JOE GRAU
Lo que comenzó siendo un hobby para disfrute personal, hoy se ha convertido en motivo de reconocimiento artístico y crecientes ingresos económicos. Con una habilidad natural y gran sentido de las proporciones, Grau dedica las últimas horas de su extensa jornada a realizar maquetas basadas en personajes y objetos de sus admiradas películas de ciencia ficción. Las distintas naves de la Guerra de las Galaxias, los famosos robots o el androide de la película Terminator son confeccionados con gran realismo, utilizando únicamente materiales reciclables como el cartón y el plástico.
Pablo Pera Pirotto
Todos los días muy temprano en la mañana, Joe Grau arranca su jornada laboral en una empresa metalúrgica dedicada al armado de grifería. Cumplidas las ocho horas, vuelve a su hogar para compartir la merienda con su pareja y sus dos pequeñas hijas. Horas después va al liceo nocturno y cuando regresa, a medianoche, finalmente encuentra el esperado momento para dedicarse a lo que más le gusta y disfruta: hacer maquetas.
"Es un hobby que tengo desde siempre. A mí me gusta mirar una película y cuando me interesa algo, ya sea un personaje o un objeto, lo intento reproducir lo más exacto posible", explica Grau con entusiasmo, y prosigue: "Mi amor por el cine, sobre todo por los films de ciencia ficción, es lo que me llevó a hacer maquetas".
Su afición comenzó a los ocho años, cuando vio la primera película de su vida. Se trataba del tercer episodio de la saga de la Guerra de las Galaxias, "El Regreso del Jedi", y la fascinación por aquel mundo fantástico repleto de héroes, villanos, robots y naves espaciales lo marcó para siempre.
HABILIDAD. Aprovechando la tranquilidad de la noche, Joe Grau despeja la mesa de su casa y pone sobre ella los materiales que dan vida a sus creaciones. En la gran mayoría se trata de productos reciclados, sobre todo cartón, también plástico y todo tipo de objetos que él va guardando meticulosamente para luego transformarlos en las piezas menos pensadas.
"Todo lo que es cartón, como las tapas de las cuadernolas, me es muy útil, y lo mismo pasa con el plástico. Por ejemplo, lo que recubre unos simples auriculares puede servirme para hacer la réplica de una ventana de una nave espacial", relata el original artista que ha desarrollado su habilidad en forma autodidacta. "Yo no trabajo a escala, sino que al ver fotos o filmaciones me fijo en una parte del modelo, y con eso voy construyendo mentalmente las medidas y proporciones de todo lo demás".
ÉXITO. Lo que comenzó siendo un hobby, sólo conocido por amigos o allegados, ha tenido un súbito despegue en los últimos tiempos convirtiéndose en una interesante fuente de ingresos económicos.
Todo cambió a partir de la popular convención de historietas y ciencia ficción "Montevideo Comics" desarrollada poco más de un mes atrás, en donde Grau expuso alguna de sus creaciones. Allí, la respuesta del público fue unánime; la gente se acercaba para ver sus obras y quedaba asombrada con la multiplicidad y el realismo de los detalles. No sólo vendió todas las piezas que había llevado, sino que recibió varios pedidos.
"La Guerra de las Galaxias es lo que más se pide, pero también cosas de otros films como por ejemplo Terminator, debido a que ahora están dando la última película de la saga", relata el joven. A propósito de este personaje, un entusiasta fanático que es dueño de un video club capitalino le solicitó que le hiciera una réplica en tamaño natural del famoso androide que fuera personificado por Schwarzenegger en la década de los ochenta. Lejos de amilanarse, Grau aceptó con gusto el desafío, ya que el encargo lo hizo un reconocido fanático de la carrera cinematográfica del gobernador de California.
"Ese trabajo me llevará más o menos un mes, y pienso que quedará igual al verdadero. Lo estoy realizando al mismo tiempo que produzco otras cosas ya que, como mínimo, vengo haciendo dos naves por semana. Son los pedidos que muchas veces me llegan vía e-mail (joemaquetas01@hotmail.com)", relata con humildad Joe Grau, mientras sigue trabajando por las madrugadas en la mesa del living de su casa, soñando con tener algún día su propio taller y así poder vivir de su arte.