CHUY
A la conmoción por la ejecución a balazos de padre e hijo comerciantes, se sumó otro crimen que podría estar vinculado al anterior. Fue asesinado del lado brasileño el hermano gemelo de 20 años de uno de los presuntos homicidas.
El aviso a la Policía fue anónimo, y anoche las autoridades brasileñas trabajaban en el barrio Toquiño para corroborar el hecho.
La muerte de los dos vendedores ocurrió en plena avenida internacional y tanto la Policía de Uruguay como de Brasil, hasta el momento no han logrado dar con los asesinos.
Eran las 19.20 horas cuando dos motociclistas llegaron hasta la vereda de la parrillada "De Jesús", la más conocida del Chuy, Uruguay.
En ese lugar, próximo a la parada de taxi, se encontraba junto a su hijo el popular "Lalai", con un puesto de venta de cigarrillos. Con sus cascos puestos los asesinos se bajaron de una moto Honda de color verde. En un hecho confuso, sin mediar mayores palabras, desenfundaron un revólver con el cual ejecutaron de cuatro tiros a Luciano Rubilai Papapiani (42) de nacionalidad brasileña, hijo de una conocida familia de esta frontera, a quien llamaban "Lalai". Su hijo, uruguayo, Cristián Camaño Papapiani (17), al salir en defensa de su padre también recibió un tiro en el pecho.
Las versiones apuntan a un asalto a mano armada, pero no se descarta que pueda responder a un ajuste de cuentas, hipótesis esta que se reforzaría de confirmar el asesinato ayer en el barrio Toquiño. Versiones recogidas por El País indican que "Lalai" llegó al hospital con una riñonera en su cintura conteniendo $ 30.000.
en libertad. Los dos motociclistas que fueron detenidos por la Policía brasileña en una estación de servicio recuperaron ayer la libertad. Pese a que el doble crimen ocurrió en plena calle céntrica de la ciudad y había a pocos metros decenas de personas, los investigadores no han encontrado prácticamente testigos que aporten datos significativos.
El silencio es parte de un código fronterizo. "Nuestros policías trabajan al filo de la navaja, los eventuales testigos de asuntos peligrosos temen quedar señalados y la vida vale entre US$ 200 y US$ 300 para un sicario", dijo a El País el dirigente nacionalista y abogado, Alem García, oriundo de la frontera.
El color de la moto podría ser un indicio, puesto que el sábado pasado asaltaron la estación de servicios perteneciente a Gaetano Rotta, del lado brasileño, dos motociclistas y la moto era de color verde. Se llevaron 3.500 reales.
En tanto ayer se vivió un intenso dolor en el Chuy. Padre e hijo fueron sepultados a las 17 horas en el cementerio de la dinámica ciudad.
Hace pocos días asesinaron a un comerciante de aceites y filtros de autos en el Chuy y todavía no está identificado el homicida.