El área de seguridad para menores infractores de la Escuela Berro del Instituto del Niño y Adolescente (INAU), fue ayer escenario de un episodio de violencia protagonizado por sus internados.
El ritmo habitual del lugar, denominado Servicio de Evaluación Rehabilitación (SER) y que funciona como lugar de ingreso para los jóvenes que llegan derivados por la justicia de Menores bajo medidas de seguridad, se vió alterado cuando a la hora de la cena (20 y 30 horas), varios de los jóvenes quisieron fugar. Al no poder hacerlo, se violentaron y tomaron como rehenes a los funcionarios. En el SER había 35 jóvenes al iniciarse el hecho y unos seis funcionarios. En el entorno del recinto había integrantes de la denominada "guardia interna" del organismo y funcionarios policiales. La novedad fue comunicada inmediatamente a las oficinas centrales de la Escuela y a las autoridades del organismo. La guardia policial fue redoblada en minutos con personal proveniente de otras dependencias de Canelones y se apostó una estricta vigilancia en puntos estratégicos del perimetro del establecimiento oficial.
Con el paso de algunas horas y la mediación de varios funcionarios con ascendencia sobre ellos, dejaron en libertad de tres de los rehenes. Tambieron salieron del lugar seis de los internos que no quisieron seguir formando parte de la situación. El clima se enrareció cuando los internos de una de las casonas cercanas al pabellón de seguridad, también comenzaron a gritar y romper cosas. Un grupo de policías corrió hacia el lugar para detener ese nuevo "levantamiento".
Hacia la medianoche la situación era de bloqueo: 29 jóvenes con tres rehenes dentro de un edificio rodeado por funcionarios, policías y autoridades del organismo. A esa hora, los internos subieron al techo del pabellón y desde allí empezaron una larga serie de cánticos y gritos que resonaban en la soledad del paraje. La angustia sobre qué estaba pasando con los rehenes aumentaba por segundos.
EL LUGAR. La Colonia Berro es como una gran estancia ubicada entre Pando y Suárez, Canelones. Está atravezada por unlargo camino de tierra y a su costado hay ocho casonas que funcionan con bastante autonomía entre sí. En el corazón del predio estás las oficinas y la dirección de la Escuela. En cada casona hay unos 40 jóvenes que realizan tareas de campo y asisten a talleres. Asimismo, dentro del predio de la Escuela, hay un conjunto de esas casonas que constituye el "área de seguridad". Allí están los jóvenes a los que los jueces han aplicado "medidas de seguridad" por la gravedad de los hechos que cometieron. A medida que su situación evoluciona y los jueces lo autorizan, pueden pasar a otras casonas sin "medidas de seguridad", donde tienen espacios y actividades al aire libre. El Servicio de Evaluación y Rehabilitación es el "centro" del área de seguridad. Tiene altos murallones, un doble cerco de alambrado de púa de unos cuatro metros de alto, fuerte vigilancia policial e intensa iluminación nocturna. En el lugar se han practicado en los últimos 15 años diversos programas educativos, de diversa metodología y estilo, donde han alternado los buenos resultados y los violentos motines.