En algunas zonas del país la situación de insuficiencia hídrica presenta registros desde la primavera del 2007. Este escenario se acentuó gravemente con un otoño casi sin precipitaciones y altas temperaturas en lo que va del verano generando una grave situación forrajera en el sector ganadero y lechero y una caída en los rendimientos de algunos cultivos agrícolas como la soja y el maíz.
Federico Blixen, desde el departamento de Pluviometría de la Dirección Nacional de Meteorología, dijo a EL PAÍS digital que todo este problema que hoy se presenta comenzó en la segunda quincena del 2007, por lo tanto es "un problema que ya tiene tiempo y se pudieron haber tomado medidas antes".
Blixen dijo además que "hay tiempo que pasa entre el comienzo de una sequía agro meteorológica y el efecto que se produce en el suelo. Como también va a haber un retraso entre que comience a llover nuevamente y la producción de forraje", por lo que los impactos adversos en la agropecuaria y en el abastecimiento de agua potable a las poblaciones persistirán mucho tiempo más.
El suroeste del país es una de las zonas que más sufre esta situación. Los departamentos de Soriano, Flores, Río Negro y San José soportan las consecuencias de la mezquindad de las lluvias. Los pronósticos no son alentadores, desde meteorología se informó a EL PAÍS digital que para esta zona las probabilidades de lluvias son escasas o nulas.