Multarán y enviarán al Clearing por bajar perros a la playa

Plan. Control de Prefectura, IMM y Policía

Eduardo Barreneche / Ana Pais

Olvídese de llevar su perro a la playa si no quiere ser multado. En la arena será observado por Prefectura. En la rambla lo esperarán funcionarios municipales y policías para aplicarle una sanción. Si no la paga, pasará al Clearing de Informes.

Según el director de Desarrollo Ambiental del municipio, Néstor Campal, esas medidas tienen como objetivo evitar que los animales ensucien las playas capitalinas.

"En invierno se siente menos la presencia de los perros en la arena porque el público es escaso. Sin embargo, a nadie le gusta en verano tomar Sol al lado de restos de mascotas", dijo Campal a El País.

Según un decreto de la Junta que será reglamentado en breve por la Intendencia, los paseadores o los propietarios de perros estarán obligados recoger la materia fecal de sus animales que sacan a pasear.

Los operativos de control de la comuna comenzarán en los próximos días y se intensificarán en verano. Tras coordinar con el municipio, funcionarios de Prefectura se transformarán en el "agente vigilante" del ingreso de los perros en la playa, dijo Campal. Los marinos se comunicarán por radio con los inspectores municipales, quienes patrullarán la rambla. Como los empleados de la comuna no pueden pedir la cédula a los propietarios o paseadores en infracción, serán acompañados por policías que sí tienen potestades para exigir ese documento.

Tras obtener el número de cédula de identidad del infractor, el inspector lo multará. Cualquier deuda al Estado "es un elemento coercitivo", dijo Campal. Inclusive, advirtió, "se puede enviar al Clearing de Informes a esa persona si no paga la multa. Eso consta en el decreto aprobado por la Junta".

GANANCIAS. Juan Martín Castro pasea perros en la zona del Parque Rodó. Cobra $ 60 las tres horas de paseo. Hace salidas de mañana y de tarde. Gana unos $ 8.000 mensuales, pero dice que conoce paseadores que perciben $ 20.000. "Es un trabajo duro, porque no tenés beneficios", explicó.

"O (la Intendencia) decide que no pueden haber perros en la ciudad, o asignan una zona en los parques para que puedan correr", dijo Castro.

A un paseador que tiene un promedio de 16 perros, los inspectores de la IMM lo amenazaron con llevarse los animales en una camioneta si no los ataba. Ahora éste va a la zona de la Facultad de Ingeniería. Pero Castro cree que lo van a sacar también de allí, porque los perros ladran y molestan mientras se dictan las clases.

Rafael Sánchez pasea perros en la zona de Kibón. Cobra $ 1.400 por mes por pasear de lunes a sábado, 3 horas y media. Al momento de la entrevista tenía unos 10 perros, de los cuales dos iban sueltos. "No entienden lo que es una correa", dijo Sánchez refiriéndose a esos dos, y contó que caminaban peor atados. Dice que hasta que no vea una ley que diga que no pueden pasear perros sueltos, seguirá haciéndolo. Lo mismo con la necesidad de que determinadas razas deben andar con bozal. Igual, aclara: "Perros malos no saco". Sánchez habló de la despreocupación de los dueños, mostrando que uno tenía una patente del año 2004.

Discuten norma

El director municipal de Desarrollo Ambiental, Néstor Campal, solicitó ayer a 20 paseadores de perros que se agremien para elegir un delegado. Este representante deberá concurrir a reuniones con autoridades de la Intendencia para discutir la reglamentación del decreto que regula esta actividad. El municipio les informó que deberán interactuar con los guardapartes.

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