NASA apoya a científicos uruguayos en experiencia sobre mal de Chagas

| El proyecto costará 8 millones de dólares. Otras seis universidades latinoamericanas trabajan en el proyecto

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C.B.

La enfermedad del mal de Chagas tiene los días contados. Una investigación del parásito causante de la misma que desarrolla la Facultad de Química de la Universidad de la República (Udelar), junto a siete universidades latinoamericanas, logró seducir a la mismísima Nasa (Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio, según sus siglas en inglés) para que financiara el proyecto.

El proyecto multidisciplinario surgió en una reunión entre científicos en Santiago de Chile hace 10 años atrás. La profesora chilena Sara Aguilera, de la Universidad Católica del Norte (Antofagasta, Chile) y su colega Silvia Sepúlveda, de la Universidad de Santiago de Chile, lograron convencer al renombrado astronauta costarricense de la Nasa, Franklin Chan-Díaz y a su colega colombiano Jaime Forero, de que valía la pena realizar un convenio para estudiar al parásito causante de la llamada "enfermedad de los pobres", con el fin de procurar a mediano plazo la creación de nuevos fármacos.

"Se le propuso estudiar una enfermedad típica en toda América, en la cual hubiese involucrada una proteína que pudiera ser estudiada en condiciones de microgravedad, es decir en el espacio exterior, fuera de la gravedad terrestre", cuenta Margot Paulino, doctora en Química, responsable principal de la investigación uruguaya desde la Facultad de Química.

A su vez, Chan-Díaz, astronauta tico radicado en Estados Unidos que ya ha realizado seis viajes al espacio exterior, creyó que era menester "investigar una proteína que perteneciera a un agente causante de una enfermedad latinoamericana", y juntos entendieron que la ideal era "el mal de Chagas".

"Mi universidad presentó un proyecto relacionado con la cristalización de sustancias orgánicas en condiciones de microgravedad", dice Sara Aguilera, la científica chilena de la universidad de Antofagasta, de paseo por Uruguay.

El Trypanosoma Cruzis es ese agente causante. "Tiene una enorme cantidad de proteínas y es un organismo complejo", dice Paulino. Por eso es que varias universidades se asociaron para el mencionado estudio.

La Nasa se interesó en esta investigación por una cuestión de "prestigio", entiende Paulino, en procura de una mejor imagen del instituto emblemático asociado a la carrera espacial ante el imaginario colectivo.

Para tales efectos consiguió una dotación de 7,7 millones de dólares dados por el Congreso de los Estados Unidos, en siete etapas a modo de fases, para hacer válida la investigación.

"Una empresa farmacéutica le paga a la Nasa un millón de dólares por la cristalización de las proteínas en el espacio exterior, y medio millón por el estudio de difracción de rayos X", explicó Aguilera.

A través de difracciones de rayos X se determina la estructura del cristal (la proteína se cristaliza en el espacio exterior). Ahí se puede percibir mejor la estructura, la forma de los átomos, y los ángulos que forman los planos del cristal.

A la red de universidades que trabajan conjuntamente estudiando los parásitos que están en la vinchuca, animal vector de la enfermedad, la Nasa no le cobra nada. Llevan las proteínas difractadas al espacio exterior, para su cristalización. Una vez cristalizadas, se facilita mucho más su estudio.

Los institutos que trabajan en conjunto son: el Instituto Mario Fatala Chabén de Argentina, la Universidad de Santiago de Chile, la Universidad Católica del Norte de Antofagasta, Chile; el Instituto de Biodiversidad de Costa Rica, la Universidad de Costa Rica, y la E.A.R.T.H. del mismo país, coordinador de todo el proyecto, amén de la Facultad de Química uruguaya. Por encima de ellas está la Universidad de Alabama, Estados Unidos, donde está el principal investigador del tema, el científico Larry De Lucas.

