Los policías se rinden ante el llamado estrés postraumático

| Cada vez son más los agentes que piden asistencia. En 2005, el doble de policías pasaron por el sillón de terapia

DE CUIDADO. Los policías están más abiertos a las confesiones en la clínica delos psiquiatras. 200x140
DE CUIDADO. Los policías están más abiertos a las confesiones en la clínica delos psiquiatras.

GUSTAVO TRINIDAD

Me tiró! ¡Me tiró! Gritaba el policía fuera de sí a los compañeros que llegaban a apoyarlo. Hacía segundos que caminaba por 21 de Setiembre en su ronda de rutina cuando llegó a Bulevar Artigas y notó algo extraño en la mutualista Cosem.

Apenas asomó la cabeza en el hall de entrada un bala explotó en la puerta de vidrio, que se le deshizo en las manos.

Respondió el disparo y se generó un demencial tiroteo en un cuarto cerrado y a diez metros uno de otro. La muerte le zumbó en los oídos varias veces.

Tres delincuentes habían copado la mutualista y encerrado a 15 personas en un cuarto, quien oficiaba de campana lo había visto llegar y lo recibió a los tiros.

Los copadores lograron huir. Cuando todo había pasado el policía fumaba un cigarrillo que le temblaba entre los dedos sentado en una escalera. Seis meses después el funcionario empezó a sufrir insomnio y las imágenes de ese momento no lo dejaban dormir.

Son los primeros síntomas de un trastorno que, de no atenderlo a tiempo, puede generar secuelas y hechos graves. Policía Ejecutivo es una de las profesiones más desequilibrantes para la psiquis humana.

En Uruguay recién en 2001 se comprendió la importancia de que estos funcionarios tuvieran una atención sistematizada y proyectada por un grupo de especialista en el tema.

Así en 2002 nació la Unidad de Distrés Funcional que año a año viene atendiendo más casos.

Este 2005 registra en salto más grande desde que fue creada la Unidad; en lo que va del año han pasado por el sexto piso del Hospital Policial, 150 funcionarios con trastornos por hechos traumáticos, casi el doble que en 2004 cuando se atendieron 80.

Dos cosas explican este crecimiento: el tabú cultural de consultar a un psicólogo va cediendo terreno aunque este prejuicio en la institución policial es más extendido, la otra es el aumento de la violencia en el accionar delictivo. La rapiña, un delito violento por excelencia, creció un 21% este año.

Pero también en la sociedad civil la violencia se masifica y por ejemplo las pedreas a policías por parte de particulares son cada vez más frecuentes, alcanza con recordar la reciente asonada de Ciudad Vieja donde cuatro policías resultaron lesionados.

Todavía este sistema de asistencia psicológica tiene mucho para mejorar. En este sentido el equipo de psicólogos, psiquiatras y asistentes sociales que trabajan bajo la coordinación de la doctora Susana Escames prepara un proyecto similar para aplicarlo en el interior del país, todavía desamparado en este sentido. De la misma forma está pendiente la asistencia sistemática y regular a todos los funcionarios policiales, algo que se anunció en la administración anterior, pero que aún no se instrumentó.

INSOPORTABLE. Por la Unidad de Distrés no solo pasan efectivos que participaron de violentos tiroteos, hay quienes han visto morir a un compañero con el que pocos minutos antes hablaban de cosas cotidianas, o quienes sufrieron accidentes de tránsito durante una persecución, o aquellos que fueron cortados con picos de botella cuando intervinieron en una reyerta como la ocurrida en Ibiza, o fueron baleados, o pasaron horas infernales con un cuchillo en la garganta cuando fueron tomados de rehenes durante un motín, como le ocurrió a los cuatro policías que fueron reducidos cuando se destrozó el antiguo Penal de Libertad, o tuvieron que meterse entre las llamas a salvar víctimas de incendio en un pesquero y vieron morir a un compañero que cayó a la cámara del barco. Incluso hay funcionarios de Policía Técnica que solicitaron la atención psicológica por su constante atención sobre cuerpos muertos y mutilados, a veces carbonizados.

Cada una de estas experiencias, que para cualquiera puede ser traumática, un policía puede vivirlas a diario, no una vez; cualquier día, todos los días. Como si fuera poco hay que sumarle el estrés de subsistir con sueldos aberrantes que los obligan a trabajar 14 horas por día y los empujan a vivir en asentamientos donde ellos y sus familias suelen vivir bajo presión de algunos delincuentes.

