El Ministerio de Salud Pública evalúa la posibilidad de instalar cámaras de seguridad para vigilar el tratamiento de pacientes y contar con un archivo en caso que se produzcan muertes dudosas, luego que dos enfermeros fueran procesados con prisión por asesinar al menos a 16 personas en dos nosocomios de Montevideo.
Así lo indicó hoy el subsecretario de Salud Pública, Leonel Briozzo, en conferencia de prensa. "Se maneja la posibilidad de instalar cámaras en lugares estratégicos, que actúen como las cajas negras de los aviones, cuya información sea solamente utilizada para eventos como éstos", informó.
El jerarca agregó que se está elaborando, además, un plan "para mejorar la situación de todos los equipos de CTI, en los cuales esta situación ha generado conmoción".
"Estamos apostando fuertemente a cambiar la cultura de control intraequipo", señaló Briozzo. "Lo fundamental es tender al autocontrol del equipo", agregó.
"Tenemos que prever que estamos a sólo meses del comienzo del invierno, donde los CTI son llevados al máximo y por lo tanto tenemos que dar un apoyo estricto a esta situación para no tener una situación de crisis asistencial", consideró el viceministro.
CONTROLES. Por otra parte, en diálogo con El Espectador, Briozzo explicó que actualmente existen dos mecanismos para controlar o detectar hechos como los descubiertos en los últimos días.
Uno de ellos es detectar un incremento en el número de pacientes "que sufren estos eventos o que fallecen en las unidades referidas", pero Briozzo dijo que esto no fue lo que ocurrió "ni en el cuidado neuroquirúrgico de la Asociación Española ni en el cuidado coronario del Hospital Maciel".
El otro mecanismo, explicó, es cuando en estos pacientes, que generalmente están en situación crítica, se produce "una muerte que se denomina técnicamente inopinada e inesperada", es decir que ocurrió "sin que fuera dable esperar ese desenlace en el corto plazo".
Según Briozzo, en estas situaciones "no se dio esto, se tenían denuncias desde el Hospital Maciel de que existía la posibilidad, pero no se vio esto hasta prácticamente la finalización de la investigación".
Para el jerarca el desafío es "retomar la credibilidad en todo el sistema y generar medidas sustentables que hagan que si llega a plantearse la posibilidad nuevamente de que existan criminales en el equipo de salud se puedan detectar a tiempo". Briozzo explicó que es "imposible" prevenir una situación de este tipo ya que se está frente a un "enfermo mental, un psicópata, un asesino".
Al respecto de las responsabilidades del MSP en los hechos, Briozzo dijo que "los mecanismos que tenemos en el ministerio y que tiene la normativa vigente, que es muy moderna y muy integral, con respecto a como controlar estos sucesos se basa siempre en el control del error; es decir se parte de la base, y es una cuestión fundamental, de que el equipo de salud y el sistema intenta hacer las cosas bien y en algún momento falla. Las fallas existen siempre. Imagínese que en una unidad de cuidados intensivos hay aproximadamente 200 procedimientos por cada paciente por día, es decir la posibilidad de fallas en la comunicación, en algún tipo de procedimientos, etcétera, existe, y el control siempre arroja esas posibilidades".
Pero "en este caso no estamos en una situación de errores, acá los asesinos no se equivocaron, ellos fueron con intencionalidad de matar, con sigilo para que no fueran descubiertos, buscaron el mejor momento para hacer actividad criminal y finalmente la lograron", por lo tanto "todos los mecanismos para prevenir el error no corren cuando tenemos un asesino dentro del equipo de salud", agregó.
En este caso "tenemos que generar medidas de carácter extraordinario que tienden a dos grandes ramas: por un lado el control y en ese sentido creemos que tenemos que cambiar la normativa con respecto a los eventos centinela cuando hay una muerte inesperada y en esos casos generar las condiciones para hacer autopsias y estudios farmacológicos", puntualizó.