Los daños del alcohol pesan sobre la sociedad

| Cuando se descubren los daños, a menudo, es tarde para corregirlos ya sea por el hábito adquirido o por las lesiones producidas.

DR. EDUARDO CASANOVA | Médico internista de UCM

El consumo de bebidas alcohólicas tiene orígenes prehistóricos, pero ya Hipócrates en el 400 AC y Galeno en el 200 DC advertían sobre los riesgos de la ebriedad. Cuando actualmente se mencionan los beneficios del vino para la salud se asocian al consejo de la moderación, pues las cifras estadísticas demuestran que su consumo abusivo no sólo es insalubre para el individuo sino también un creciente problema de salud pública.

Los niveles en aumento de violencia y delito de la sociedad contemporánea se asocian con frecuencia al consumo de drogas y fundamentalmente de alcohol.

El término "droga" comúnmente se aplica para sustancias como la cocaína, heroína, marihuana, etc., sin embargo de acuerdo a la OMS debe referirse a toda sustancia química que modifique la fisiología normal del organismo. En este sentido se incluyen los fármacos y el alcohol que se distinguen como "drogas legales", pero su uso incorrecto o abusivo llega a empeorar los efectos de las "drogas ilegales".

Aunque existe una tendencia al ocultamiento que dificulta las estadísticas, se estima que en los Estados Unidos el alcohol causa más de 100 mil muertes anuales, y aparece como quinta causa de muerte. También pesan sus efectos sobre la sociedad a través de la violencia doméstica, los accidentes de tránsito, la violencia sexual y otros delitos.

PELIGRO SUTIL. El alcohol se diferencia de las drogas ilegales más pesadas precisamente por el significado árabe de su nombre: "al-cohol" "el sutil", pero esta sutileza lo hace más peligroso por una apariencia engañosa de banalidad. Cuando se descubren sus efectos, a menudo, es tarde para corregirlos ya sea por el hábito adquirido o por las lesiones producidas. Es especialmente preocupante que esos peligros pasen desapercibidos entre la población joven, de adolescentes y aun de niños.

En la Argentina, por ejemplo, se ha estimado que el 35% de la población entre los 12 y 15 años consume drogas sociales y de éstas, el alcohol está en el 66% de los casos.

En relación con ese "peligro sutil" llama la atención el incremento de propaganda, especialmente para el consumo de cerveza, que según cifras publicadas por la OIT llegó en las últimas décadas a desplazar el consumo de las gaseosas y aumentando su consumo en un 125% en relación al aumento de la población.

Para el alcohol no se ha utilizado el mismo criterio de prevención de la salud que se utiliza, por ejemplo, para el consumo de tabaco.

ENFERMEDAD. Durante mucho tiempo tanto los daños biológicos como los psicológicos y sociales que causa el etanol fueron considerados como un vicio que avergonzaba y se mantenía oculto, porque se asociaba a degradación moral y culpa. Actualmente esta actitud ha cambiado, fundamentalmente a partir de 1982 cuando la 35 Asamblea Mundial de la Salud reafirmó el concepto de alcoholismo-enfermedad. Este cambio ayudó a enfrentar de mejor manera los daños causados por el alcoholismo.

Luego de ingerido, el alcohol etílico se absorbe rápidamente por el tubo digestivo para pasar a la sangre y llegar a todos los tejidos. Los efectos inmediatos se experimentan fundamentalmente en el tejido nervioso encefálico produciendo alteraciones de conciencia y de psiquismo, pasando de una etapa inicial de euforia a una posterior de depresión o adormecimiento que en ambos casos afecta la conducta.

Más allá de la intoxicación aguda o embriaguez, el alcoholismo crónico afecta gravemente otros sistemas orgánicos además del tejido nervioso, fundamentalmente, el hígado.

Los efectos agudos del etanol desde un punto de vista práctico se relacionan con los accidentes de tránsito pues provocan el 60% de ellos, al disminuir la capacidad de conducir por retardo en los reflejos y disminución de la visión, además de inducir a maniobras imprudentes durante la fase de euforia.

Los registros espirométricos efectuados a los conductores, miden el etanol exhalado al soplar, y permiten establecer una relación con la alcoholemia. Cuando el etanol en sangre alcanza la cifra de 500 mg. por litro, se considera que el sujeto no está en condiciones de conducir. A este nivel se llega ingiriendo 2 vasos de vino, o bien 2 latitas de cerveza, o bien dos medidas de whisky.

Fuera de los accidentes automovilísticos, la embriaguez se encuentra estrechamente relacionada también con accidentes laborales, con la violencia doméstica, y con diversos delitos, fundamentalmente por agresión sexual.

BEBEDORES PROBLEMA. Por sus importantes repercusiones a nivel familiar y social, el alcoholismo se considera una drogadicción de especial interés para la salud pública.

Para combatirla en sus causas resulta difícil establecer su etiología, ya que en parte puede considerarse una "enfermedad social" en la medida en que el alcoholista no sólo es agente de trastornos familiares y socioculturales, sino también es víctima de ellos.

Distintas circunstancias psicológicas inciden como desencadenantes de la drogadicción, por ejemplo, los estados depresivos, la frustración, timidez, incomprensión etc. Pero también estos estados son producidos, en parte, por desencadenantes provenientes del entorno social.

La propia denominación, ya acuñada, de los "bebedores-problema" es sugestiva para traducir la interacción que tiene lugar entre el alcoholismo-enfermedad y el medio ambiente socio-cultural.

Pero el problema no se limita sólo a los del individuo y a los que éste produce en su entorno; preocupa fundamentalmente la magnitud del crecimiento de la población afectada. En la Argentina se estimó que estos "bebedores-problema" superan en la población mayor de 15 años a los 2.500.000 de los cuáles el 7% (175.000) son bebedores excesivos, y el 5% (125.000) alcoholistas-enfermos.

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