MALDONADO | MARCELO GALLARDO
La defensa de Rodrigo B.B., encarcelado por la muerte de la joven Natalia Martínez Bengoa, interpuso ayer un recurso de apelación contra la sentencia en primera instancia del juez Gabriel Ohanian que lo condenó a nueve años.
El caso pasará ahora al ámbito de un tribunal de apelaciones que deberá ratificar o rectificar el fallo.
En el escrito de más de 100 páginas presentado ayer por los abogados Jorge Barrera y Pablo Piacenti, la defensa sostuvo que "no emerge ni plena, ni legalmente probado" que la muerte de Natalia Martínez haya sido por homicidio, ni que Rodrigo B.B. sea el autor.
"Es más, esta defensa puede afirmar luego de haber analizado la totalidad del expediente que nuestro patrocinado jamás estuvo en el día, hora y lugar de la desaparición de Natalia Martínez Bengoa", señala el documento al que tuvo acceso El País.
"El único material probatorio con el que dice contar la sede, y que fundamenta su imputación y condena a nuestro defendido son: a) una "confesión" (que no es posible cotejar con los hechos acreditados en autos y que está llena de incongruencias e imposibilidades materiales de su realización); b) `una reconstrucción` (con grandes irregularidades, contradicciones que no fueron relevadas por las Sede e incoherencias con las declaraciones del imputado tanto en sede policial como judicial, y principalmente que no fue realizada con todos testigos presenciales del lugar, día y hora en que Natalia desapareciera), y c) indicios falsos (incorrectamente interpretados conforme un razonamiento de silogismos serios y que en ocasiones no son más que valoraciones personales, meras opiniones y suposiciones del Sr. Fiscal y del Sr. Juez)", señala el recurso.
"A lo largo de este cuerpo quedará demostrado la falsedad de la afirmación de que `la reconstrucción` fue posible en virtud del `conocimiento` que nuestro patrocinado tenía y que solo quien le había dado muerte podía conocer esos detalles. Esto es una gran mentira. Y cuando el Tribunal analice pormenorizadamente el expediente, compartirá con esta Defensa que ni siquiera ha quedado acreditado la presencia de Rodrigo en esa fatídica noche de la desaparición", alega la defensa.
"No hay una prueba pericial que no deje lugar a dudas que la causa de la muerte sea homicida (sólo se informa una etiología por descarte). No hay en autos prueba testimonial (luego de una inmensa catarata de declaraciones tanto en Sede Policial como Judicial de innumerables testigos) que pueda confirmar el relato de hechos del imputado en su `confesión`. Ni siquiera testigos que hayan advertido la presencia nuestro defendido en la salida del boliche `La Rinconada` el día y hora de la desaparición de Natalia", añade el escrito.
"No hay prueba documental (elementos materiales y/o personales del imputado o de terceros) que involucren a nuestro defendido. Es más, hay elementos reales probados que contradicen su propia confesión, relato de hechos y reconstrucción realizada (en soledad y sin la participación de los testigos esenciales que estuvieron y compartieron esa noche con Natalia Martínez hasta el momento mismo de la desaparición). No hay registros telefónicos que involucren a nuestro defendido con el hecho, ni con su presencia ese día y hora en la ciudad de Piriápolis y en el boliche `La Rinconada`. A ello debemos sumarle que no emerge acreditado fehacientemente que la causa de la muerte sea homicida, sino que tan sólo existen presunciones y descartes formuladas por la Junta Médica que interviniera en autos. La propia Sede lo reconoce en su Sentencia cuando transcribe la declaración del prestigioso forense Dr. Guido Berro cuando expresa que `…no se podía tratar de un suicidio o accidente y entonces en términos de discusión planteamos que era una muerte homicida`".