Mayoría de 0 kilómetro no son totalmente seguros para niños

Investigación. La fundación "Gonchi" Rodríguez estudió la accidentalidad

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ALEJANDRO MENDIETA

El 79% de los autos cero kilómetro a la venta en Uruguay no están equipados para transportar de forma totalmente segura a los niños. Además, 85% de los cinturones carecen de alguna norma técnica.

La amplia mayoría de los vehículos a la venta analizados por la Fundación "Gonchi" Rodríguez no estaban aptos para llevar adecuadamente a cualquier persona de menos de un metro y medio de altura. Uno de los motivos principales es que no están equipados para integrar adecuadamente un sistema de retención infantil (SRI). Otros carecían de cinturón de tres puntas en el asiento trasero. A eso se le suma que el 86% de los vehículos nuevos tampoco están equipados con cinturones de bloqueo automático (ALR), según datos preliminares que la Fundación "Gonchi" Rodríguez maneja en su investigación sobre siniestralidad infantil en el tránsito.

En cuanto a cinturones de seguridad, un relevamiento en 18 de las principales casas del rubro comprobó que un 85% de estos objetos no tienen etiqueta de conformidad con alguna norma técnica, es decir cumplimiento de estándar de seguridad. Y aquellos que sí tienen la etiqueta están discontinuados en su importación, cuando de los otros hay grandes stocks.

Por otro lado, un 39% son cinturones de dos puntas, los cuales además de estar absolutamente obsoletos, son muy peligrosos, en particular cuando lo usan los niños. Como excepción, este cinturón todavía se admite en la posición central del asiento trasero.

El plan piloto "Edu-Car" de la fundación comenzó hace más de un año con el estudio de los elementos de seguridad de los vehículos como los cinturones, las sillas para niños y cómo están equipados los autos existentes en la plaza local, explicó a El País la presidenta de la fundación, María Fernanda Rodríguez.

"El trabajo es entender a ciencia exacta todos los componentes que hacen a esta problemática", agregó.

Los primeros datos, a los que accedió El País, fueron presentados a principios de marzo en un Foro de Seguridad Vial para Iberoamérica y el Caribe que se realizó en España. Expertos en seguridad vial de Jamaica, México, Costa Rica, Argentina y Chile mostraron interés en importar la experiencia que la fundación genera con este proyecto. Otros organismos como el Banco Mundial y la Organización Mundial de la Salud también expresaron su intención de que la metodología uruguaya sea usada en los países antes mencionados.

Edu-Car busca ser una nítida radiografía de una importante porción de la seguridad vial. El motivo de estudiar ciertos aspectos que hacen a la seguridad dentro del vehículo es conocer a ciencia exacta "cuál es el conocimiento de la población referente al uso de estos elementos de seguridad" y también "qué tipo de interpretación y vigilancia se realiza sobre el fallecimiento de niños a causa del tránsito", explicó Rodríguez.

ESTUDIO. Los datos obtenidos están siendo todavía analizados y en un par de meses se presentarán oficialmente. El estudio finalizará además con la publicación de un manual para la sociedad sobre lo descubierto por la fundación.

Rodríguez calificó lo procesado hasta el momento como "preocupante" y a modo de adelanto afirmó que lo observado en Uruguay se repite en otros países de Latinoamérica y también más lejos. A su vez, los uruguayos tienen el mismo nivel de conocimiento sobre la seguridad vial que en otros países. El estudio de la fundación hace foco en los niños de 0 a 14 años y dentro de ese rango etario se estudiaron en profundidad las causas y consecuencias de los accidentes de tránsito.

CULTURA. El cambio cultural es primario. No hay experto en seguridad vial que no coincida en que lo más importante para revertir esta pandemia mundial es modificar el conocimiento erróneo que la sociedad tiene sobre la problemática. Y esa es una recomendación que la OMS eleva cada vez que habla de este tema: generar un cambio cultural en las generaciones futuras. "Es como dar una vacuna para inmunizar a los que vienen", dijo Rodríguez.

"Poco sirve educar y lograr cambiar un comportamiento si luego en el mercado no se adquieren productos que estén acordes a los estándares mínimos de seguridad", agregó la presidenta de la Fundación.

Los niños fueron elegidos por ese motivo, como una forma de apostar al cambio cultural de la misma manera que se hizo -y hace- en países de Europa, Estados Unidos, Japón o Australia. "En los países avanzados siguieron para adelante y nosotros nos quedamos en el olvido", opinó.

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