No fue un sueño. Fue real. Ocurrió en Paso de los Toros, mientras -micrófono en mano- un particularmente inquieto presidente Tabaré Vázquez se paseaba de un lado a otro del largo estrado montado en el parque Batlle y Ordóñez, y arengaba desde la tribuna a algunos miles de militantes frenteamplistas que, prolijamente acarreados a la más vieja usanza, festejaban cada frase del primer mandatario con aplausos y un permanente ondular de banderas de la coalición de izquierda.
La cálida noche, y aquel acto político tan cuidadosamente organizado para mostrar a Vázquez rodeado de "pueblo", invitaban a hablar largo y tendido. Y el presidente sucumbió a la tentación. Si hasta se animó, por una vez, a hacer uso de la palabra sin tener a su frente un interminable discurso, de esos que se suelen leer en estas ocasiones con tono monocorde, mientras más de un ministro descansa la vista sin necesidad de contar ovejas.
No fue un sueño. El presidente improvisó. Y cuando uno improvisa, se sabe, a veces hasta dice lo que piensa. Algo así pareció pasarle a Vázquez cuando, aludiendo al pedido de audiencia cursado por las autoridades del Sindicato Médico del Uruguay, el primer mandatario gritó a los cuatro vientos su postura. "Cuando un sindicato, al que pertenezco, con el que hemos dialogado, ahora antes de pedir una entrevista hace un paro, les digo: `No los voy a recibir`. Se hace paro para pedir una entrevista. No es cuestión de `pecherear`", dijo el presidente, ovacionado por los incondicionales que, queda probado, le aplauden hasta el hipo pero no saben ni lo que escuchan.
O sea que para el presidente, si un sindicato hace paro, o se moviliza, ya no corresponde dialogar con él. ¿Qué dejamos entonces, doctor Vázquez, para los gremios que ocupan, que agravian a los empresarios y que hacen piquetes como los que ahora se han puesto de moda?
¿Qué deberían hacer en esos casos los empresarios, doctor Vázquez? ¿Aplicar su lógica, la del presidente progresista, que en un acto partidario y rodeado de banderas del Frente Amplio proclama que no se dialoga con un sindicato que hace paro?
¿Qué hará su gobierno, doctor Vázquez, y en particular su Ministerio de Trabajo, si los empresarios se niegan a dialogar con los sindicatos que hacen paro? ¿Usted respaldará a esos empresarios que sufren todos los días aquello que a usted, que lo padeció una vez, parece haberle dolido tanto?
¿Qué dirá usted, señor presidente, si los empresarios que sufren piquetes, a los que se les ha ocupado una y otra vez su planta, resuelven mañana no dialogar con los mismos sindicalistas que les atacan desde las pancartas, los muros o los medios de comunicación, y a los que el Ministerio de Trabajo tanto ampara?
No fue un sueño. Fue real. Usted dijo lo que dijo en Paso de los Toros y, a su alrededor, miles de frenteamplistas aplaudieron y vivaron, encantados, a un presidente de izquierda que acababa de admitir que no recibiría a un sindicato que había osado hacer un paro.
Ya lo decía Ruben Blades. Sorpresas te da la vida.