Colonia, Alemania - Centenares de miles de jóvenes católicos del mundo escucharon hoy atentamente en Colonia el mensaje de Benedicto XVI para intentar descifrar quién es el nuevo Papa al que han prodigado un cálido recibimiento con motivo de las Jornadas Mundiales de la Juventud (JMJ).
A lo largo de día esperaron bajo un fuerte sol su llegada para realizar un paseo en barco por el río Rin. Cuando por fin apareció su silueta blanca en las pantallas gigantes instaladas en los puentes, los jóvenes de 193 países gritaron su alegría. A pesar de su timidez, el Papa, de 78 años, parecía revivir al oír a los jóvenes gritar "¡Benedetto!" (Benedicto en italiano) y aplaudir.
Fue precisamente en el barco cubierto de flores "MS RheinEnergie", flanqueado por cinco barcos que simbolizaban a los cinco continentes, que el Papa estableció su primer contacto con los jóvenes del mundo entero.
En un homenaje a su predecesor Juan Pablo II, el Papa habló a los jóvenes en alemán, inglés, francés, español e italiano. Muchos jóvenes han intentado comprender lo que ha dicho el Papa alemán, pero la mala calidad del sonido no ha facilitado la labor.
Su discurso, más corto que el texto distribuido, fue cálido, pero inflexible y en él pidió a los jóvenes de las Jornadas Mundiales de la Juventud que hagan una elección radical y sigan a Cristo.
Al paso del barco, cerca de 4.000 jóvenes se metieron al río, muchos hasta la cintura, en esta calurosa tarde de Colonia. Una gran bandera en portugués rezaba: "Gracias Juan Pablo II. Ahora estamos todos detrás de tí, Benedicto". Tras escucharlo, la francesa Anne, de 20 años, dice que "sentimos más emoción que entusiasmo. Estamos emocionados de ver pasar el testigo entre Juan Pablo II y Benedicto XVI".
Muchos jóvenes interrogados en las orillas del Rin aseguran que "su deber es apoyar al Papa", pero esperan conocerle mejor. El joven Wojcek, un polaco de 25 años, ha encontrado al "Papa muy sonriente y le quiere tanto como a Juan Pablo II". La presentación del nuevo Papa ha gustado a un grupo francés del movimiento ultraconservador Opus Dei: "Va a lo esencial, en pocas palabras, es claro. Es un placer oírle", aseguran.
Mientras que algunos le encuentran "entrañable" otros piensan que es "frío". "Yo le he encontrado muy frío. Estaba sobre el agua, no estaba con nosotros. Durante su discurso, daba la impresión de que no ponía en absoluto el corazón", dice un joven francés, con el que no están de acuerdo sus compañeros, que estiman que se "podrá juzgar mejor el sábado" durante la gran vigilia en Marienfeld, a 27 km de Colonia.
Por segunda vez en este primer día de visita a su país natal, el viento le jugó una mala jugada. Después de que le arrebatara el solideo cuando descendía del avión, una ventolada rompió la cruz de las JMJ que había instalada en el barco. Con o sin Papa, Colonia es una fiesta. Eva Bach, de 44 años, está encantada de este bullicio: "se parece al Carnaval", toda una institución en esta ciudad.
AFP