"Mi abuelo estaba mal; lo perdono por lo que hizo"

Marina Ramos

Es la hermana de Dionisio Díaz. La bebé de 15 meses que el "niño héroe" salvó de la muerte el 8 de mayo de 1929, hoy tiene 81 años. Para ella fue difícil vivir con esa historia. Se quedó "como cohibida. Cuando sabía que en la cuadra alguien me conocía no pasaba por ahí". Para que a sus tres hijos -el varón se llama Rolando Dionisio- no les pasara lo mismo los llevó al lugar de lo ocurrido y les contó la historia. Esa noche Dionisio, de 9 años, encontró a su madre muerta. Luego su abuelo lo apuñaló. Vendó su herida con una sábana, levantó de la cuna a su hermana y caminó al poblado del Oro (Mendizábal). Recorrió 7 kilómetros cargando a Marina, a quien dejó en una comisaría. Luego falleció.

TREINTA Y TRES | MARCO RIVERO

-¿Cómo reconstruyó lo que pasó la noche del 8 de mayo de 1929 y la mañana siguiente?

-Yo tenía 15 meses y no sabía nada. Recién me enteré a los 9 años, cuando entré a la escuela. Cuando nos mudamos al poblado El Oro entonces sí. Ahí fue un poco difícil porque yo a las personas que me criaron les decía papá y mamá. No me daba cuenta que por su edad no podían ser mis padres. Eran muy mayores. Cuando fui a casa y pregunté me dijeron que de eso no se hablaba en casa, sobre que yo no era hija de ellos. Después empecé a juntar datos de una persona y de otra. Y esa parte la reconstruí más o menos, pero me costó. Me costó mucho.

-¿Qué ha significado a lo largo de su vida ser la persona que Dionisio Díaz salvó?

-En parte me siento muy orgullosa de haber tenido un hermano como él. Él lastimado, yo lastimada, y haber hecho ese trayecto tan lejos, fue un amor que es imposible de describir. Satisfecha por supuesto por todo lo que hizo, además me hubiera gustado que él se hubiera salvado. Porque él era consciente del sacrificio que estaba haciendo y yo no.

-¿Qué significa para la familia la hazaña de Dionisio?

-Para mí fue un poco difícil, me quedé como cohibida. No sé explicar cuál era el problema; si sabía que alguien me conocía en una cuadra no pasaba por ahí. Por eso fue un poco difícil empezar a decirle a mis hijos, porque tenía que decirles, que no les fuera a pasar lo que me había pasado a mí. Entonces, en primer lugar fuimos al campo, allí donde pasó todo, y les empecé a explicar y a reconstruir esos problemas. Ellos están satisfechos de haber tenido un tío así, están de lo más orgullosos.

-¿Hay en la familia alguien a quien le hayan puesto el nombre Dionisio?

-Sí, mi único hijo varón se llama Rolando Dionisio. Tengo tres hijos: dos mujeres y un varón, y es mismo como la canción: se fueron a la capital a estudiar y quedaron los tres allá.

-¿Qué significa para usted que haya escuelas, monumentos y libros que recuerden a su hermano?

-Buenísimo, para mí es una gran satisfacción que haya algo que lo recuerde, que no se olvide, porque pienso que es como todo, transcurren los años y las cosas se olvidan, aunque pienso que es un poco difícil a esta altura. Pienso que va a ser único porque ahora con las comunicaciones que hay no es como antes, que era dificilísimo.

-Muchos niños le escriben cartas. ¿Qué le preguntan?

-Me escriben de San José, de San Luis, de Artigas, de Salto, de Tacuarembó. Preguntan de todo. Te digo que me preguntan si me casé enamorada, qué equipo de fútbol me gusta. Cualquier cosa me preguntan, como todo niño. Yo siempre les contesto. Si me preguntan si me casé enamorada les digo que sí, y que hace 54 años que soy casada. Y el fútbol no me gusta, me gusta el ciclismo.

-¿Cree que lo que ocurrió aquel día de 1929 puede considerarse un caso de violencia doméstica?

-No sé. Pienso que mi abuelo estaba mal. Hacía tres años que había perdido a su esposa. Andá a saber si no tenía algún problema, no sé. Y te digo que lo perdono, lo perdono por lo que hizo. Creo que fue un mal momento.

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