" Las formas en que un funcionario nos puede llegar son varias. En un suceso grande como un motín con toma de rehenes ya se instrumenta para que tengan una sesión con nosotros. Otras veces son derivados por sus jefes que detectan alguna distorsión en la labor diaria, de otra forma el propio policía solicita una entrevista con nuestro equipo y si está herido vamos a la casa", contó Escames a El País.

"Nosotros evaluamos el caso y decidimos por ejemplo si pueden seguir portando el arma, si pueden continuar trabajando o necesitan una licencia con tratamiento", explica la psicóloga.

Hay casos en que el policía se despierta con el arma en la mano y se da cuenta de que dormido la tomó de la mesa de luz. Hay funcionarios que comienzan un proceso de paranoia o pierden la capacidad de concentración o reaccionan con excesiva violencia ante cualquier problema. La protección psicológica de quienes nos cuidan no redunda sólo en seguridad para ellos.

DESARMADOS. "Cuando nosotros sugerimos que un funcionario no puede portar más su arma de reglamento se pasa a una junta de psiquiatras que respaldan o no nuestra sugerencia".

Es una de las medidas extremas y nada simpáticas para el funcionario, pero el porte de un arma en alguien con trastornos o descompensado puede acarrear problemas como el ocurrido en el complejo de vivienda Euskal Erría 70, donde un policía que cumplía Servicio 222 mató a un joven e hirió a otros cinco porque lo insultaron. Hace dos años un hecho similar ocurrió en el Parque Posadas, donde otro joven perdió la vida.

"Muchas veces los primeros síntomas los detecta la familia porque los problemas comienzan a hacerse patentes meses después de los hechos. Inmediatamente después hay como un mecanismo que los niega y niega lesiones psicológicas. Esto es mucho más común entre lo hombres. Por esto la familia es fundamental para nosotros. Este aspecto del tratamiento es atendido en primera instancia por los asistentes sociales", explica Escames.

Lo bueno es que varias cosas han cambiado. Antes un policía podía tener 30 años un arma y en ningún momento de su carrera pasar por un test que analizara si aún seguía apto para portarla. Ahora se trabaja para aplicar un test general que alcance a todo el cuerpo policial.

Antes el estado psíquico de los funcionarios era una cuestión menor en la política policial e incluso denostada por veteranos uniformados. Ahora los propios jefes son los que derivan a sus subalternos. Hay más confianza en estos tratamientos y los policías se dan cuenta de que en definitiva es para protegerlos, según explica Escames.

Futuros que se malogran

La doctora Escames dice que el estrés destruye la vida de los policías y recuerda con dolor el caso de un oficial del interior que no pudo reponerse. Este policía trabajaba en un centro de reclusión de San José e intervino para separar en una reyerta entre reclusos.

"Al final los dos bandos le pegaron salvajemente en la cabeza, en las costillas y quedó con severas secuelas del ataque.. Era un oficial que prometía una carrera brillante y que amaba la profesión. Tal vez lo peor es que él es consciente de su deterioro", cuenta la profesional.

Datos

Cada año cerca de 400 policías resultan lesionados por golpes, pedreas, tiroteos, objetos contundentes de diverso tipo incluidos picos de botella, mordidas, lesiones por explosiones, embestidas de vehículos, quemaduras y accidentes de tránsito en diversos procedimientos.

El Ministerio del Interior tienen 27.000 funcionarios. De ellos un 70% son ejecutivos.

Ahora el Ministerio del Interior realizó un llamado a aspirantes a cargos en todo el territorio uruguayo. El equipo de Unidad de Distres Funcional colaboró para implementar el examen psicológico para los aspirantes.

Un Agente de Segunda, el cargo más bajo en el escalafón policial, gana $ 4.124,48 si es personal ejecutivo, si es administrativo gana $ 3.181,66.

Un Agente de Primera cobra un sueldo de $ 4.371,15. si es ejecutivo siendo administrativo recibirá $ 3.406,86.

Un cabo cobra $ 4.935,91 siendo ejecutivo en cambio administrativo percibe un sueldo de 3.701,36.

El Jefe de Policía de Montevideo tiene asignado un sueldo de $ 21.289,98. Un Jefe de Policia del interior cobra $ 15.723,54.

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