Kinshasa | EFE. Un equipo de reconocimiento del Ejército francés llegó hoy, martes, a Bunia, capital del distrito de Ituri, en el nordeste de la República Democrática del Congo (RDC), para estudiar el eventual despliegue de una fuerza internacional de las Naciones Unidas en la región.
La delegación militar gala, compuesta por doce hombres, llegó a Bunia pocas horas después de que la Misión de Observación de la ONU en la RDC (MONUC) confirmara que 230 personas han muerto en los enfrentamientos étnicos que se registran en la zona desde hace dos semanas y en los que fueron asesinados dos de sus observadores.
El portavoz de la MONUC en Kinshasa, Hamadoun Toure, señaló que la muerte de los dos observadores, un jordano y un nigeriano, es el primer asesinato de personal de la ONU desde que ésta comenzó en 1999 su misión de interposición entre las facciones en pugna en la RDC.
Los cadáveres, al parecer decapitados, fueron transportados el lunes a la capital congolesa para su repatriación.
La región de Bunia está inmersa en una ola de violencia desde finales del mes pasado a causa de la disputa que sostienen por el control de la ciudad las milicias de las tribus rivales lendu y hema.
"La mayor parte de los 230 cadáveres hallados (en Bunia y sus alrededores) son de civiles", dijo Toure, quien puntualizó que la cifra de muertos va en aumento ya que los combates continúan, pese a un nuevo armisticio firmado el pasado viernes en Dar es Salaam (Tanzania) por todos los beligerantes en la región.
Los militares franceses desplegados en Bunia pertenecen al contingente de la infantería de marina gala que llegó a Kinshasa el pasado domingo, confirmó el portavoz.
Francia anunció la semana pasada su disposición de participar en una fuerza internacional de paz de la ONU en respuesta a una petición al respecto del secretario general de la ONU, Kofi Annan.
El área de Ituri está inmersa en una violencia tribal desenfrenada, incluidas mutilaciones y actos de canibalismo, desde la retirada, hace quince días, de las tropas que la vecina Uganda mantenía allí a solicitud de la MONUC, precisamente para evitar las masacres étnicas.
El ministerio francés de Defensa admitió el pasado día 16 que el envío de una fuerza a Ituri será "una misión muy compleja" que requerirá la operación de "centenares de vuelos con aviones de transporte táctico de gran porte".
La creación de una fuerza internacional requiere un mandato especial del Consejo de Seguridad de la ONU, que se vio hoy alentado por la respuesta de la Unión Europea, dispuesta a participar en una misión de paz en la RDC.
La Unión de Patriotas Congoleños (UPC), compuesta por guerreros de la tribu minoritaria hema y apoyados por la vecina Ruanda, reconquistó Bunia dos meses después de que sus milicias fueran expulsadas de la localidad por tropas ugandesas.
Los milicianos de la UPC resisten ahora una ofensiva para recuperar la localidad lanzada por grupos fuertemente armados de la tribu lendu, que son, por su parte, respaldados por los gobiernos de la RDC y Uganda, a su vez, enemigos durante la reciente guerra civil congoleña.
Los aproximadamente 700 soldados de la MONUC presentes en Bunia, en su mayoría uruguayos, no pudieron impedir los combates ni las subsiguientes masacres de civiles a pesar de que acogieron a más de 10.000 personas en sus cuarteles de la ciudad y el aeropuerto local.
Durante décadas, los hemas y los lendu fueron rivales por cuestiones territoriales y de propiedad del ganado, pero el antagonismo ancestral se ha visto exacerbado desde que estalló la guerra en la RDC en agosto de 1998.