Raúl Zaffaroni, ministro de la Suprema Corte de Justicia argentina, cuestionó la metodología de protesta que utiliza la Asamblea de Gualeguaychú y dijo que "agrava" el conflicto.
"Nadie tiene derecho a cortar caminos y puentes. Todos tienen derecho a protestar. Pero interrumpir caminos me parece que no, no al menos indefinidamente", opinó Zaffaroni, que además es reconocido penalista.
A su juicio, el gobierno argentino debería "disuadir a la gente" y buscar una solución. En una entrevista publicada ayer por el diario Página 12, el juez afirmó que hay tres salidas posibles al conflicto: "Una es que se sienten a hablar de nuevo los dos gobiernos en serio. Otra es el juicio en La Haya, que tarde o temprano se resolverá. Y otra es la gestión del enviado del rey de España". Admitió que la primera opción es "la más sana".
El ministro entiende que la salida no tiene por qué involucrar la relocalización de Botnia. "Lo que es necesario es evitar la contaminación. Quizá se puede hacer, por ejemplo, con un control bilateral", comentó.
FRACASO. El Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, también habló del tema y se refirió en forma crítica a la falta de diálogo de los dos presidentes: "Hace rato que hacemos invitaciones a los dos lados del río y los dos presidentes ni siquiera nos contestan (...) En varias oportunidades, mandamos cartas de personalidades de la cultura como Eduardo Galeano o instituciones como la Iglesia Evangelista, pero no hay voluntad de las partes para dialogar".
Pérez recordó "lo que pasó" cuando se levantaron los cortes: "Uruguay podría haberse acercado a dialogar pero prefirió no hacerlo. Hay muchos fuegos de artificio en todo esto pero ninguna solución de fondo. Aparecen todas estas ideas ridículas de llamar a Mijail Gorbachov, a Hugo Chávez o al facilitador español para que hagan de intermediarios. El asunto es preocupante".
El Premio Nobel visitó una papelera de la empresa Ence en Galicia y aseguró que "los índices de contaminación son altísimos". "Pude ver cómo se manejan estas fábricas: trabajan todo el día con hornos rotativos, así que las chimeneas nunca dejan de funcionar. Cuando Botnia empiece a operar, los cortes de ruta y las movilizaciones van a empezar a mermar, y la estrategia va a pasar por otro lado".