INICIO. La Facultad de Química ya estaba trabajando en un estudio similar al de las proteínas del agente causante del Chagas para la Agencia de Apoyo al Desarrollo de Países Subdesarrollados (Sarec), de Suecia, investigación posible gracias al apoyo económico del gobierno sueco, durante 10 años.

Francisco Panzera, de la Universidad de Ciencias de la Udelar, trabaja con el vector, la vinchuca, y fue quien hizo el contacto inicial con el grupo primario de investigadores. Panzera se comunicó con Paulino en una etapa sin financiación, pero luego de financiado el proyecto, se prefirió estudiar las proteínas del parásito y Panzera quedó radiado.

"La única relación que hay entre la Facultad de Química (Udelar) y la Nasa es que a través de la investigación de las proteínas en el espacio exterior, se desarrolló un proyecto que financia el desarrollo de nuevos fármacos, y que tiene como objetivo importante la creación de cristales", dijo Paulino. Las proteínas son cristalizadas a través de aparatos de la Nasa de última generación, en el espacio. "Esas proteínas cristalizadas son la forma, la estructura tridimensional de la proteína", agrega.

Mientras transcurre la entrevista, el monitor de la PC de Paulino muestra imágenes tridimensionales de una proteína del Trypanosoma Cruzis. Ese dibujo es "una forma de expresar la molécula". El grupo de investigadores que trabaja junto a Paulino en la Facultad de Química proponen esas formas a partir del modelado biomolecular.

"Los biólogos del instituto argentino de la red nos traen la secuencia aminoácida, y nosotros nos encargamos de generar la forma, el modelo, ponemos la estructura en un programa y estudiamos para qué sirve. Proponemos cómo deberíamos ser las moléculas que se unen a esa proteína", explica Paulino.

Si la proteína es fundamental para la vida del parásito, y la Udelar la bloquea, posiblemente mate al parásito, pero si la limita en el ser humano, ahí aparece el efecto tóxico no deseado. "Se trata de estudiar la reacción del Trypanosoma Cruzis en el parásito o en el huésped que lo aloja".

Al mal de Chagas lo llaman "la enfermedad de los pobres". La científica chilena Sara Aguilera explicó por qué: "a ninguna empresa farmacéutica le interesa vender remedios para los pobres, porque saben que éstos no accederán a ellos. Nadie se ha preocupado en desarrollar drogas para enfermedades como el Chagas", contagiable en zonas marginales.

El astronauta Chan-Díaz avaló la propuesta porque "quiere que se aporte con una investigación de esta trascendencia, para en un futuro, tener derecho a tener un módulo de investigación en la Estación Espacial", ahora que la MIR rusa es historia.

Aguilera pretende que sean los estados de cada país investigador los que se hagan cargo de desarrollar los fármacos para combatir el mal de Chagas en su etapa crónica —hoy no curable— para que no tomen carta en el asunto las empresas farmacéuticas. "Si no, no llegará nunca a manos de los pobres que se contagien".

Lo cierto es que sin el aporte económico de 7,7 millones de dólares que la Nasa consiguió, gracias a fondos del Congreso norteamericano, la investigación latinoamericana con participación uruguaya no podría haber avanzado.

Datos

La enfermedad del mal de Chagas se transmite por vías transplacentaria y transfusional, a través del ciclo del parásito en la vinchuca, en reservorios y mamíferos.

En Uruguay hay vinchucas, principalmente al norte del Río Negro. Si las vinchucas pican con el parásito dentro, puede contagiar a la persona con el mal de Chagas.

"Chagona" es el nombre de la picadura.

Si el individuo va de inmediato a un centro asistencial, podrá ser atendido y en los primeros 15 días la enfermedad podrá ser combatida con un remedio existente para la etapa primaria (llamada "aguda"). Es una droga tóxica, de todas formas.

Si no está informado, y no advierte la gravedad del problema, la enfermedad puede ingresar en su etapa "crónica". Para esa etapa no hay cura, porque no existen fármacos para tal etapa. El "Chagas" se detectará en la autopsia.

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