Los valores

En una inteligente entrevista (bien preguntada y bien respondida) el secretario de la Presidencia, Alberto Breccia, explicó la pasada semana en el programa En La Mira de VTV la postura del gobierno que integra en cuanto al papel de los medios de comunicación en la transmisión de valores a la ciudadanía.

Breccia fue claro. Reconoció que si los medios dedican importantes espacios a la información policial, al fútbol, a la farándula argentina y a todo cuanto rodea al programa de Marcelo Tinelli es "simplemente porque eso es lo que vende y lo que la gente quiere ver". Pero a la vez pidió no perder de vista el papel que esos mismos medios deberían tener en la transmisión de valores, llamando a encarar "un debate a fondo" sobre este tema.

Es difícil no estar de acuerdo con Breccia. En materia de valores la degradación que desde hace algunos años experimenta la sociedad uruguaya es exponencial. Los uruguayos hemos perdido prácticamente todo aquello de que alguna vez estuvimos legítimamente orgullosos. Y si no hacemos algo, vamos camino a perder aceleradamente lo poco que nos queda.

Pero, ¿cuáles son los valores que, como sociedad, debemos rescatar? ¿Qué valores debemos defender, contra viento y marea, en estos tiempos de extremo relativismo, donde todo da lo mismo y en los que, como decía el gran Discepolín, da "lo mismo un burro que un gran profesor"?

¿Quién o quiénes van a determinar cuáles son los valores que vale la pena preservar? ¿Lo va a hacer el Estado? ¿Con qué criterio? ¿Lo va a hacer el sistema político? ¿Con qué autoridad? ¿Lo van a hacer los medios? ¿De qué forma?

¿Será que los valores que yo considero esenciales para mi familia son los mismos que el señor presidente entiende fundamentales o que el sistema político juzga trascendentes?

¿Será que los valores con los que yo no estoy dispuesto a transar son los mismos que usted, lector, considera que deben privilegiarse a toda costa? ¿Será posible que haya valores que nos sean comunes a estas alturas, cuando de un tiempo a esta parte todo parece haberse hecho de forma tal de que no haya valores? ¿Será que es viable apostar a los valores cuando durante tanto tiempo tantos apostaron a los "antivalores" e hicieron de ellos su campo fértil?

Coincido con el doctor Breccia en que lo peor que podemos hacer todos, como sociedad, es quedarnos de brazos cruzados y conformarnos con lo que tenemos. ¿Pero por dónde se empieza?

Uno siente que la tarea debería comenzar en la familia, en cada casa, y en el sistema educativo, en cada aula. Que de allí, desde abajo, es donde debe comenzar a cambiarse este estado de cosas. Que en los padres y en los maestros está la clave.

¿Pero acaso no se ha pasado demasiado tiempo apostando, consciente o inconscientemente, al deterioro de la familia como institución y de la educación como lugar de formación integral del individuo?

El problema existe. Resolverlo, ¿es tarea del Estado, del gobierno o de cada uno de nosotros?

elpepepregunton@gmail.com

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar