "es imposible" regularizar un asentamiento en un terreno inundable, porque la ingeniería "no puede luchar" contra la naturaleza: tarde o temprano se van a llenar de agua. "Por eso hemos definido la política que en el área rural no queremos asentamientos", dijo el jerarca municipal.
Según datos proporcionados por el director de la Unidad de Montevideo Rural de la Intendencia, Andrés Silva, el departamento de Montevideo tiene unas 16.667 hectáreas de uso agrícola. De ellas, 10.000 no son explotadas. "En algunos casos están en estado de abandono y en otros la gente vive en las chacras pero no planta nada. Estamos hablando del 60% de la tierra cultivable de Montevideo. Ese es el impacto que está teniendo el cinturón marginal sobre el área rural", señaló. En tanto, el Instituto Nacional de Estadísticas informó que en los Centros Comunales Zonales 9, 10, 11 y 12 -donde hay más cantidad de asentamientos ubicados en áreas rurales- viven 219.426 personas en predios que ocupan irregularmente.
INSEGURIDAD. Pocas semanas después de constituirse un asentamiento en una zona rural, las chacras de las inmediaciones se ven afectadas con hurtos. A veces, desaparecen cinco o seis frutas por cada árbol de una plantación. En otras oportunidades, una bomba o caños de un sistema de riego.
A medida que la inseguridad avanza, el productor se ve obligado a encerrar a sus animales por las noches dentro de un galpón para evitar su sustracción. "Ningún juez procesa a alguien porque le robó cuatro manzanas al vecino. Pero no se da cuenta que para robar esas cuatro manzanas, el ladrón rompió cinco ramas, desbalanceó el árbol y lo liquidó productivamente para los próximos 30 años", dijo el director Silva.
En varias reuniones, los productores le transmitieron al director de la Unidad de Montevideo Rural que, por las noches, "no pueden ni dormir. Si no queda alguien de sereno, inclusive las cosas que están adentro de las galpones pueden desaparecer".
En la comisión de la Junta, Straconi recordó el caso de un propietario y un empleado de una bodega del noroeste de Montevideo que, el 15 de febrero de 1998, ultimaron a un adolescente que ingresó con fines delictivos a una plantación de uvas finas. El menor vivía en un asentamiento cercano a la bodega. Ese homicidio fue recreado en el film "El Viñedo".
Realojarán el asentamiento 24 de junio
El asentamiento 24 de Junio, ubicado en Camino Repetto y donde viven entre 2.800 y 5.000 personas, "será realojado", dijo el director de la Unidad Montevideo Rural de la Intendencia, Andrés Silva en la Junta Departamental.
"Dicho asentamiento no sólo es inviable por estar cerca del área rural, sino también porque a la gente no se la puede someter a las condiciones de este terreno que tiene un bañado, una cantera, zonas bajas y degradadas. Es un páramo", dijo.
Ese asentamiento, donde viven unos 2.400 niños, estuvo a punto de ser desalojado judicialmente el 29 de octubre.
Sin embargo, gestiones realizadas por autoridades municipales y de la Junta Departamental ante la Justicia Civil postergaron ese desalojo para el 29 de diciembre. Algunos pobladores de ese asentamiento viven en terrenos que no tienen más de 30 metros cuadrados donde es imposible la expansión de sus viviendas, salvo que les construyan varios pisos.
"Esas personas viven hacinadas. A nadie le gustaría vivir en esas condiciones", expresó el director Silva.