"Los Pilares" cumple 25 años de enseñanza ininterrumpida

El colegio Los Pilares cumple este año su 25 aniversario y lo celebra con la apuesta continuada a la formación integral de sus alumnas, con un elevado nivel académico pero sobre todo con el objetivo de hacer de ellas los "pilares de las futuras familias uruguayas". Para la directora del centro de estudios, Isabel Viana de Bartol, estas fueron las metas que impulsaron a un pequeño grupo de madres, 25 años atrás, a comenzar un nuevo instituto de enseñanza de formación exclusivamente femenina. Y son los objetivos que impulsan al centro de estudios de cara al nuevo siglo.

En la época en que nació Los Pilares, la educación diferenciada ya casi no existía, con lo cual la propuesta de ese grupo de madres fue casi una novedad en un Uruguay en el que los colegios masculinos y femeninos habían dejado de serlo sobre todo por una condicionante económica. El objetivo de esas madres sigue prolongándose hasta el día de hoy e incluso se renueva año a año con nuevos proyectos.

"La idea nunca fue separar a chicas de chicos por separarlos. No tiene tampoco que ver con una concepción sexista de la educación. Simplemente creímos y creemos que podemos enseñarles mejor a las niñas cuando están rodeadas de niñas, porque se eliminan esos elementos de competencia que siempre se presentan en la educación mixta", explicó Viana de Bartol.

"Todas pensamos que necesitábamos un colegio que fuera la prolongación de lo que que les inculcábamos a nuestros hijos en nuestros hogares", dijo la directora de Los Pilares. Por eso decidieron fundar un colegio "a medida", que un año después fue complementado con su par de varones, Montesexto. Así se formo la Asociación Promotora Educativa (Asproe), una asociación civil sin fines de lucro integrada por padres de familia que buscaban darle a sus hijos una educación "integral acorde con los valores humanos y cristianos que viven en sus familias".

Desde el comienzo, otro de los objetivos del colegio fue personalizar la enseñanza en cada una de sus alumnas. Por eso instrumentaron el sistema de preceptoría, una especie de nexo entre la institución, el niño y la familia, que sigue de cerca a cada alumno, incluyendo no solo los aspectos académicos sino también emotivos y familiares. La preceptora es una profesora que asesora a la familia para ayudarla en la educación de su hija; de esta manera el objetivo es diseñar un proyecto educativo personal, procurando que haya unidad de criterios entre la familia y el colegio.

El hecho de que Los Pilares sea el único colegio de mujeres que queda en Uruguay, no deja de ser una "rareza" que sin embargo luego se convierte en uno de los principales valores que destacan las ex alumnas. "A veces resienten un poco el hecho de que el colegio sea solo de mujeres, sobre todo cuando entran en la etapa del cuestionamiento, pero luego valoran lo que les deja esta educación. Tenemos ex alumnas que nos escriben y nos cuentan que muchos años después de haber salido del colegio siguen manteniendo ese núcleo de amigas tan intacto como en sus años escolares. Y eso es algo que ellas no ven en otras amigas suyas, esas amistades tan fuertes", explicó la subdirectora de Primaria, Pía Klappembach.

Si bien la coeducación es hoy lo corriente en Uruguay y en gran parte del mundo, Los Pilares optó por la educación diferenciada por varios motivos. "No hay evidencia que una sea mejor que la otra y en nuestro caso es una opción en libertad, que contempla el derecho de los padres a elegir de acuerdo con sus deseos", explicó Viana de Bartol. La filosofía del colegio es que la educación personalizada a la que apunta se realiza mejor trabajando con un solo sexo, porque así logran estimularse las capacidades y características inherentes, en este caso, a las mujeres.

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