Memoria de Eduardo Rodríguez Larreta

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En "Momentos estelares de la humanidad", Stefan Zweig incluyó personajes e instancias que, según él marcaron un antes y un después en la historia. Cuando se recuerda a Eduardo Rodríguez Larreta, no puede dejar de señalarse que este uruguayo eminente protagonizó momentos innegablemente estelares que marcaron un antes y un después en el Uruguay de todos los tiempos.

El 11 de diciembre se cumplen 120 años de su nacimiento, en tiempos que nuestro país iba saliendo del militarismo. Por estos días, también se recuerda el primer medio siglo de un triunfo electoral del Partido Nacional para cuya concreción fue decisiva la intervención de Rodríguez Larreta.

Muy tempranamente, Eduardo Rodríguez Larreta se inició como profesor de literatura y a los 22 años ya era abogado. Elegido constituyente en 1916, al año siguiente se inició como diputado, abriendo una carrera parlamentaria que continuó hasta bien entrada la década del Sesenta.

En 1918 fundó El País, junto a Washington Beltrán y Leonel Aguirre. A ellos se sumó casi de inmediato el artífice económico de la empresa: Carlos Scheck. Sus compañeros fueron cayendo uno a uno y luego, durante años, Rodríguez Larreta quedó como único director fundador, ejercitando un vigoroso estilo periodístico que ocasionalmente alternaba con comentarios humorísticos, firmados con un nombre tomado de un memorable personaje de Anatole France: "Pafnucio".

Fueron tiempos en que los enfrentamientos políticos a menudo significaban jugarse la vida en el campo del honor y no es ocioso recordar que Rodríguez Larreta fue tal vez el uruguayo que más veces se batió a duelo.

En 1945 fue nombrado Ministro de Relaciones Exteriores. Entonces conmovió a un mundo que iba saliendo, tambaleante, de la Segunda Guerra Mundial. Lo hizo con su audaz teoría sobre el paralelismo entre la democracia y la paz. Teoría que él quería que tomara cuerpo entre las naciones americanas, a cuyos representantes la planteó. Teoría resistida por quienes invocando la autodeterminación, disfrazaban la perpetuación de dictaduras y autoritarismos que Rodríguez Larreta sentía que rechinaban con los derechos humanos, la paz y la libertad que él tanto amaba.

Todo esto no lo alejó de la política y en 1954 vio que había llegado la hora de reunificar a los blancos. Con ese fin lanzó la propuesta de "Reconstrucción Blanca", donde los nacionalistas independientes hallaron el camino para que un Partido Nacional unido, lograra el relanzamiento que hizo posible el triunfo electoral de 1958.

Talento y coraje. Esas son las dos palabras que resumen el perfil de Eduardo Rodríguez Larreta quien aunque falleció hace ya treinta y cinco años, nos sigue iluminando, como esas estrellas apagadas cuya luz aún nos llega.

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