Lo que buscan y quieren los jóvenes

| El encuentro de jóvenes en Australia es esperanzador. Casi no se habla de sus esfuerzos por ser mejores.

ANA MARÍA ABEL

Lic. Ciencias Familiares

El mundo está en plena transformación. Como todo cambio en profundidad no es brusca ni llamativa y sus resultados se dejarán ver en algunos lustros. Elemento primordial de la metamorfosis que se avecina, son nuestros hijos jóvenes. Hablamos mucho de sus debilidades y poco de sus búsquedas y esfuerzos por ser mejores. Los medios suelen realzar noticias en las que son protagonistas de delitos, droga, dramas pasionales, disparos de armas en liceos, agresividad, violencia, anorexia y un largo etcétera.

El espectáculo en el que han sido protagonistas la semana pasada en Sydney, proporciona una imagen más real de lo que quieren y buscan nuestros hijos. Cientos de miles de jóvenes de 170 países reunidos en la Jornada Mundial de la Juventud, encontraron respuestas a sus interrogantes: ¿Cómo puede ser que la violencia doméstica atormente a tantas madres y niños? ¿Por qué el seno materno se ha convertido en lugar de violencia? ¿Para qué se habla tanto de dignidad humana y se permiten estas cosas?

Algunos jóvenes uruguayos ya regresaron de Sydney. Manifiestan haberse percatado de que "la experiencia" no es lo más importante, que la vida no es casual ni está gobernada por la suerte, que la existencia personal no es una simple sucesión de hechos y experiencias sino que tiene una finalidad: el encuentro con la verdad, el bien y la belleza.

Este es un dato a tener en cuenta por nosotros, cincuentones, que somos padres de esos jóvenes y muchos de nuestros encuentros con ellos son más bien encontronazos porque nos apoyamos demasiado en nuestra experiencia. ¿No será que no sabemos despertar las ilusiones que todos llevamos dentro? ¿Si probáramos a llenarnos de confianza en el futuro y renováramos los deseos que tuvimos alguna vez de cambiar el mundo? Quizás nos sería más fácil la sintonía con los jóvenes: ellos están en eso.

Es cuestión de intentarlo una vez más para volver a sentir fuerzas, hasta físicas, y algo del fuego interior que ellos poseen y juntos nos podemos embarcar en propagarlo con proyectos que valen la pena. Nuestros hijos jóvenes constatan la injusticia y la pobreza y desean hallar soluciones.

El reciente encuentro más grande en la historia de Australia donde los 400 mil jóvenes participantes consumieron 100 mil litros de leche, da para mirar con esperanza el futuro.

Enseñar a utilizar la computadora

Una sana relación con la computadora se logra si, en familia, nos acostumbramos a usarla con un fin determinado y durante el tiempo necesario: encontrar información, contactarse con amigos o familiares. Si se utiliza bien es una gran aliada para nuestros objetivos educativos.

La generación de niños hiperprotegidos

El Middlebury College realizó un estudio sobre la generación de niños más hiperprotegida de la historia: viajan en asientos de seguridad infantil, no van en bici sin casco y rodilleras, y sus juguetes se fabrican en conformidad con directivas de seguridad.

Para saber discutir hay que respetar

Una palabra grandilocuente como "respeto" se traduce en acciones sencillas como no tirar papeles al suelo, ceder el asiento o abrir la puerta a quian va cargado. Si los padres discutimos hagámoslo de forma tranquila, sin recriminar porque respetar es saber aceptar distintas opiniones.

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