Movida alternativa en el viejo centro

| Algunos locales en las galerías de 18 de Julio están a cargo de jóvenes diseñadores que apuestan a la originalidad y un estilo propio.

Pins, afiches, discos de vinilo, objetos antiguos, paredes pintadas de colores llamativos y música fuerte que resuena en los pasillos, conforman la estética de algunos locales salpicados en galerías de 18 de Julio que buscan imprimirle una nueva vitalidad al centro. Entre las joyerías, ferreterías, quioscos y carteles de "se vende", estos locales logran llamar la atención del que se adentra en las galerías aunque sea de manera involuntaria.

Si bien responden a diferentes estilos, ya sea el rock, electrónico o punk, estos locales tienen en común la voluntad de marcar presencia y expresar diferentes necesidades. Generalmente los dueños son también los diseñadores de la ropa e incluso vendedores en la tienda: se trata de empresas que, movidas por una pasión personal, incursionan en la difícil tarea de establecerse como comercios rentables.

"No diseño algo que no me lo pondría", dice Verónica (28) de Actitud Ramírez. "Lo que se busca es un estilo diferente: lo que hago no sale de acá y no lo encontrás en otro lugar", asegura. Para Claudia (27), de ONOF, lo que distingue a su local es que "no se hace ropa en serie, se repite lo mínimo indispensable. Nos definimos como ‘anti fácil-fashion’, lo opuesto de ir siempre con la corriente."

El común denominador de estos comercios es que se consideran fuera del "mainstream" y de lo "fashion", donde lo que prima es la originalidad y la falta "de un estilo definido", según afirma Verónica. Más allá de compartir una estética similar, estos diseñadores aseguran no dejarse influenciar por la moda vigente sino por lo que realmente los identifica.

INCIPIENTES. Antes de abrir su local en una galería, estos diseñadores recorren un largo camino. Lorelai (29), diseñadora de la mítica marca de ropa interior Srta. Peel, comenzó a raíz de una crisis vocacional: "Estudié para ser guía turística, relaciones públicas, fui mesera, y de a poco empecé a traer ropa de un local de la Bond Street de Buenos Aires. Mis primeros diseños los presenté en Milenio y en Pachamama."

Dos o tres años es el promedio de tiempo que tienen estos locales en el centro. La galería Del Virrey y La Madrileña concentran el mayor número, ya que ofrecen el beneficio de tener bajos costos y una ubicación favorable. Muchos diseñadores comienzan vendiendo ropa en su casa o en la feria y reúnen una clientela fiel antes de alcanzar un público más amplio.

Sin embargo, según considera Claudia de ONOF, el problema que enfrentan en las galerías es el hecho de que "no tienen mucha onda, la onda se la damos adentro del local." Su caso es bastante representativo: paredes rosadas, promociones para una fiesta hip-hop, entradas para Milenio y un sillón que tiene atrás un secador antiguo de peluquería. La ropa responde a esta originalidad, ya que Claudia y su compañera utilizan prendas usadas de los años sesenta para sus confecciones.

LA MOVIDA. La ropa es sólo una expresión de la movida que poco a poco se conforma en el centro. Otros locales apuestan a reunir diversos artículos como libros, parches, pins, discos de vinilo y CDs de escasa distribución.

Montevideo Agoniza, ubicado en la galería Del Virrey, es uno de esos comercios que apuesta a la variedad y la búsqueda de lo singular. Su colección de CDs está conformada por bandas no muy difundidas, pero de excelente calidad musical, y por el rock de los años sesenta hasta la actualidad.

Para conseguirlos muchas veces deben contactarse directamente con las distribuidoras o sellos de los artistas. Supersónicos, Max Capote, Belle and Sebastian, Sonic Youth y Luscious Jackson son apenas algunos ejemplos. La colección de discos de vinilo incluye el de Giorgio Moroder, productor de los años setenta y uno de los precursores de la música disco electrónica.

La librería de la galería La Madrileña también ofrece libros y discos que no se distribuyen de forma masiva, pero que encuentran una demanda específica entre personas que los buscan afanosamente. Bandas como The Kinks, Motosierra vs. Culpables, Weezer y Pirexia o libros de autores como Charles Bukowski, John Fante e incluso el libro de Dani Umpi, Miss Tacuarembó, forman parte de la selección exclusiva de esta librería.

PROMOCION. Para estos locales el boca en boca ha sido el principal medio de promoción. También recurren a publicaciones alternativas como la revista Pimba, Neo y la revista del Living.

El público, aseguran, es muy variado. De acuerdo a Lorelai, de Srta. Peel, "vienen señoras grandes, gente con diferentes estilos. No es sólo la onda rockera o punk. Lo que todos tienen en común es el gusto por la prenda en sí." Incluso en Navidad, cuando regalaba ropa interior para un programa de radio, recibió una visita singular: "un hombre cincuentón, trabajador, se vino desde Las Piedras para comprarse un calzoncillo rosado para Navidad. Me dijo que valió la pena, ya que se llevaba mucho más que una prenda."

Variedad de influencias, originalidad y un estilo único es lo que caracteriza a estos locales, que si bien se consideran diferentes entre sí, comparten una motivación similar: "el gran camino es el de la búsqueda personal, de marcar presencia y encontrar nuestra forma de expresarnos", considera Lorelai de Srta. Peel.

De esta manera, los comercios más allá de vender y lograr una permanencia, expresan las inquietudes y necesidades de estos diseñadores que se sienten muy ligados a lo que producen. "Vamos a rediseñar nuestras etiquetas: en vez de hechas en Uruguay van a decir hechas con cariño en Uruguay", resume Lorelai.

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